PP y Vox ya se proyectan como un bloque unido contra Sánchez tras Castilla y León, Aragón y Extremadura
Feijóo y Abascal miran hacia los pactos autonómicos y ambos líderes dejan entrever en sus declaraciones una alianza entre PP y Vox en el plano nacional. "Nos estamos jugando una alternativa para España", ha apuntado el líder 'popular'.

Madrid-
La política de bloques, tan criticada por el Partido Popular, se ha adueñado finalmente del vocabulario de la derecha. Tras los comicios de Castilla y León se pone fin a un ciclo de tres domingos electorales en poco menos de tres meses que ha provocado que PP y Vox se asimilen como aliados y se proyecten hacia el futuro como las dos piezas que construyen el bloque antisanchista.
Lejos quedan aquellas aspiraciones de Alberto Núñez Feijóo, de hace menos de un año, de obtener diez millones de votos y gobernar en solitario y con un interrogante hay que dejar aquellas promesas que hizo en verano de 2025, cuando prometió que antes de formar un gobierno de coalición con Vox, iría de nuevo a elecciones.
La estrategia principal de Feijóo una vez alcanzó la presidencia del PP fue autoproclamarse como el candidato de la moderación, que aunaría mayorías formadas por votantes del centro derecha y ciudadanos decepcionados con el PSOE. "Hasta aquí la política de bloques", llegó a enunciar tras las elecciones autonómicas de 2023. Esos mensajes caducaron pronto con la firma de pactos autonómicos con la extrema derecha, aunque desde el PP pelearon por mantenerlos vivos.
En Génova ya dan por hecho que sus próximos pasos serán con Vox o no serán. Hace meses, los populares temían expresar ese tipo de afirmaciones por temor a espantar al votante centrista, pero Feijóo, aunque aún pelea por resetear la relación con PNV, asume en sus palabras que sus éxitos llegarán de la mano de la extrema derecha.
Desde la precampaña electoral de Extremadura hasta este domingo, la relación entre PP y Vox contó con desavenencias y titulares adversos que, tras la noche electoral del 15 de marzo, parecían haber desaparecido por completo. El propio Miguel Tellado, secretario general del PP, así lo daba a entender en su valoración de las elecciones de Castilla y León y emplazaba a un acuerdo inminente después de semanas de choque público con Vox para gobernar Extremadura, Aragón y Castilla y León: "Sin calendario electoral por delante, ese acuerdo puede ser rápido".
Los dos partidos reaccionaban con templanza a los resultados y lanzaban mensajes de unidad. A falta de las elecciones de Andalucía, donde Juan Manuel Moreno Bonilla pretende lograr la mayoría absoluta, Feijóo ya ha dejado de negar la realidad: "O se hacen pactos de gobierno como quiere la mayoría o se hacen coaliciones de oposición con el sanchismo", resumía este lunes tras la reunión de la Junta Directiva Nacional en Génova para celebrar el resultado obtenido por Alfonso Fernández Mañueco.
Por un rato, el presidente del PP olvidaba por completo las elecciones autonómicas y proyectaba su discurso hacia la política nacional: "Nos estamos jugando una alternativa para España, que baja impuestos, que defiende el campo, que dice que las políticas climáticas no pueden destruir empleo, que combata la okupación ilegal, que controle la inmigración ilegal o que combata la inseguridad en nuestras calles y barrios", aseveraba al enunciar unas máximas que también defiende Vox.
Algo menos complaciente, pero igual de consciente de dónde residen sus futuros pactos, hablaba Abascal desde la sede de su formación en la calle Bambú. "Nos tenemos que entregar ya a la tarea más importante, respondiendo al mandato de las urnas, tanto en Extremadura como en Aragón como en Castilla y León, y que no es otro que el de que salgan unos gobiernos que reflejen el resultado de las urnas y pueden estar seguros de que nosotros nos vamos a entregar a esa tarea sin descanso".
Abascal volvía así a insistir en la idea que han sostenido desde el comienzo de este ciclo electoral: que Vox tendrá representación en esos ejecutivos. "Vamos a gobernar en las tres regiones", respondía el dirigente del partido ultra con contundencia.
En Vox todas las negociaciones pasan por Madrid, pero en el PP hay más resistencias desde las comunidades autónomas. Aunque Feijóo anunció que tutelaría todas las reuniones que tengan PP y Vox y Miguel Tellado será el hombre presente en todas, María Guardiola, Jorge Azcón y Alfonso Fernández Mañueco tienen pareceres diferentes.
Si la presidenta de Extremadura ya ofreció tras las elecciones del 21 de diciembre un gobierno de coalición a Vox, Mañueco ha dejado claro que prefiere un ejecutivo en solitario a la vista de lo que ocurrió en la pasada legislatura, cuando Vox rompió los gobiernos de coalición.
Fuentes de PP y Vox aseguran que los acuerdos en Aragón y, especialmente, en Extremadura, están cerca. Aunque de cara a la galería, todas las fuerzas contienen el ruido y son reservadas. Jorge Azcón, presidente de Aragón pendiente de su investidura, acudía este lunes a Génova y prefería evitar cualquier tipo de respuesta y apuntaba a que su formación y la de Abascal tendrán que "ponerse de acuerdo en medidas y tener aprobado un Presupuesto".




Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.