El PSOE gallego ahonda su fractura interna entre acusaciones mutuas de mala gestión de los casos de acoso y "fuego amigo"
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, lidera un manifiesto apoyado por centenares de altos cargos y figuras históricas del partido que reclaman una respuesta más contundente a los casos de acoso.
Los afines al líder de los socialistas gallegos creen que existe una maniobra concertada contra él por parte del sector crítico.

A Coruña--Actualizado a
Las denuncias por acoso sexual contra el expresidente de la Diputación de Lugo, José Tomé, están derivando en una situación crítica en el PSdeG y agrietando el liderazgo de su secretario xeral, José Ramón Gómez Besteiro, cuyos afines denuncian el "fuego amigo" de quienes le acusan de haber desatendido a la víctima. A la cabeza de ese sector crítico aparece la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, uno de los principales apoyos que llevaron a Besteiro a la secretaría general hace menos de dos años y que se ha erigido ahora en la cabeza visible del sector más duro con él y, por extensión, con la gestión a nivel federal de casos similares en el PSOE como el de Francisco Salazar.
Inés Rey, cuyo entorno recuerda que la alcaldesa acostumbra a posicionarse con rotundidad sobre las denuncias de acoso o machismo incluso si afectan a otros partidos o instituciones ajenas al PSOE y al Ayuntamiento de A Coruña, fue la primera en aparecer en público el pasado miércoles después de que un programa de televisión desvelara la noche anterior las acusaciones contra Tomé. En ese espacio, la secretaria de organización de Besteiro, Lara Méndez, exalcaldesa de Lugo, se negó a confirmar que existieran esas denuncias, y el mismo secretario xeral negó tener conocimiento alguno de las mismas. Dos días después, sin embargo, Besteiro admitió ante su ejecutiva que el pasado mes de octubre una tercera persona le había puesto al tanto de las reiteradas advertencias de una mujer sobre el supuesto comportamiento inapropiado del presidente de la Diputación. Éste habría negado entonces los hechos cuando el secretario xeral le pidió explicaciones.
Aunque Besteiro defiende que ha actuado con "inmediatez y contundencia" –"Mi respuesta, la respuesta del partido, fue clara: atender a esa persona, escucharla y [decirle] que animase a la víctima a denunciar", dijo el viernes–, las críticas a su gestión le están arrinconando. En la reunión de la dirección de ese día su secretaria de igualdad, Silvia Fraga, anunció que dimitía en protesta por la gestión del caso. Y este lunes, la alcaldesa de A Coruña encabezó a un grupo de 70 mujeres del partido, entre ellas varias regidoras y portavoces y representantes históricas de la formación, que firman un manifiesto en el que expresan "estupor, vergüenza y una inevitable desafección" tanto por los casos de acoso como por la forma en que se han manejado, y que en su opinión debe ser mucho más "firme, transparente y coherente" que la mostrada por Besteiro.
Adhesiones
A la hora en que se terminó de redactar este artículo, el manifiesto impulsado por Rey contaba ya, según la prensa local y regional, con cerca de 400 adhesiones, entre ellas las de Laura Seara, exsecretaria de Estado de Igualdad en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y las de los dos expresidentes socialistas de la Xunta, Fernando González Laxe y Emilio Pérez Touriño. Precisamente, poco antes de que estos lo firmaran, la propia Inés Rey había alertado en una rueda de prensa por la mañana de la falta de posicionamiento de los líderes varones de la formación: "Echo de menos que mis compañeros hombres salgan a hablar [...] ¿Dónde están los hombres feministas de mi partido?".
La alcaldesa de A Coruña, el presidente de la Diputación de esa provincia y exsecretario xeral autonómico, Valentín González Formoso, y el segundo de ambos, José Manuel Lage Tuñas –teniente de alcalde de la primera y secretario de organización del segundo–, impulsaron entre el invierno de 2023 y la primavera de 2024, junto a la facción lucense a la que pertenecían Besteiro y Tomé, el proceso interno que permitió el regreso del primero al liderazgo del PSdeG –ya lo había ocupado entre 2013 y 2016–. Fue poco después de que derrotara a Gonzalo Caballero en las primarias autonómicas de 2021 y de que laminara al sector caballerista, con apoyos sobre todo en Pontevedra y Ourense, y eliminara a sus representantes de las listas de las autonómicas de 2024. En esos comicios el PSdeG obtuvo los peores resultados de su historia: nueve diputados de 75.
Fuentes tanto del sector afín a Besteiro como del que en su día liderara Caballero, hoy orgánicamente desarticulado, y que piden a Público resguardar su anonimato, sostienen que las denuncias contra Tomé –con independencia de su veracidad, que no ponen en duda– y, sobre todo, las acusaciones reiteradas de pasividad contra la ejecutiva autonómica, responden a esa maniobra de "fuego amigo" concertado por los afines a Rey y Lage Tuñas, ahora desafectos a su antiguo socio y que, en la versión de las citadas fuentes, estarían además posicionándose en el marco de la erosión interna que los casos de corrupción y de machismo estarían provocando sobre el liderazgo de Pedro Sánchez a nivel estatal. El entorno de la alcaldesa lo desmiente con énfasis, y niega expresamente otra acusación que circula entre la militancia, sobre todo la más afín a Besteiro, y que señala que antes de que las denuncias contra Tomé salieran a la luz se habría producido incluso una reunión para preparar su filtración a la opinión pública.
Con un grupo parlamentario mínimo en la Cámara autonómica, ante la oposición directa de una fracción muy poderosa del partido y el silencio de otra –el alcalde de Vigo, Abel Caballero, aún no se ha pronunciado–, el liderazgo de Besteiro también tiene en contra no haber logrado de Tomé, su amigo personal y hasta ahora protegido, algo más que una salida a medias. Aunque el exlíder socialista de Lugo ha pedido su suspensión de militancia hasta que se esclarezcan las acusaciones de acoso, y ha dejado la secretaría provincial del partido, lo cierto es que ha anunciado que se mantendrá como alcalde de Monforte, llevándose con él al grupo de los no adscritos a los nueve concejales socialistas del pleno municipal. Tampoco entregará su acta de diputado provincial, que resulta clave para que el partido pueda conservar la presidencia de la Diputación, donde la mayoría la tiene el PP –doce escaños– y donde el PSOE –diez– gobierna con el apoyo del BNG –tres–. Es decir, que para nombrar un sucesor, Besteiro, lucense y quien también fue presidente del organismo, precisa de la aquiescencia de Tomé, que, pese a su dimisión, seguirá al mando del organismo hasta que el relevo se resuelva.

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