Sumar, IU y Podemos exigen a Sánchez medidas contundentes tras la debacle socialista en Extremadura
"A las políticas de odio y veneno de las derechas no se les gana con miedo, sino con mejoras sociales", exhortan a su socio de Gobierno los de Maíllo.
"El machismo, la corrupción y la incapacidad de dar respuesta a los problemas de la gente son la verdadera fábrica de la desafección", critican, por su parte, desde la formación morada.

Madrid--Actualizado a
Una debacle. Así ha calificado el secretario federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, durante la rueda de prensa concedida la mañana de este lunes por su formación, la caída por debajo de los 20 escaños del Partido Socialista en las elecciones extremeñas. Un Partido Socialista que ha perdido un total de 106.349 votos, con un bajada del 14,2% respecto a las comicios de hace tan solo dos años, en 2023. "Es evidente que se trata de una respuesta de la ciudadanía que tiene que ver con que el inmovilismo no es una opción ante el avance reaccionario", ha continuado valorando el político andaluz.
Con una advertencia para los de Pedro Sánchez: a las "políticas de odio y veneno" de Vox no se les gana con miedo. Se les gana con mejoras sociales. "Esa es la clave: que este Gobierno funcione y haga políticas en favor de los sectores sociales que le han dado su apoyo y que puedan sentir que vale la pena seguir apoyándolo", ha apuntado el dirigente de IU.
En una línea bastante parecida se ha expresado Pablo Fernández, secretario de Organización de Podemos, desde la sede de la formación morada. "Son unos resultados extraordinariamente preocupantes", abría su intervención el también portavoz. "El PP y Vox, especialmente la ultraderecha, crecen en Extremadura", reconocía sin ambages Fernández. Ante un PSOE "impotente", incapaz de frenar el avance de la derecha. "Se vuelve a constatar que el Partido Socialista, que el Gobierno de España, es una fábrica de ultraderechistas que nos está echando en brazos de PP y Vox", ha acusado al tándem PSOE-Sumar el secretario de Organización de Podemos. Para el que "el machismo, la corrupción, la inacción social y la incapacidad para dar respuesta a los problemas de la gente" son la verdadera "fábrica" de la desafección y de su efecto más evidente, la apuesta por la ultraderecha.
Solo queda una alternativa, ha señalado el portavoz morado: la izquierda transformadora. "Solo podremos salir de esta situación si la izquierda se pone en pie, si está fuerte y es el motor de transformaciones y cambios sociales", ha asegurado Fernández. "O eso", ha planteado, "o seremos arrasados por la ultraderecha".

La última en salir a hablar ha sido Lara Hernández, coordinadora de Movimiento Sumar, haciendo referencia a la comparecencia ofrecida a primera hora de este viernes por el presidente del Gobierno. "Tenemos que ubicar esta comparecencia en el contexto de lo que sucedió ayer en Extremadura", ha señalado Hernández. Unos comicios, recalcaba la coordinadora de Movimiento Sumar, en los que el PSOE ha firmado su peor resultado histórico en la región.
"Ante esto, el Partido Socialista decide actuar como si no pasara nada", ha criticado con dureza la política. Con una "huída hacia delante": nombrando portavoz del Gobierno a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. "Esto no es ningún cambio de rumbo", se ha lamentado Hernández. Para la que el Partido Socialista sigue instalado "en la parálisis, el inmovilismo y la autosatisfacción". Los mismos ingredientes que le han llevado a la debacle electoral en Extremadura.
En esa debacle, ha proseguido la coordinadora de Movimiento Sumar, jugó un papel fundamental la gran ganadora de la noche: la abstención. Con una participación de apenas el 62,7%, la cifra más baja de la historia de Extremadura. "El inmovilismo del PSOE es la causa del desapego creciente de millones de votantes progresistas", ha razonado Hernández. Recordando a su socio de gobierno que "resistir es una renuncia": "Avanzar en derechos y en libertades es la única opción política válida".
La trinchera de la legislatura: la vivienda
Las tres formaciones tienen claro por dónde hay que empezar, por reformular las políticas de vivienda. Al anuncio que hacía esta mañana ERC sobre un acuerdo con el PSOE para prorrogar el escudo social -incluida la moratoria antidesahucios para familias vulnerables-, Movimiento Sumar, Izquierda Unida y Podemos añaden otra prioridad: congelar los 632.369 contratos de alquiler que caducan a lo largo de 2026. "El último Consejo de Ministros, que se celebra esta semana, no se puede cerrar con excusas. Gobernar es proteger a estas familias, lo demás es mirar hacia otro lado", ha valorado con contundencia la coordinadora de Movimiento Sumar.
Un extremo en el que ha profundizado Podemos. "Hay que pedir más", ponía sobre la mesa el portavoz morado. Entre otras cosas, contratos de alquiler indefinidos, una regulación efectiva del precio de la vivienda o la prohibición explícita de la compraventa de vivienda para especular. "El Gobierno de España debería dejar de gastarse millones de euros en tanques y armas y volver a invertir en los problemas que afectan a la ciudadanía a diario", ha sentenciado Fernández. Con una última exigencia: poner límites a la subida desbocada del precio de los alimentos y de la energía.

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