Saunas, prostitución y moral sexual: el odio se cuela en los espacios LGTBIQ+ de la mano de Feijóo
Agrupaciones y referentes en defensa de los derechos LGTBIQ+ critican que la narrativa del PP ponga en el centro de la diana a las disidencias sexuales, y dé alas a la discriminación de comunidades ya de por sí vulnerabilizadas.

Madrid--Actualizado a
"Intentar demonizar espacios que resultan seguros para el colectivo tiñéndolos de lo que no son, al final, es una forma más de LGTBIfobia". Desde la Federación Estatal LGTBI+ lo tienen claro: que el Partido Popular, de la mano de Alberto Núñez Feijóo, volviera a poner en el centro de la diana a las disidencias sexuales durante el debate del Congreso la semana pasada "alimenta los discursos de odio" que "pretenden colocar" a las comunidades LGTBIQ+ como una "amenaza social". El líder del PP afirmó en sede parlamentaria que Pedro Sánchez había sido "partícipe a título lucrativo del abominable negocio de la prostitución", refiriéndose a las saunas que supuestamente regentaba el padre de su esposa, Begoña Gómez.
"Este tipo de discursos, no solo contribuyen a crear un relato falso y estereotipado de las personas LGTBI+, sino que pone en riesgo la seguridad y la integridad de un colectivo que aún a día de hoy sigue sufriendo múltiples discriminaciones", lamenta Paula Iglesias, presidenta de la FELGTBI+, en declaraciones para Público. No es la primera vez que estos señalamientos campan a sus anchas, "nos siguen dibujando como si fuéramos focos de infección, no solo de VIH, sino de otras ITS. Incluso nos acusaron de ser responsables de diferentes brotes de covid-19 o del Mpox", recuerda Abraham Mesa, coordinadora de Proyecto Chueco.
Del 'caso Arny' a las "saunas-prostíbulos"
Las saunas gays o gay bathhouses son espacios de encuentro y comunidad especialmente dirigidos a hombres homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres. Histórica y simbólicamente, estos lugares han cumplido un rol muy importante, pues surgieron en grandes ciudades de Europa a principios del siglo XX, en una época en que la homosexualidad estaba criminalizada y los espacios de encuentro eran absolutamente clandestinos. Es ya en los años 60 y 70 cuando se consolidaron como refugios seguros, antes de ser acusados de facilitar la propagación del VIH en los 80. "Representan un entorno donde el sexo se vive de manera muy libre pero también respetuosa; evidentemente puede haber malas experiencias, agresiones, etc, (como en cualquier lugar), pero la heteronorma no está tan presente y eso es muy liberador", explica Enrique Aparicio, periodista cultural y autor de La mancha. "También hay otras reglas sociales que se desdibujan, son lugares donde el deseo se manifiesta con menos ataduras (a nivel de diversidad corporal, por ejemplo) y siguen siendo puntos de encuentro bastante transversales", añade.
A su juicio, la imagen pública de las saunas "las asocian a la sordidez por los estigmas asociados al sexo sin complejos y a la homosexualidad", pero "las cosas que suceden en las saunas suceden en muchos otros sitios y de maneras menos consensuadas", considera Aparicio. Además, ¿acaso la sordidez o la morbosidad no forma parte también del deseo? "En la disidencia sexual también está eso: el placer de lo oscuro, de todo lo que como cultura hemos ido reconvirtiendo en algo que forma parte de la diversión", opina Bob Pop. "Yo no quiero formar parte de la tribu de las maricas limpias. No quiero pensar que como miembro del colectivo LGTBIAQ+ ya lo he conseguido todo porque me puedo casar con mi marido. Lo que quiero es expresar mi sexualidad a través de el amor libre, de la promiscuidad, el poliamor... Y entiendo que eso es lo que les molesta", valora el crítico cultural y escritor, en conversación con este medio.
En la memoria de Bob Pop, las saunas —como sucede con los lugares de cruising— han sido "lugares de refugio", donde no solo acudía a "ligar", sino a poder "estar solo sin que a nadie le pareciera raro", "entablar conversaciones", "enamorarme", "follar" o "pensar". En cualquier caso, sitios de "comunicación", aunque también de "frustración". "Por supuesto que en algunas de las saunas a las que fui encontré prostitución, pero de ahí en entender que la sauna era un burdel hay un salto enorme", argumenta el autor de Mansos.
Y es que desde los locales LGTBIQ+ también se han cuestionado los modelos clásicos, patriarcales y heterosexuales de relación y de ocio, "ofreciendo alternativas más inclusivas", señala Paula Iglesias. Por lo que, en ese sentido, se puede considerar que han supuesto y suponen "espacios subversivos, políticos y de resistencia". "Cualquier intento de vincular locales LGTBI+ a la prostitución es seguir estigmatizando a un colectivo vulnerable y alimentar estereotipos que nada tienen que ver con la realidad", insiste la presidenta de la FELGTBI+.
Enrique Aparicio se acuerda del linchamiento público y mediático que supuso, en su momento, el caso Arny, que en los años 90 inundó durante horas buena parte de los espacios televisivos dando lugar a un escándalo mediático de enormes proporciones. Tras meses de acusaciones, todos los acusados de prostitución de menores en el conocido pub sevillano fueron absueltos, al demostrarse que habían sido víctimas de una farsa sostenida por testimonios falsos y sin pruebas. "La prostitución es una realidad y en las saunas seguro que también se da, pero lo mismo en muchos hoteles de lujo y nadie pone el grito en el cielo si el cliente es un hombre con solvencia económica. A la derecha le vale todo para atacar a Pedro Sánchez y en este caso es un filón asociarlo a unos negocios que siguen asociando a la delincuencia, al trabajo sexual y a esa especie de bajos fondos que nos retrotraen a la ley de vagos y maleantes", critica el creador de los pódcast ¿Puedo hablar! y Maricapáginas.
"Que nos dejen en paz"
El problema radica en el "desinterés" y la aproximación "sesgada" a la "sexualidad marica". Expresiones disidentes que han generado "su propia cultura del encuentro, de la fugacidad, de tener sexo sin compromiso, con sus propios códigos, con sus formas de cuidado", apunta Abraham Mesa. Unas prácticas y dinámicas relacionales que, "por su puesto, son revisables y tenemos que estar en constante revisión como siempre estamos dentro de la comunidad", pero "son lugares que forman parte, pues eso, de nuestra nuestra comunidad y que son nuestros. No tienen que utilizarse como arma arrojadiza contra nosotras, porque siempre es lo mismo. Si no es el VIH, es la guerra contra las drogas, y si no esto", reprocha la coordinadora de Proyecto Chueco. "Que nos dejen en paz y estar con quien queramos en nuestros lugares de confianza que siempre han sido nuestros. Por supuesto que las saunas han sido sitios donde tradicionalmente los trabajadores sexuales ofrecían servicios, pero no donde tengan lugar situaciones de explotación sexual o de trata de personas".
Con un tono de hartazgo parecido responde Enrique Aparicio cuando se le pregunta por un posible aumento de violencia o represión hacia las disidencias a raíz de la normalización de discursos como el de Feijóo. Tal y como lo observa el escrito, "la represión ya se está dando".
"En las saunas y en bares y discotecas de ambiente son continuas las redadas, detenciones y violencia policial. Todos los maricas de Madrid estamos rodeados de historias surrealistas, como estar comiendo en un restaurante, bajar al baño y que un policía de incógnito (con toda la parafernalia que asocial al colectivo, pulseras arcoíris incluidas) te haga desnudarte entero y te meta la mano por todos los sitios", incide Aparicio. En Madrid hace años que bajo el pretexto de chemsex y la presunta salud pública "se carga contra los lugares significativos del colectivo". Si bien el periodista reconoce que el hecho de que "la derecha aumente la estigmatización es muy grave, además con argumentos tan estúpidos como tergiversar fragmentos de una novela de ficción, como ha pasado con Bob Pop".
Al menos dos medios de comunicación han escrito artículos que recogen interesadas líneas de Mansos, donde Bob Pop menciona la sauna Adán, vinculada al padre de Begoña Gómez. "Me parece que todo este regreso a la moralidad chusquera carpetovetónica, en realidad, forma parte de este pack retro que nos están queriendo imponer. Y lo peor de todo es que tengamos que dar explicaciones, cuando precisamente lo queer no tiene un modelo aspiracional. Es la libertad absoluta porque nadie nos dio un modelo", expresa Bob Pop. A lo que añade: "Con lo cual, que nos dejen de seguir probando, experimentando, gozando, amando y follando como queramos. Respeto muchísimo que les parezcamos unos pervertidos, a mí lo que me parece es que la revolución queer demuestra que sigue en marcha". En todo caso, "quien se acerque a Mansos se dará cuenta de que es una reflexión contra la explotación de los cuerpos, pero también contra el capitalismo".
"Si quieren maricas limpias que busquen en otro sitio"
Para concluir, Enrique Aparicio expresa con sobriedad: "Está bien valorar la importancia de las saunas y quitarnos prejuicios, pero tampoco necesitan más vindicación que dejarlas existir. La historia LGTBIQ+ es muy rica y debemos difundir la memoria del colectivo, pero la naturaleza discreta y esquiva de estos espacios es una parte fundamental de los mismos, así que tampoco hay que hacer bandera de ellos. Con que no se criminalicen estos espacios ni a quienes vamos a ellos es suficiente".
Mientras que Bob Pop, con su filo habitual, se sacude cualquier intento de moralismo: "Estoy encantado de que no me consideren un ejemplo limpio, burgués y socialdemócrata del colectivo, porque nada más lejos de mi esencia. Si quieren maricas limpias, que busquen en otro sitio". Recordando, el escritor, que las disidencias no necesitan nada parecido a redimirse o rendir cuentas.
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