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La suerte del joven de Malasaña depende de si la Policía le pide al juez investigar la simulación de delito

El Juzgado de Instrucción 52 de Madrid aguarda el atestado policial, donde se podría pedir el inicio de una investigación por simulación de delito, penado con hasta doce meses de multa. En caso contrario, las diligencias podrían ser archivadas al no existir autores de la falsa agresión homófoba.

Barrio de Malasaña
Una calle del madrileño barrio de Malasaña.  Ricardo Rubio / Europa Press

El joven de 20 años que denunció falsamente haber sufrido una agresión homófoba en el madrileño barrio de Malasaña podría enfrentarse al pago de entre seis y doce meses de multa o quedar completamente exonerado. El tipo penal que se le podría aplicar es la simulación de delito, penado con entre seis y nueve meses de multa, por informar a la Policía de que ocho encapuchados le habían agredido por su condición homosexual, tatuándole con una navaja la palabra 'maricón' en un glúteo. Pero podría librarse del reproche penal al no existir autores del delito inventado, según informan a Público fuentes jurídicas.

En todo caso, su suerte dependerá del atestado policial que a estas horas aún no ha llegado al Juzgado de Instrucción 52 de Madrid, según confirman a Público fuentes judiciales. A ese juzgado llegó el pasado domingo, 5 de septiembre, por vía de reparto un parte de lesiones, con la consiguiente apertura de diligencias previas. Si la Brigada Provincial de Información de la Policía, que actuó en la averiguación de los hechos denunciados por el joven, pide al juez una investigación por presunta simulación de delito, la maquinaria judicial se pondrá en marcha y es muy probable entonces que el joven reciba reproche penal. 

De momento, el juzgado sólo tiene ese parte de lesiones que le llegó el pasado domingo desde el hospital Fundación Jiménez Díaz, donde el joven, junto con su pareja, acudió ante las heridas provocadas con arma blanca en un glúteo. Al existir ese parte de lesiones también es posible que el juzgado, de oficio, incoe diligencias, pues aunque esas lesiones hayan sido el resultado de un juego erótico consentido, según confesó el joven finalmente a la Policía, dependerá de su gravedad la decisión de abrir una investigación. En todo caso, al ser consentida la acción, la posible responsabilidad penal podría verse reducida, según establece el Código Penal, indican fuentes jurídicas.

La Fiscalía Provincial de Madrid aún no ha recibido nada de este caso. Será el juzgado quien le traslade el atestado policial y entonces tendrá que decidir si observa la comisión de un posible delito, según indican fuentes del Ministerio Público. 

En este caso no se estaría ante un presunto delito de denuncia falsa, pues éste implica que la denuncia se hubiese dirigido contra persona determinada y en el caso concreto el joven se refirió a personas "encapuchadas". No obstante, en su primera declaración ante la Policía llegó a inventarse también a una falsa testigo de los hechos inventados, declarando que una vecina llegó a reprochar al grupo de encapuchados que dejaran en paz a la víctima. La denuncia falsa está penada con hasta dos años de prisión. 

El caso de esta agresión homófoba que alarmó a la sociedad dio este miércoles un brusco vuelco después de que trascendiese que la falsa víctima había terminando confesando que todo era mentira y que interpuso una denuncia simulada a instancias de su novio, que desconocía lo ocurrido, y para ocultarle que las laceraciones que tenía en el glúteo fueron fruto de una práctica masoquista consentida con otros dos hombres. 

La denuncia en la comisaría de Centro, en la calle Leganitos, se produjo después que ser atendido en la Fundación Jiménez Díaz. Fue en el centro sanitario donde ante la gravedad de las lesiones dieron parte al juzgado, según establece el protocolo. Entonces, el joven acudió a la Policía con la falsa agresión, con el objetivo de ocultar a su pareja la infidelidad. 

 

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