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Rajoy, agotado por el "primer paso" para la investidura, se toma unos días de descanso en Galicia

El presidente en funciones viajará a Madrid entre semana y cuando tenga tareas concretas, como la segunda reunión con Rivera prevista para los próximos días. La investidura podría aplazarse ya a finales de septiembre, tras las elecciones gallegas y vascas.

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El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (d), recorrió este sábado una parte de la Ruta da Pedra e da Auga,acompañado por José Benito Suárez, máximo responsable de la Autoridad Portuaria de Marín y marido de la presidenta del Congreso, Ana Pastor. EFE

MADRID-. Una información en The Economist reconocía esta semana que, pese a los ocho meses de Gobierno en funciones, la economía española no se había resentido, aunque alertaba del peligro existente sobre la confianza empresarial o el ritmo de creación de empleo en España si la situación se alargaba.

En este sentido y descartado ya el debate de investidura a principios de agosto -intención primera del candidato del PP, Mariano Rajoy-, en el Partido Popular empiezan a apuntar a que el debate de investidura, si Rajoy logra los apoyos, se produciría a finales de septiembre; es decir, una vez transcurridas las elecciones autonómicas gallegas y vascas. Sigue sin estar claro, sin embargo, ya no sólo la fecha del debate, sino si Rajoy se presentará en caso de no obtener ni el de Ciudadanos ni la abstención del PSOE.

'The Economist' ha informado esta semana de que la economía española no se ha resentido con el Gobierno en funciones, aunque alerta del peligro sobre la confianza empresarial o el empleo 

"Es el primer paso de una larga caminata", advertía el presidente del Gobierno en funciones en rueda de prensa tras su reunión con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y sin haberse garantizado más que la abstención de sus 32 diputados y el compromiso (no menor) de un canal de comunicación permanente para tratar de sacar adelante el techo de gasto de las cuentas públicos y los presupuestos para 2017.

Este "primer paso", sin embargo, ha llevado a Rajoy a tomarse un descanso en Galicia, donde este sábado se le ha visto (no se le ha oído, porque ha declinado hacer declaraciones) haciendo la tradicional Ruta da Pedra e da Auga (entre los municipios pontevedreses de Ribadumia y de Meis) con el también tradicional acompañante José Benito Suárez, máximo responsable de la Autoridad Portuaria de Marín y marido de la presidenta del Congreso, Ana Pastor. Los dos mantienen amistad personal con el líder del PP desde hace años.

A golpe de teléfono

Rajoy tiene previsto estar en Galicia, al menos, los fines de semana de agosto y, además, alargarlos cuando sea posible. El presidente acudirá a La Moncloa cuando tenga compromisos concretos, "públicos o no", matizan en su entorno. El líder del PP trabajará "a golpe de teléfono" en sus negociaciones, desde su tierra, añaden sus colaboradores. La semana que viene, sin ir más lejos, Rajoy mantendrá su segunda reunión con Rivera, que parece enclavado en la abstención a la investidura del candidato del PP frente al no del que tampoco quiere moverse la dirección del PSOE, a pesar de las presiones que llegan a Pedro Sánchez de propios y ajenos.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa que ha ofrecido en el Congreso esta semana tras la reunión con el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. EFE/J. J. Guillén

En el PP creen que Sánchez utiliza la negativa a abstenerse a Rajoy como "herramienta personal de resistencia" dentro del PSOE

La negociación ("la caminata") parece, efectivamente, muy larga, pues los socialistas rechazan abstenerse a Rajoy incluso, si éste logra el de Ciudadanos, que debería ser el segundo paso dado en el camino antes de ponerse con Ferraz, el tercero, último y más complejo.

En el PP  no ocultan su preocupación; creen que Sánchez utiliza la negativa a investir a Rajoy con el apoyo pasivo como "herramienta personal de resistencia" en la Secretaría General del PSOE, su "última baza". No descartan, por tanto, que, pese a las presiones de los dos expresidentes Jose Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González, los siete barones/as y "el Ibex 35", como denunció Patxi López, Sánchez mantenga el no "contra viento y marea", lo que hace imposible investir a su candidato.

Los conservadores confían, sin embargo, que los críticos con la posición de Sánchez se impongan internamente y a través de la normativa interna del PSOE para dar un volantazo a la abstención. La otra opción, que sobrevuela la mente de los dirigentes del PP, aunque sea rechazada de plano, es que Sánchez, en una segunda votación e in extremis para impedir unas terceras elecciones exija un cambio de candidato, posibilidad que Jordi Sevilla ha sido el primero en plantear en un artículo esta semana

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