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Toni Valero: "La imagen de moderación de Moreno Bonilla es falsa"

El coordinador de IU en Andalucía asegura en esta entrevista con Público que la imagen que ofrece el presidente de la Junta no se corresponde con la realidad: "Aquí hay que acabar con esa imagen de moderación de Moreno Bonilla. No lo es".

Toni Valero, este lunes.
Toni Valero, este lunes. Laura León

Toni Valero fue elegido coordinador de IU en Andalucía este fin de semana para los próximos cuatro años. Como objetivo estratégico, después de la implosión de Adelante Andalucía, sucedida bajo su mandato –Valero sucedió a Antonio Maíllo hace dos años–, está la consolidación de Unidas Podemos por Andalucía como el espacio de referencia de la izquierda.

Valero es profesor de Secundaria, tiene gran capacidad analítica y transmite sosiego. En esta entrevista con Público, llevada a cabo este lunes en el Parlamento de Andalucía, asume que el gran reto de la oposición al Gobierno en Andalucía en el tiempo que queda hasta las elecciones reside en acabar con el aura de "falsa" moderación que rodea a Juanma Moreno (PP), un presidente que se apoya en la ultraderecha y que, en los hechos legislativos, defiende los mismos intereses que Vox, que, para Valero, son los de los poderes tradicionales y los fondos de inversión que están "fagocitando", según describe, la economía española y andaluza.

Valero bebe un vaso de agua durante la entrevista. 

Viene de ganar por abrumadora mayoría la asamblea de IU, ¿qué análisis hace de estos dos años desde que sucedió a Antonio Maíllo?

Este proceso asambleario se acompasa bastante bien con el ciclo político. Han ocurrido tres cosas. La primera es que como Unidas Podemos hemos tenido la capacidad de resistir en un un ciclo electoral muy crispado, a cara de perro, donde se han empleado hasta las cloacas del Estado. La resistencia implica que no se obtienen los resultados esperados, pero ante un análisis más objetivo de la situación y del estado de la confrontación, el resultado es óptimo para las circunstancias. Ese sería un objeto de balance.

Habría que hablar, en segundo lugar, de que estamos disputando la dirección del Estado. Estamos en una crisis de régimen, que es una crisis de Estado. Y en este contexto, cuando se está decidiendo tanto para el futuro de este país, es fundamental que estemos en el Gobierno. Está cambiando el paradigma derivado de la pandemia y de la crisis económica pasada cuya receta neoliberal fue un fracaso y puso de manifiesto que el desguace de los estados deja vulnerables a las sociedades. Estamos en el Gobierno en un momento en que los fondos europeos están ahí y se está hablando de qué España y Andalucía queremos en un ámbito de decisión limitado para estos próximos dos años.

Y después hay que evaluar algo que estaba ya cuando asumí el relevo de Antonio: esa reconstrucción del tejido social de la izquierda y de sus confluencias. Efectivamente hemos vivido el conflicto del grupo parlamentario por la consabida escisión de anticapitalistas, pero por otra parte se ha consolidado la alianza entre IU y Podemos, que es más fuerte que hace dos años, y que hace tres y cuatro años. A veces esas fortalezas se forjan y se endurecen en los conflictos. Nos hemos dotado de unos reglamentos y estamos aterrizando hasta en el último municipio.

En su discurso de este domingo, recién renovado en el puesto, habló de la influencia y del peso de los fondos de inversión en la economía española y andaluza, sobre todo en el campo ¿Cuál es su análisis de lo que viene?

Hacia el futuro, lo primero es hacer un buen diagnóstico. Andalucía tiene unas enormes desigualdades, no ya solo sociales, sino territoriales: en el mundo rural existen problemas de despoblación que están llegando a Andalucía. Hay una crisis grave para el futuro del sector agrario.

El debate de los fondos se está escapando y no es casualidad. Los fondos de inversión controlan los principales grupos mediáticos. BlackRock controla Atresmedia, Mediaset y el grupo Prisa. Este fondo buitre que tributa en paraísos fiscales tiene buena parte del parque inmobiliario de España y de Andalucía. Está en los cuatro principales bancos del país, ha entrado también en Repsol. Iberdrola está en manos de un fondo catarí. Los fondos han entrado en el transporte, han destrozado el taxi, han entrado en el turismo, detrás de los problemas en Tívoli, en Málaga, hay un fondo de inversión. Y, por supuesto en el sector de la agricultura.

Están fagocitando nuestros sectores económicos para pegar un pelotazo y dejar un erial. Esto ya lo han hecho en otros países. Y aquí hay que poner pie en pared. Hay que analizar que el medio rural corre un serio riesgo de futuro y que en las grandes urbes se precariza aún más la vida, por ejemplo, con el precio del alquiler que viene determinado por estos fondos de inversión.

Tenemos que hacer ese análisis. Eso al final es decir quiénes son nuestros adversarios, la burguesía patrimonial andaluza que está dejando de jugar su papel para pasar a ser intermediarios de esos fondos de inversión, y a la vez quiénes son nuestros potenciales aliados: a la clase trabajadora se tienen que incorporar todos los pequeños y medianos empresarios que están siendo exprimidos por estos fondos de inversión, que están siendo eliminados por una competencia desleal.

También tenemos que buscar esos aliados en las cooperativas y entre los autónomos: muchos de ellos son falsos autónomos. El gobierno andaluz vende y reivindica que ha aumentado el número de autónomos en Andalucía, cuando estamos hablando de trabajadores que son despedidos y que, para poder trabajar, se tienen que dar de alta como autónomos para tener una relación con una empresa que los está explotando. Por lo tanto, ahí se abre un marco de lucha: quiénes son los damnificados, quiénes los manijeros. Hay muchos damnificados. La mayoría social está atravesada por la precariedad.

Toni Valero, este lunes.
Toni Valero, este lunes. Laura León

¿Esos adversarios y aliados que acaba de citar en el terreno social, en el ámbito político los tiene claros? ¿Quiénes son?

Los partidos políticos juegan su papel histórico tradicional y representan intereses sociales, intereses de clase. Claramente el PP y Vox, que han venido para eso, fundamentalmente, son los que hacen valer los intereses de esos fondos de inversión. Le gustaría hacerlo a Ciudadanos, pero creo que ya no va a poder.

Frente a eso, tiene que haber una izquierda y yo creo que Unidas Podemos por Andalucía representa esa mayoría social, heterogénea, plural, unida por un conflicto fundamental: la propia supervivencia de los sectores económicos, de los servicios públicos y del estado del bienestar del que depende gran parte de nuestra dignidad y de nuestro bienestar futuro. No podemos depender solo de nuestros salarios para tener una educación, una sanidad: necesitamos que el Estado juegue su papel.

Y está también la propia supervivencia del medio ambiente. La desertificación de Andalucía es un problema de hoy. En Andalucía hay un modelo turístico que es insostenible y tenemos que darle un conversión a ese sector turístico para que sea sostenible en lo social y lo medioambiental.

En el panorama que describe de precarización, hay un asunto atascado, que es la reforma laboral. ¿Tiene sentido que el PCE, que IU, que Unidas Podemos esté en un Gobierno en el que este tema se aparque sine die?

La calidad del empleo y la propia cuestión del empleo tiene dos derivadas importantes. Una es la regulación: esa reforma laboral que hay que derogar. Esa es una voluntad que Yolanda Díaz va a llevar hasta el final. [Este asunto] señala las insuficiencias de un gobierno de coalición en el que hay dos sensibilidades, una sensibilidad mucho más conservadora, que está alineada en materia económica con posiciones mucho más neoliberales y que [la vicepresidenta Nadia] Calviño ejemplifica estupendamente, y otra sensibilidad que podemos llamar de corte socialista, que es la de Unidas Podemos y que tiene la necesidad imperiosa de que esa sensibilidad se traduzca en una legislación laboral antitética a la que tenemos ahora. Cuando los convenios dejan de tener validez y los sindicatos pierden capacidad de intervenir es la ley de la selva.

Ahí el juego y la correlación de fuerzas del gobierno tiene que permitir que [la derogación] se abra paso con el impulso necesario imprescindible que ya están dando los sindicatos y la sociedad en su conjunto. Yo creo que Unidas Podemos va a ser capaz de derogar esta reforma laboral. También ha habido avances, como la regulación de los raiders y la subida del salario mínimo. 

Pero el empleo deviene también de la otra pata, del modelo productivo. Hay modelos que generan precariedad por las enormes tasas de temporalidad y en Andalucía lo sabemos muy bien: tenemos sectores económicos que ya de por sí tienen una temporalidad enorme. Quien tiene industria verde, moderna, es capaz de resistir mejor las fluctuaciones económicas; quien tiene el control sobre el sector financiero, tiene capacidad para intervenir y ayudar al tejido económico cuando lo pasa mal.

Aquí, cuando el tejido económico lo pasa mal, el pequeño y mediano empresario está al albur del monstruo financiero que lo explota y lo exprime. Si tuviésemos una banca pública podríamos hacer inversiones estratégicas en en beneficio del tejido productivo. Las inversiones de los fondos son en beneficio propio y especulativo. Por lo tanto, para que mejore la calidad del empleo y haya futuro, regulación laboral y cambio del modelo productivo. Tienen que ir de la mano.

Nombre los instrumentos que tiene que tener la Junta de Andalucía para poder intervenir en los mercados en la dirección que usted apunta.

Tres líneas de actuación. Determinados sectores estratégicos para la economía y las sociedades deberían tener participación pública y el poder de decisión sobre ellos estar en lo público. Eso se hace a través de entes públicos. Un ejemplo, si el sector financiero andaluz está desaparecido, hace falta una banca pública andaluza y ahí tiene mucho que hacer la Junta. Si tenemos un problema con la energía, hace falta un empresa pública de energía. Eso lo puede hacer la Junta de Andalucía. Y eso se puede hacer de forma indirecta. Si tú creas una empresa que compite en el mercado con otras empresas que están especulando, si estas quieren seguir haciendo negocio tendrán que dejar de especular, porque habrá una empresa pública que daría precios inferiores a los hoy inflados del mercado.

En segundo lugar, la administración tiene que regular. Podemos hablar con los taxistas y nos pueden decir que la desregulación de la Junta los deja vendidos. O con los agricultores, ¿Cómo es posible que la Junta que no se haya sumado a las inspecciones sobre los productos en origen y si se está haciendo fraude o no? La Junta también puede regular. Por ejemplo, también con el precio de la vivienda.

Y en tercer lugar, está la labor fiscalizadora, de inspección. Ahí tenemos un ejemplo en lo que Yolanda Díaz está haciendo en el Ministerio de Trabajo. Cuando la norma es débil y no se cumple, hay una dejación de funciones. La Junta debería fiscalizar e inspeccionar, pero cuando hay conflictos laborales, se pone de perfil. No, mire usted, aquí hay un abuso. Pasa con Endesa en el distrito norte de Granada. Ha pasado en Carboneras y pasa todos los días.

¿Diría que hoy en Andalucía, tras la pandemia, existe una sanidad publica y gratuita para todos?

Eso queda muy lejos de la realidad que vivimos y experimentamos todos los días. Evidentemente hay una sanidad accesible para todos, sí, pero ¿en qué condiciones? Lo de las listas de espera es bochornoso; la saturación de la atención primaria es bochornosa y el hecho de que cuando nos atienden…

No voy a dar nombres, pero a un familiar que le van a hacer una serie de pruebas, que tendrían que habérselas aplicado ya, y cuando se las van a hacer, se las van a hacer en una clínica privada. Y dice: ¿Yo por qué tengo que ir a una clínica privada a engrosar las cuentas bancarias de esta empresa privada cuando estoy en la pública y defiendo la pública?

Por lo tanto, colas, listas de espera y derivándonos a clínicas privadas que están haciendo negocio. Es un despropósito absoluto que demuestra que el Gobierno de las tres derechas tiene como pretensión abrir al mercado y hacer negocio con nuestros derechos sociales. Se les ha acabado el chollo del ladrillo. Ahora quieren reavivarlo con esa ley del suelo, pero saben que eso llega hasta donde llega y que no se va a volver a los 90. Por fortuna.

Entonces ahora vamos a la acumulación por desposesión. Aquello que hasta ahora era parte de lo social y de lo público pasa a ser objeto de mercado. Y la sanidad es la gallina de los huevos de oro porque todos necesitamos que nos cuiden y nos atiendan hasta el final. Quieren hacer negocio a costa de un servicio que debería ser gratuito y de calidad y que cada vez es menos gratuito, con más situaciones de copago, aun indirecto como cuando te mandan a una clínica privada. La gente puede pensar, me mandan a una clínica privada y es gratis para mí. Es mentira, eso lo estamos pagando todos y todas con nuestros impuestos. Nos están robando y poniendo una sonrisa que es de una frivolidad insultante.

En Educación, la otra gran competencia autonómica, ¿Cómo valora el camino que está tomando este gobierno?

El camino que está tomando el Gobierno es de manual. Lo hemos experimentado en la Comunidad de Madrid: abrir la educación al negocio. La concertada no es educación privada donde uno paga su matrícula y ahí se las averigua. La concertada es que el Estado le pone dinero a una empresa para que se haga con los beneficios de ese negocio y que después presta un servicio, que es de carácter obligatorio, que es un derecho. Se está haciendo negocio, sufragado por fondos públicos, con un derecho.

Lo están haciendo de una manera clásica, que es al final cerrar líneas en la pública. Así, los centros concertados que están alrededor se benefician de ese cierre. Se están dando concesiones para nuevos concertados en detrimento de centros públicos que deberían abrirse.

En educación hay muchas cosas que mejorar pero hay tres pilares fundamentales. El primero es bajar la ratio de alumnos por aula. Si no se baja, no se puede mejorar la atención educativa. A veces pedimos a los profesores que entren con 30 ó 40 alumnos y les pedimos que funcionen igual que con 20. Mire, no. Condiciones dignas de trabajo por la calidad de la enseñanza que reciben los alumnos. Hay que bajar la ratio.

En segundo lugar, hay que poner pie en pared frente al crecimiento de estas líneas privadas concertadas. En las privadas me meto menos, se pagan su matrícula, aunque me parece que debería ser todo público. Pero estamos en un sistema en que la ley de mercado opera.

Y en tercer lugar, la atención a la diversidad. Hay que dar un salto tremendo en la atención a la diversidad en el aula. Se están vulnerando los derechos de muchos niños y niñas que necesitan una atención y el docente que tienen delante no se la puede dar. Esto pasa desapercibido.

¿Cuándo cree que van a ser las elecciones andaluzas?

No tengo un pronóstico cerrado. El Gobierno andaluz lleva meses especulando. Saben que es un tema que distrae y les da ventaja sobre la oposición. A partir de ahí, creo que Moreno Bonilla necesita, si quiere hacer un adelanto, construir un relato que lo justifique, si no va a quedar como evidente que el adelanto es en su propio beneficio. No es responsable convocar porque a ti te interesa. 

Ya veremos a partir del curso que viene en qué situaciones eso puede abrirse paso y si van a intentar usar los presupuestos de la Junta de Andalucía. Ya sabemos que van a hacer el pariré con Vox, ya veremos hasta dónde llega. Podían haber utilizado el tema de los indultos en Catalunya. Por la cabeza de algunos pasó, pero han vuelto a quedarse en minoría. Durante el curso que viene tenemos que estar muy atentos al relato que vayan a construir. Adelantar sería un fracaso, demostraría que son incapaces de llegar hasta el final. De todos modos, no creo que debamos dedicarle mucha atención a esto, porque entonces no se lo dedicaremos a lo que nuestra gente espera.

El PSOE andaluz acaba de resolver su cartel electoral, un tema que Unidas Podemos tiene abierto aún ¿Quién va ser cabeza de lista?

No nos obsesiona eso. Nuestra obsesión, si cabe la palabra, es tomar el pulso de la calle. Estamos en condiciones muy complicadas por la pandemia: hay problemas de la ciudadanía que necesitan una respuesta de la oposición de izquierdas. Es en eso en lo que nos va la vida. Por eso tenemos cierta tranquilidad en el asunto del candidato o candidata. Entendemos que los deberes importantes los estamos haciendo. Este tema socialmente le importa poco a la gente. A la gente le interesa el precio de la luz, el inicio de curso escolar.

Cuando llegue el adelanto, elegiremos el candidato o candidata por consenso. A veces, los partidos intentamos ocupar más tiempo del que nos corresponde en el debate público. No debe ser así.

¿Cómo se hace eso? ¿Por primarias? ¿Hablarán con Podemos?

Se habla. Nadie impone ni nadie viene con el plan previsto. Unidas Podemos tiene tres espacios, Alianza Verde, Podemos e IULVCA y más que se puedan sumar. También hay personas independientes. Desde el diálogo buscaremos un sistema para elegir candidato o candidata por consenso, en un proceso tansparente y participativo, con una fórmula clara.

¿Ha habido ya conversaciones al respecto?

Hemos hablado de esto por las preguntas recurrentes que nos llegan en cualquier entrevista. Y la respuesta que nos hemos dado ha sido: este es un tema que tenemos que abordar en el mejor momento para nuestros electores. Como decía Pedro Vaquero [exdiputado de IU, hoy fallecido], el tiempo es la materia prima de la política. Las cosas que se hacen a destiempo no suelen salir bien. Esto es como un plato de comida, el sofrito se hace primero y después se echa el arroz. Es bueno jugar con los tiempos propicios.

Los nombres que están saliendo, Alberto Garzón, Martina Velarde, usted mismo, ¿son pura especulación?

Unidas Podemos tiene cuadros de sobra, tiene plantel y cuando uno mira a Unidas Podemos se le pueden ocurrir varios nombres con integridad y capacidad. Es natural, y me parece positivo. Cuestión distinta es encerrarnos en un debate de nombres, pero me parece bien que haya esas hipótesis. Son razonables que se hagan.

¿Cómo analiza al Gobierno andaluz? ¿Van por un lado sus hechos, sus normas, su modelo y por otro su capacidad política?

Hay que reconocer una cosa que denota una debilidad de la oposición. Un gobierno que ha normalizado a la ultraderecha se presenta ante la ciudadanía como un Gobierno que tiene un presidente moderado. Sin embargo, [Moreno] es un presidente que no tiene reparo alguno en dejar que la agenda y la batalla cultural de Vox se cuele en la agenda del gobierno.

Hay otra cosa que llama muchísimo la atención: este gobierno es inane en cuanto a iniciativa política, apenas si ha legislado, apenas ha llevado iniciativa política. El Gobierno andaluz se ha dedicado a hacer confrontación con el gobierno central, a veces en cuestiones ridículas por emular a Ayuso.

En donde sí hay hechos concretos, estos son casposos, tradicionales y desfasados y tienen que ver con esos privilegios fiscales a las grandes fortunas, con la reforma fiscal con la que quieren presentarse a las elecciones, y el tema de la Ley del Suelo, de nuevo abrimos el patrimonio natural al servicio de los fondos de inversión. Sin embargo, la percepción no es esa.

Aquí han jugado a favor del gobierno andaluz dos cosas, una, la pandemia, que ha hecho que se aprieten filas con los gobiernos. Y en segundo lugar, el ejercicio de propaganda. Este gobierno gasta más que ninguno en eso. Y hace un uso partidista y obsceno de la RTVA.

Los dos temas de los que ha hablado, el tema fiscal y el del suelo, son dos asuntos en los que el PSOE de Espadas ha hecho propuestas al Gobierno ¿Cómo ve esa estrategia?

A mí que el PSOE lleve iniciativas, quizás con la expectativa de recuperar electorado conservador que votó a Ciudadanos, no me preocupa: más carril de la izquierda para nosotros. El PSOE tiene que decidir si revisa lo que le llevó a perder el gobierno de Andalucía o no. A mi juicio, fueron décadas de políticas neoliberales las que le alejaron de una base social progresista. No cuestiono la estrategia. Es legítima, pero creo que va a tener poco recorrido. Aquí hay una alianza férrea en el bloque conservador entre PP, Ciudadanos y Vox, en la que efectivamente de manera mediática, de manera táctica, pueden entrar otros actores, pero el bloque conservador lo tiene claro.

Y si hay un gobierno del PP en las próximas elecciones –que no tiene por qué haberlo, podemos darle la vuelta– va a ser porque el PP va a entrar en el Gobierno con Vox. Me parece que el PSOE no puede perder esa perspectiva. Aquí hay que acabar con esa imagen de moderación de Moreno Bonilla. No lo es. Es una imagen falsa. Hay que tener cuidado en la legítima defensa de propuestas y no hacerle el juego a quien no es moderado porque se apoya en la extrema derecha y va a seguir gobernando con la extrema derecha si así puede. Esa precaución hay que tenerla. Dicho esto, Espadas legítima e inteligentemente puede ser interlocutor con el gobierno.

¿Ha hablado con Espadas desde que ganó las primarias?

Hemos compartido unos mensajes. Tengo relación con él.

A la izquierda del PSOE, habría tres papeletas en las próximas elecciones. ¿Cómo analiza esa atomización?

Es una realidad que no me gusta, pero no la analizo desde la frustración. Hay mucho que recorrer. Unidas Podemos por Andalucía tiene el arraigo y el peso institucional. Hablamos aquí de otros espacios políticos que tienen significación en cuanto restan, no por lo que vayan a sacar. La ley electoral en Andalucía es como es y por lo tanto, eso puede dañar. Tenemos que poner el foco en los problemas de la gente y ahí nos vamos a encontrar con quien esté. Vamos a encontrar más receptividad en unos agentes que en otros. Anticapitalistas han escogido legítimamente un camino de minorías, nacionalista, al estilo de las CUP catalanas, que en Andalucía me parece que no tiene ni arraigo ni proyección. En Andalucía la capacidad protagonista la tiene Unidas Podemos.

¿Irá a los tribunales contra el uso de Adelante Andalucía?

Nuestros servicios jurídicos tienen trazada una estrategia. Hay diferentes niveles e instancias judiciales según los niveles de la usurpación. Yo me pierdo y no quiero meter la pata. Está en sus manos. Ellos darán los pasos cuando estimen oportuno.

¿Cree que la derecha le ha robado la bandera de la libertad a la izquierda?

La derecha está resignificando la idea de libertad y lo hace desde un paradigma neoliberal en el cual la libertad se ha ido disociando de las condiciones materiales de existencia. La libertad lo es cuando puede ser ejercida. La gente es libre cuando tiene condiciones de vida digna. La derecha ha asociado la libertad con la capacidad de consumo y hacer lo que le dé la gana independientemente de que hubiera muchos que no pudieran tomar esa decisión. Y al final se ha puesto la metáfora de la caña en la barra. Pero, ¿cuántos no se pueden tomar esa caña o cuántos se pueden tomar esa caña pero no tiene trabajo digno? Esa resignificación que viene de décadas atrás ha operado en esta campaña de Madrid. Tengo mi duda de que hayan conseguido imponer su idea de libertad. Creo que han jugado con ella en un contexto con un estado de ánimo que necesitaba que le dijesen eso, pero que no necesariamente forma parte del sentido común de la gente.

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