Vox tira del discurso antiinmigración y del campo en Castilla y León para alcanzar el 20% y extremar su acecho al PP
La comunidad castellano y leonesa puede ser la primera en la que la ultraderecha supere el 20% del voto desde que lo hizo en Ceuta.
La crítica feroz al sistema autonómico, el cierre de los centros de migrantes y el rechazo al acuerdo con Mercosur y al Pacto Verde Europeo vertebran el programa de los de Carlos Pollán.

Madrid--Actualizado a
La campaña de Vox en Castilla y León se ha parecido en muchas cosas a la que desarrollaron los de Santiago Abascal en Extremadura y Aragón: marcado carácter antiinmigratorio, críticas continuadas contra el sistema de las autonomías y oposición tanto al Pacto Verde Europeo como al acuerdo con Mercosur. Con Carlos Pollán a la cabeza —aunque con un protagonismo muy compartido con Santiago Abascal—, la ultraderecha sale este domingo dispuesta a rebasar el 20% del voto en una autonomía, algo que solo ha ocurrido antes en la ciudad autónoma de Ceuta y en la provincia de Almería.
Lo que busca Vox en Extremadura es inaugurar un nuevo tablero en el que los dos grandes partidos —PP y PSOE— se vean casi obligados a tratar a la ultraderecha en un plano aritmético de igualdad. Las encuestas dan a Vox entre el 19% de los votos y el 20%, mientras que al PSOE lo colocan entre el 27% y el 28,5%. Al PP le dan entre el 31% y el 36%. Los de Abascal y Pollán están insistiendo durante estas semanas de campaña en dibujarse como la alternativa al bipartidismo precisamente porque consideran que un resultado como el descrito —por encima del 20%— los sienta directamente en la mesa de PP y PSOE.
Abascal ha insistido en un multitudinario cierre de campaña en Valladolid —en el que han intervenido el propio Abascal, Pollán y también Ignacio Garriga, secretario general y vicepresidente del partido—en que su partido negociará "medida a medida" con el PP con el objetivo de "defender España".
La fórmula que ha elegido Vox es un calco de las anteriores campañas autonómicas. Les ha funcionado y no la van a cambiar. Para empezar, Abascal ha estado omnipresente en Castilla y León. De hecho, la semana después de las elecciones en Aragón, el líder ultraderechista ya viajó a tierras castellano y leonesas para empezar la precampaña. Consciente del momentum que vive, Vox ha evitado que el clima electoral languideciera entre los distintos comicios y ha trabajado para mantener la tensión.
Además, las tres comunidades que han ido a las urnas en los últimos meses —o va a ir, en el caso de Castilla y León— son terreno fértil para Vox. El discurso de los de Abascal cala en el campo. La ultraderecha no solo ha criticado duramente el acuerdo con Mercosur y ha confrontado con el Pacto Verde Europeo, sino que, además, ha profundizado en una de las materias que más molesta a los agricultores y ganaderos: la burocracia. Vox promete poner fin a las trabas que puedan existir para solicitar las ayudas de la PAC y ofrecer ayudas al sector primario en todo lo que tenga que ver con la Administración. La ultraderecha también ha insistido en su apuesta por proteger la caza proponiendo un Plan Nacional del Lobo.
Discurso antiinmigración
Otra de las grandes patas del relato que ha trasladado Vox en Castilla y León es su discurso contra las migraciones. Los de Abascal y Pollán proponen cerrar todos los centros de migrantes que haya en la comunidad y prohibir que se abran nuevos. Defienden también "la prioridad nacional" en el "acceso a los servicios públicos y a todas las ayudas sociales".
En su programa, Vox vincula las mezquitas al islamismo. "Nos opondremos a la construcción y promoveremos el cierre de mezquitas o centros de culto que propaguen el islamismo e ideas contrarias a nuestra cultura e identidad, como la yihad o el menosprecio a la mujer". Además, también subrayan su intención de proteger las carnicerías tradicionales contra "la expansión de sellos extranjeros como el halal". Para Vox, el derecho de los castellano y leoneses "a consumir y adquirir productos arraigados a nuestra cultura gastronómica" no está asegurado.
Crecimiento vertiginoso desde 2015
Vox se quedó, en 2015, fuera del hemiciclo leonés. Obtuvo solo un 0,68% de los votos. Votaron a la ultraderecha 9.219 castellano y leoneses. El primer gran subidón llegó en las siguientes elecciones. 5,5% de apoyo, 75.713 votos y un procurador. Pero el gran salto se produjo en 2022. La lista de Vox escaló hasta los 13 escaños y 212.706 papeletas; 17,64% del voto.
Tras aquellas elecciones, los de Abascal ya formaron gobierno con el PP, igual que pasó en otras cuatro comunidades autónomas. Sin embargo, los cinco ejecutivos se rompieron —oficialmente— por la postura del PP en cuanto a la gestión de la acogida de niños y adolescentes migrantes no acompañados, aunque una lectura que se hizo fue que Vox prefirió salir de los gobiernos para jugar el papel de oposición tanto a nivel estatal como a nivel autonómico y, así, agitar a su electorado.
Las encuestas apuntan ahora a un nuevo salto. Si Vox no lo materializa, será un fracaso, pero todo apunta a que superará el 20% y conseguirá entre uno y cuatro escaños más. Por eso el PP está confrontando deliberadamente por tierra, mar y aire.

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