Un poco de luz en la oscuridad del sistema eléctrico: expertos ven riesgo en culpar a las renovables del apagón
Algunas voces apuntan que el sistema energético español es "un gigante con pies de barro" por la falta de inversión en tecnologías de almacenamiento y estabilización de la energía generada por renovables.
El apagón de este lunes recupera discursos en defensa de la energía nuclear y los combustibles fósiles. "El camino no puede ser dar marcha atrás", alertan algunos expertos.

Madrid--Actualizado a
No se conoce todavía la causa, o causas concretas, del apagón que España, Portugal y algunas zonas del sur de Francia sufrieron el pasado lunes, pero no cabe duda de que este fenómeno ha expuesto las debilidades del sistema energético español y ha reabierto a la fuerza el debate sobre su futuro.
Tan solo 24 horas después del apagón, algunas voces han señalado a las energías renovables (y en concreto a la energía fotovoltaica) como eventual responsable del fallo en diferentes niveles. Las críticas más duras apuntan directamente a la desconexión de plantas fotovoltaicas en el momento del apagón como una posible causa; las más comedidas aseguran que basar el sistema energético en este tipo de fuentes y tecnologías lo hace inestable, inseguro y excesivamente expuesto a la climatología
En este contexto ha crecido en el debate público la defensa de energías como la nuclear o los ciclos combinados de gas, dos fuentes que, señalan sus valedores, son más estables y resilientes ante un apagón.
Expertos consultados por Público alertan del riesgo de este tipo de discursos y recuerdan que no hay en este momento indicios que apunten a que la energía fotovoltaica haya sido la responsable del fallo eléctrico del lunes.
Desde la Fundación Renovables explican que la desconexión de algunas plantas de energía solar no es una causa, sino una consecuencia de lo que en la jerga científica se conoce como "cero energético".
Las centrales se desconectan "por seguridad"
"La información que ha trascendido desde fuentes oficiales es que el lunes a las 12:33 hubo una "desaparición", durante cinco segundos, de 15 GW de potencia. Es decir, una caída abrupta de la generación. En ese momento las centrales renovables españolas de más de 2 MW se desconectaron de la red ante una perturbación en la frecuencia de la red, por motivos de seguridad, comportándose tal y como dicta el protocolo de actuación recogido en la normativa española (Orden TED/749/2020 de 16 de julio)", recoge un comunicado de esta fundación.
"Esta norma establece que las centrales renovables deben disponer de equipamientos de hueco de tensión para desconectarse por un periodo corto (menos de 0,5 segundos) cuando hay una disminución brusca (hasta el 80%) en la tensión de la red eléctrica. Es decir, la desconexión que se produjo, al igual que ha ocurrido con las centrales nucleares y el resto de las tecnologías, fue una consecuencia y no la causa", añade el comunicado.
Estas desconexiones, según la orden citada, tienen el objetivo de proteger tanto la integridad de las plantas en momentos de "cero energético" o de fallos del sistema, como la seguridad de los operarios que en ese momento puedan estar trabajando en las infraestructuras.
Fernando Ferrando, presidente de la Fundación Renovables, explica que "el sistema eléctrico español es garantista y ha establecido protecciones para situaciones de huecos de tensión. La eólica había demostrado que cuando soplaba mucho viento en Galicia y se desconectaban los molinos esa bajada de potencia podía provocar ceros energéticos localizados en algunas subestaciones. A partir del 2010 lo que dice la regulación es que la fotovoltaica de más de dos megavatios debe tener también todos los elementos necesarios para aguantar los huecos de tensión".
Más allá del papel que hayan o no podido jugar las plantas fotovoltaicas en el apagón, Ferrando apunta directamente a algunas debilidades del sistema energético de España: "La energía fotovoltaica está entrando en el mix a precio cero y muchas plantas son consideradas como un frenazo a la economía porque no dan rentabilidad".
Fernando Ferrando: "Muchas plantas fotovoltaicas son consideradas como un frenazo a la economía porque no dan rentabilidad"
Además, añade, "la energía fotovoltaica está concentrada en las horas centrales del día, y que ese modelo no haya ido acompañado del despliegue del almacenamiento o de la hibridación de plantas de almacenamiento en plantas fotovoltaicas, que le garantizarían un mejor precio, es un elemento de desconcentración".
Fernando Valladares, científico del CSIC, apunta en la misma dirección y plantea el mismo dilema, desarrollar un sistema de energías renovables y limpias en una economía capitalista que, en muchas ocasiones, no está dispuesta a asumir el coste para hacer más seguras este tipo de tecnologías si esto entra en disputa con obtener una mayor rentabilidad económica.
"Los políticos han estado muy flojos presionando al sector privado para que cubra la mayor seguridad que necesitan las renovables, que, lógicamente, son intermitentes, lo que genera ciertas situaciones de riesgo. Estas situaciones se han cubierto tradicionalmente con el gas, pero ahora el gas tiene un coste superior al de antes y el sector privado ya no está tan dispuesto a asumir el coste para dar mayor seguridad", explica el experto.
A su juicio, "llevamos tiempo sabiendo que estamos construyendo un gigante con pies de barro, haciendo una transición energética en un sistema que social y económicamente no se ha transformado. Las empresas del sector quieren beneficios y la sociedad lo que quiere es seguridad, pero la seguridad tiene un coste que las empresas no quieren pagar".
Fernando Valladares: "Estamos construyendo un gigante con pies de barro. La seguridad tiene un coste que las empresas no quieren pagar"
En este contexto, ambos expertos alertan del riesgo de reorientar el rumbo y las políticas públicas para avivar la supervivencia de las centrales nucleares y de los combustibles fósiles. Valladares explica que "la nuclear puede evitar problemas como el de ayer porque da esa inercia energética que le falta a las renovables, pero hemos decidido colectivamente los países del mundo que no queremos asumir los riesgos de accidentes, por no hablar de que no tenemos ni idea de qué hacer con los residuos que genera".
"La energía nuclear es carísima, es mucho más rentable seguir la vía que habíamos iniciado con las renovables y compensar las vulnerabilidades que genera el sistema. Se quiere aprovechar la coyuntura para atacar a las renovables", afirma el experto.
Ferrando recuerda, además, que las centrales nucleares "también se desconectan cuando hay un cero energético, y también lo hacen por seguridad y por los riesgos que acarrean". Sobre la "tensión firme" que la nuclear puede aportar al sistema, en detrimento de la inestabilidad o volatilidad de energías como la fotovoltaica, el presidente de la Fundación Renovables precisa que "el sistema actual ya tiene elementos para restituirse en caso de fallos" sin la necesidad de la energía nuclear. "En la gráfica de Red Eléctrica se recoge que el sistema funcionó durante el fallo: la energía hidráulica estaba en 200 megavatios y en esos cinco segundos de cero energético pasó a mil, precisamente para restituir el sistema", explica.
Un futuro complicado pero con soluciones
Los expertos también alertan de que el futuro no es nada halagüeño en esta materia: "La electricidad se lleva mal con el calor y con el cambio de temperatura. El cambio climático va a poner las cosas cada vez más difíciles. Hace un par de años en países como Alemania, Suiza o Austria se dieron debates sobre cómo prepararse ante un apagón, nos reímos de ellos y lo tomamos como una cosa de ciencia ficción. En ese momento ya se sabía que íbamos a tener un apagón, no sabíamos ni el momento en el que se produciría ni su alcance, pero sí que lo habría", recuerda Valladares.
Sin embargo, también apuntan soluciones, que se centran, sobre todo, en dotar de mayor seguridad y estabilidad a un sistema que siga apostando por las renovables. "Hay mecanismos que tecnológicamente pueden darle la inercia suficiente al sistema para que no se caiga de golpe ni se encienda demasiado si hay sobrecarga en la red o mucho aporte de renovables. Esos y otros mecanismos van a costar dinero. ¿Quién paga eso? Las energéticas han tenido beneficios multimillonarios e igual ahora es el momento de que ganen algo menos, y que esos beneficios nos puedan dar a todos mayor seguridad", defiende Valladares.
"Tenemos que invertir en redes, automatismos y modelos de explotación. Pero en un sistema capitalista y neoliberal como el actual no es interesante. El papel de que el Estado asuma muchas de estas cosas no nos vendría mal", concluye Ferrando.

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