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El PP releva a Rudi en plena ofensiva del Gobierno contra las políticas sociales de Aragón

Los conservadores aragoneses se sitúan en la órbita de Cospedal mientras se endurece la pugna judicial del ejecutivo contra las medidas sociales de la comunidad y el Ayuntamiento de Zaragoza

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Luis María Beamonte, diputado autonómico y alcalde de Tarazona, y cercano al sector de Dolores de Cospedal, releva este fin de semana a Luisa Fernanda Rudi como presidente del PP aragonés.

El PP aragonés muda este fin de semana de caras y de órbitas con el relevo de Luisa Fernanda Rudi en su presidencia por Luis María Beamonte, cercano al sector de la secretaria general de Génova y ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, mientras el Gobierno de Rajoy intensifica las iniciativas judiciales contra la nueva política social de la comunidad y el ayuntamiento de su capital.

Rudi, la única candidata del PP que ha alcanzado la alcaldía de Zaragoza –venció en 1995 y 1999- y que en 2015 protagonizó el mayor batacazo electoral de los conservadores en la comunidad tras haber recuperado para ellos el Gobierno en 2011 –al romper el Par su alianza con el PSOE-, dejará la dirección autonómica del partido y mantendrá su acta de senadora.

Algunas informaciones la situaban en las últimas semanas como eventual sucesora de Soledad Becerril al frente del Defensor del Pueblo, aunque otras fuentes populares sostienen que se trata de una maniobra de su entorno que no comparte. Hace unos meses sonó como posible sustituta de Elvira Rodríguez en la Comisión Nacional del Mercado de Valores, cargo que finalmente ocupó Sebastián Albella. Y antes, como ministra con Rajoy.

Su relevo, en cualquier caso, coincide con una intensa ofensiva judicial del Gobierno central contra iniciativas del Gobierno y las Cortes de Aragón y del Ayuntamiento de Zaragoza: la Delegación del Gobierno ha logrado en el último mes que dos juzgados suspendan la remunicipalización de un servicio y el veto en los contratos municipales a empresas sancionadas por operar en paraísos fiscales, mientras el ejecutivo ha recurrido ante el Constitucional la convocatoria de 1.483 plazas de personal sanitario y, tras lograr que ese mismo tribunal la suspensión de las medidas antidesahucios  del decreto de emergencia , ha impugnado las recogidas en la ley posterior  en materia de vivienda.

Rudi: deuda disparada y ocultación del déficit

La etapa de Rudi al frente del ejecutivo autonómico, al que llegó precedida de una fama de buena gestora y en el que se instaló marcándose el objetivo de controlar las cuentas y atajar el déficit, se caracterizó por la combinación de fuertes recortes sociales que irritaron a la ciudadanía con un desbarajuste contable en el que, con tres equipos en la Consejería de Hacienda, la deuda pública se duplicó, los gastos sin consignación presupuestaria sumaron cientos de millones, la Audiencia Nacional constató el intento de maquillar 244 millones de déficit y pleitos peregrinos terminaron con elevadas condenas en costas, como la de 37 millones de euros por las rebajas fiscales del Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Pasados esos cuatro años, el PP se dejaba en las elecciones un tercio de los votos –cayó de 269.729 a 183.654- y nueve de sus 30 diputados, el segundo peor resultado de los populares en la comunidad desde su refundación en 1989, en un retroceso que abrió la puerta a la investidura de Javier Lambán, apoyado por Podemos, Cha e IU, con el peor registro de los socialistas en Aragón.

La misma noche de las elecciones, Rudi se autocolocó en una situación de interinidad que ha lastrado a su organización y que, como consecuencia del aplazamiento del congreso autonómico por el carrusel electoral del año pasado, provocó tensiones internas tanto en el ámbito orgánico como en algunos de sus grupos institucionales.

Tensiones internas y mujeres emergentes

Los 933 compromisarios de los conservadores celebrarán un cónclave plácido de puertas hacia fuera al que Beamonte, tras renunciar a competir por la presidencia Roberto Bermúdez de Castro, número dos de Rudi en el Gobierno  y estrecho colaborador de Soraya Sáez de Santamaría, llega como único candidato dos años después de haber perdido la Diputación Provincial de Zaragoza.

Sin embargo, el partido registra tensiones tanto para definir su nueva cúpula como para las direcciones provinciales. Beamonte se inclina por el diputado y exconsejero de Hacienda Javier Campoy como secretario general, aunque también suenan para ese puesto el portavoz municipal en Zaragoza, Jorge Azcón, y el parlamentario oscense Antonio Torres, al que todo apunta que sustituirá en la presidencia de Huesca Ana Alós, exalcaldesa y portavoz adjunta del PP en el Congreso.

Algunas fuentes apuntan a la presidencia de Zaragoza como el segundo escenario del pulso –o pacto- para ubicar a Azcón y Campoy, mientras las quinielas están abiertas en Teruel, donde el veterano Manuel Blasco pasará a un segundo plano.
En ese cuadro de tensiones cruzadas queda por despejar la posición de los emergentes valores femeninos del PP aragonés, caso de –además de Alós- las zaragozanas Mar Vaquero y Marian Orós -actuales portavoz y portavoz adjunta en las Cortes autonómicas- y la alcaldesa de Teruel, Enma Buj.

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