Público
Público

El PP cree que Feijóo no hará coincidir las gallegas con las generales porque le perjudicaría

Fuentes conservadoras aseguran que Rajoy no necesita el apoyo del gallego para ganar en las generales y que al presidente de la Xunta le beneficiará convocarlas en octubre. 

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en una imagen de archivo. EFE

PAULA DÍAZ

MADRID.- Las elecciones gallegas serán en octubre, como estaba previsto, y no habrá adelanto para hacerlas coincidir con las generales del 26-J. Así lo dan por descontado varias fuentes del PP, que esgrimen el beneficio que presentarse por separado conllevaría para Alberto Núñez-Feijóo sin que ello afecte a Mariano Rajoy.

Aunque algunos medios se hicieron eco de presuntas presiones de Génova a la Xunta para que Feijóo hiciera coincidir ambos comicios, fuentes del PP han negado a Público que se haya producido tal situación. En este sentido, niegan la mayor cuando se les pregunta por el presunto empuje que el presidente de Galicia podría dar a la candidatura de su homólogo en el Ejecutivo central. Desde que este martes se evidenció el fracaso de las fuerzas para formar Gobierno, Rajoy está seguro de que su estrategia inmovilista vencerá y, por tanto, de que volverá a ganar la elecciones. En su partido, también.

Del otro lado, las fuentes consultadas creen que el caso contrario tampoco se produciría. Es más, creen que, mientras a Rajoy le da igual cuándo convoque Feijóo, a éste último le conviene esperar a otoño. ¿Por qué? "No hay ningún elemento que indique que sea bueno que nos ahorremos cuatro meses de estabilidad política en Galicia", señalan, parafraseando al propio Feijóo. Pero, sobre todo, reconocen que así también se evitaría que el tirón que ya tienen las Mareas (Podemos, Esquerda Unida y Anova) en el norte siga creciendo al asociarlas con la imagen de Pablo Iglesias en Madrid. 

Son las Mareas, que consiguieron ser segunda fuerza en Galicia el pasado 20-D, quienes más preocupan al PP

Son precisamente las Mareas quienes más preocupan al PP, especialmente, después de que el pasado 20 de diciembre consiguieran 6 escaños y se consolidaran, así, como segunda fuerza en la Comunidad. Los conservadores lograron sólo 10 de sus 123 escaños de dicha autonomía, uno de los feudos históricos del PP. Al PSdeG, en cambio, lo dan por desactivado, especialmente después de la crisis vivida allí con la obligada dimisión de su secretario general, Xosé Manuel Besteiro, tras verse implicado en hasta 10 imputaciones distintas. Y Ciudadanos apenas tiene presencia en Galicia, donde las peleas y reestructuraciones internas han sido continuas desde que los de Albert Rivera iniciaron su expansión por España. 

Con todo, en el partido sabían que la única posibilidad que tiene el PP de ganar las elecciones en Galicia era Feijóo. Aunque éste se planteó abandonar en su momento, después de muchas idas y venidas, de haber sembrado dudas y de leer cada mañana en el periódico ofertas de trabajo provenientes de empresas como la mismísima Inditex, el presidente de la Xunta despejó la incógnita: volvería a ser candidato a presidencia de la Xunta, incluso a pesar de ser partidario de no permanecer más de dos mandatos en el cargo. 

"No hay ningún elemento que indique que sea bueno que nos ahorremos cuatro meses de estabilidad política en Galicia"

Ahí Rajoy sí ejerció su poder. La decisión era de aquel que siempre ha sonado en las quinielas como su posible sucesor, como su delfín, como uno de sus posibles ministros... pero debía permanecer en Galicia para tener opciones de victoria allí. Perder otra comunidad sería un nuevo golpe para los conservadores y había que evitarlo a toda costa. ¿Su apuesta? Feijóo. Y es por ello por lo que en Génova no le pusieron la alfombra roja en su camino hacia Madrid. 

Al final la presión pudo y el presidente de la Xunta aceptó, sabedor de que no tenía un sustituto que pudiera mantener el listón alto, y será él quien se presente a las elecciones. Ahora la duda que queda por resolver es si las adelantará o no, ya que para hacerlas coincidir con el 26-J tendría que disolver el Parlamento el próximo 2 de mayo, igual que ocurrirá en el Congreso. 

La decisión, de nuevo, está únicamente en sus manos, aseguran en el PP. Aunque ni en Galicia ni en Génova creen que vaya a haber sorpresas este fin de semana. "La decisión que ha tomado es que no ha tomado ninguna decisión", bromea una de las fuentes consultadas con el carácter gallego. Todo apunta, por tanto, a que el calendario electoral gallego seguirá corriendo hasta octubre.

Más noticias de Política y Sociedad