¿Qué sabía EEUU? 24 horas para reaccionar alabando al rey y con sus buques de guerra frente a València el 23-F
"Mi Gobierno se sintió profundamente complacido de que las instituciones democráticas (…) resistieran la tensión de una prueba tan ardua", le declaró el embajador estadounidense al ministro de Exteriores de España.

Madrid--Actualizado a
La documentación desclasificada sobre el intento de golpe de Estado del 23-F también hace mención a la posición de otras potencias internacionales, entre ellas Estados Unidos. La Casa Blanca tardó veinticuatro horas en emitir una comunicación oficial. El primer pronunciamiento llegó de la mano del entonces secretario de Estado, Alexander Haig. El también militar, preguntado por la intentona golpista a la salida del Departamento de Estado, respondió: "Es un asunto interno, todavía es pronto para hacer comentarios". Tejero llevaba seis horas atrincherado en el hemiciclo.
El 24 de febrero el presidente Reagan tuvo una "llamada telefónica" con Juan Carlos I, tal y como consta en los archivos desclasificados este miércoles por el Ministerio de Asuntos Exteriores. La transcripción de la llamada no figura sin embargo en la documentación. Lo que sí queda de manifiesto es la proximidad de la administración americana con el entonces jefe del Estado de España. "El ataque a la democracia (…) ha provenido sólo de un reducido número de personas. La abrumadora mayoría de las Fuerzas Armadas y del pueblo han permanecido fieles al rey. (…) El papel desempeñado por el monarca Juan Carlos I y su conducción de la nación española han contribuido de manera sobresaliente a la solución de la crisis y merecen especial admiración", reza en una carta el portavoz del Departamento de Estado. La misiva tiene fecha del 24 de febrero de 1981.
La siguiente comunicación entre los dos países es del día 26, setenta y dos horas después del intento de golpe de Estado. Alexander Haig se dirige al entonces ministro de Asuntos Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca, para felicitarlo por "la exitosa resolución de la situación" y la "solidez" de las "nuevas instituciones democráticas en España". Las cartas no hacen ninguna referencia a la posible implicación de Washington en los ataques dl 23-F, tampoco a si tenían constancia de los preparativos para el golpe de Estado.
El acceso a las bases estadounidenses del personal español se prohibió la mañana del levantamiento, una prohibición que los historiadores califican de "excepcional". La Sexta Flota de EEUU estaba además desplegada en las inmediaciones de la costa de València, hacia donde salieron los tanques de Milans del Bosch el 23-F. Los documentos desclasificados a los que ha tenido acceso este medio no permiten aclarar el por qué de estos movimientos. Un informe de los servicios de inteligencia sobre los acontecimientos también recoge contactos del comandante José Cortina con el nuncio y con el embajador de Estados Unidos en Madrid en días previos al 23-F, tal y como reveló el capitán Vicente Gómez Iglesias, unas conversaciones de las que tampoco hablan las misivas ni los recortes de prensa de la época.
El resto de las comunicaciones
Terence A. Todman, embajador de Estados Unidos en España el 23-F, también envió una misiva al Ministerio de Asuntos Exteriores, suscribiendo las palabras de Haig y añadiendo: "Mi Gobierno se sintió profundamente complacido de que las instituciones democráticas (…) resistieran la tensión de una prueba tan ardua". Todman también confió en “continuar trabajando estrechamente” con las instituciones españolas. Ronald Reagan le hizo llegar una tercera carta al nuevo presidente, Leopoldo Calvo-Sotelo, felicitándolo por su investidura y poniendo en valor la importancia de la continuidad institucional en España.
Calvo-Sotelo le agradeció las palabras y le manifestó su intención de "colaborar" con Washington. Juan Carlos I también le respondió a la Casa Blanca. Lo hizo el 10 de marzo de 1981, con dos párrafos en los que agradecía "sinceramente" los "elogiosos términos" en los que se habían dirigido a la Corona. "Es alentador para el pueblo español saber que tiene a su lado a la gran nación americana", reiteró el monarca.
No tuvo la misma reacción el artífice del golpe de Estado, Antonio Tejero. El teniente coronel celebró el silencio inicial de Estados Unidos en una efusiva conversación con el sindicalista García Carrés, el único civil condenado por el 23-F. "Ah, me parece muy bien [que no se quiera meter] Norteamérica. ¡Sí, señor!", deslizó. "Que no se meta, que lo arreglaremos nosotros", insistió Tejero desde el Congreso, tal y como se puede apreciar en la transcripción de otra de las llamadas de la noche del intento de golpe de Estado.
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