El PSOE cierra filas ante Sánchez con el escándalo de Salazar de telón de fondo y a la espera de la respuesta de sus socios
Los socialistas celebran un Comité Federal marcado por la renuncia del dirigente socialista acusado por varias mujeres de actitudes machistas y de acoso.
El secretario general del PSOE, sin apenas contestación interna, anuncia nuevas medidas para "combatir y prevenir la corrupción" a las que sumará otras que presentará el 9 de julio en el Congreso.

Madrid--Actualizado a
Como se esperaba, el Comité Federal del PSOE celebrado este sábado en Ferraz no ha sido uno más. La jornada para el partido de Pedro Sánchez comenzaba con un nuevo escándalo interno. En este caso no se trataba sobre corrupción tras la salida de Santos Cerdán, en prisión desde el pasado lunes. Las costuras del partido se rompían de nuevo por las informaciones que apuntaban a actitudes machistas y de acoso ejercidas por Paco Salazar. En todo caso se ha producido un cierre de filas y los socialistas ganan algo de tiempo antes de la siguiente cita destacada en su calendario, el 9 de julio en el Congreso.
"Esto nos ha reventado", reconocía un dirigente cuando ya había transcurrido casi la mitad del Comité Federal. "El presidente está tocado, era un amigo personal y de máxima confianza", señalaban fuentes del equipo cercano a Sánchez. Las informaciones reveladas por eldiario.es marcaron el paso durante las primeras horas. Salazar, que estaba designado como uno de los tres dirigentes adjuntos a la Secretaría de Organización, renunciaba de manera voluntaria a todos sus cargos, también el que ostentaba en Moncloa.
Pese al nuevo shock, en las filas socialistas se ponía en valor de nuevo la rápida actuación ante un caso de estas características. Mientras, señalaban fuentes de la dirección socialista, el PP tiene casos abiertos con denuncias judiciales en ciudades como Estepona o Algeciras. "Ellos no han actuado, no somos lo mismo". "Si te acusan de algo así te tienes que ir", afirman rotundamente en Moncloa sobre Salazar.
Mientras tanto, mujeres feministas del PSOE eran claras en su análisis, según ha podido comprobar Público. "Estamos hasta las narices", afirmaba con rotundidad una de las fuentes consultada, que además asistió este viernes a la reunión convocada por Sánchez con responsables de Igualdad. Porque más allá de estas acusaciones de su actitud con mujeres, algo que ya "se comentaba", según algunas fuentes, una de las sensaciones compartidas era que el nombramiento de Salazar respondía a un "tutelaje" hacia Rebeca Torró. "Iba a ser el verdadero secretario de Organización", apuntaba una dirigente.
Pese a todo, según diferentes fuentes consultadas, no hubo apenas menciones ni directas ni indirectas a Salazar durante la reunión a puerta cerrada. En su intervención inicial, Sánchez hizo una referencia en el sentido de animar a las mujeres a usar los canales internos de denuncias. Porque ni en el PSOE ni en Moncloa habían recibido ninguna. En este sentido, una de las medidas de regeneración anunciadas por Sánchez fue la "mejora" del protocolo interno anti acoso sexual. Los socialistas no han especificado detalles al respecto.
El Comité Federal ratificó también los cambios en la Ejecutiva Federal, ya sin Salazar en ella, con 315 votos a favor y solo una contra. Junto a Torró estarán en el área de Organización Borja Cabezón y Anabel Mateos. Montse Mínguez será la nueva portavoz, con Enma López como adjunta. La nueva dirección mantiene a Juan Francisco Serrano, mano derecha de Cerdán, pero con otras responsabilidades. En el PSOE se daba por hecho que saldría pero Sánchez lo ha mantenido.
Page recibe contestación
Más allá de el nombre propio del día, el Comité Federal transcurrió por la senda de los esperado. Fue largo, mucho más que cualquier otro, por el elevado número de turnos de palabra que se pidieron, cerca de 50. Dentro no hubo voces especialmente discordantes con Sánchez. También, como se preveía, la única que se salió del guión fue la de Emiliano García-Page.
El presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, en la línea con lo mantenido públicamente, reclamó dentro de la reunión la necesidad de recuperar la confianza parlamentaria y en caso de que se no consiga ir a elecciones generales. Es decir, que Sánchez se sometiera una cuestión de confianza en el Congreso, una idea descartada de manera tajante en las filas socialistas. A Page se le sumó casi al final de la jornada la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, para defenderlo y reclamar un nuevo liderazgo en 2027.
Page fue recibido por la mañana por un grupo de militantes socialistas, a los que definió como "piquete doméstico", que le gritaron "traidor" o "facha" mientras atendía a la prensa la puerta de Ferraz. Enfrente de este grupo había otro, menos numeroso, de personas que insultaban a Sánchez y a todo el PSOE.
El dirigente castellano manchego recibió contestación tanto directa como indirecta. El más claro fue Óscar Puente, ministro de Transportes, que tachó de "hipócrita" al líder castellano manchego por algunas de sus últimas declaraciones en relación con la posible aparición de más casos de corrupción, según señalan fuentes asistentes. Page pidió luego un turno de réplica pero le fue denegado por la Mesa del Comité Federal.
Óscar López, ministro de Transformación Digital y secretario general del PSOE de Madrid, también dejó otro recado: "A mí no me entra en la cabeza que en esta sala se pueda defender la continuidad de un Gobierno de Rajoy y pedir el fin de un Gobierno socialista", señaló según fuentes de su federación.
Otras voces pidieron de manera expresa que no se vertieran críticas en los medios de comunicación y que estas se limitaran a los órganos internos. "Lo de las elecciones y la cuestión de confianza lo pide el PP", dijo por ejemplo el ministro de Política Territorial y líder del PSOE en Canarias, Ángel Víctor Torres. También añadió que su posicionamiento es "caer en la trampa de la oposición". Pilar Alegría, secretaria general del PSOE en Aragón y portavoz del Gobierno, también replicó a Page animando a cualquier compañero "que tenga otro sentir" para "dar un paso adelante y presentarse en los distintos procesos que hay y que obtenga el respaldo de los militantes". Isabel Rodríguez, ministra de Vivienda y e integrante de la federación castellano manchega, pidió "lealtad".
Fueron también numerosas las voces de barones" que reclamaron al partido "unidad". Lo hizo por ejemplo Miguel Ángel Gallardo, secretario general del PSOE de Extremadura, aunque también apeló a la necesidad de no ceder a pactos imposibles, en su habitual línea crítica con algunos asuntos relacionados con las relaciones con partidos independentistas. Carlos Martínez, líder del PSOE en Castilla y León, apeló también a la unidad, teniendo en cuenta las próximas elecciones en su territorio, y a no tomar decisiones de las que luego el partido se pueda arrepentir.
Francina Armengol, presidenta del Congreso y secretaria general en Illes Balears, recogió el guante de la metáfora marinera que había usado Sánchez en su intervención inicial para reclamar también unidad. "Tenemos un buen capitán y necesitamos una buena tripulación. Los buenos marineros se ven cuando hay olas y ahora es un momento de olas", destacó según fuentes de su equipo.
"Esta decepción no va a empañar siere años de Gobierno espectacular: avanzaremos con determinación (...) Encontrarán un PSOE unido. Quien ataca al secretario general ataca a todo el partido", dijo por su parte Salvador Illa, president de Catalunya y primer secretari del PSC.
La "determinación" de Sánchez
El discurso inicial de Sánchez no dejó grandes novedades más allá de las medidas, "técnicas y burocráticas" como él mismo reconoció, que quiere implantar en el PSOE para "prevenir y combatir la corrupción". Defendió su continuidad en el Gobierno porque "un capitán de barco no se desentiende cuando viene mala mar".
"Con el corazón tocado pero también con la determinación intacta y con las mismas ganas de plantar cara a la adversidad y de volver a superarla. Porque si alguien tenía dudas, lo digo aquí, de nuevo, nosotros vamos a seguir avanzando. No vamos a rehuir este desafío", proclamó.
En su intervención final, Sánchez, según fuentes socialistas, cargó contra Rajoy, "el de la Kitchen", y José María Aznar, "con ministros en la cárcel e imputados". Además reconoció que tiene la tarea de "escuchar mucho más a las mujeres". "Es una tarea que me autoimpongo", afirmó. El líder socialista cerró el encuentro con un mensaje: "Cuando yo deje de ser presidente seré un militante al lado de mi secretario general". Una proclama de lealtad a sus siglas en contraposición a actitudes como la de Felipe González.
El PSOE, en este caso ya Moncloa, mira ya hacia el 9 de julio. Un "día clave", como reconocen en el entorno de Sánchez. El presidente del Gobierno comparece en la Cámara Baja en sesión doble. Ese día debería anunciar una serie de medidas legislativas de regeneración. Lo ratificó Sánchez al inicio del Comité Federal. Así se lo reclaman sus socios, en especial desde Sumar. Pero la idea del ala socialista es tener gestos con todos sus aliados del bloque de investidura. Será un momento más importante si cabe para ver, siguiendo con las metáforas, si la marea alta se convierte en marejada, tragedia o hundimiento.

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