Tres historias de la sanidad pública en Castilla y León: "Hay quienes tienen el oncólogo a 120 kilómetros"
Salamanca, El Bierzo y Segovia: tres territorios de Castilla y León con problemas y déficits de la sanidad pública sin solucionar por parte del Gobierno de Mañueco.

Un cartel a la salida de Cuatrovientos, barrio de Ponferrada, pregunta "¿Por qué te vas?" a los viandantes. El mensaje no es para los turistas ni para los oriundos, va dedicado al personal de medicina y enfermería que rechaza las condiciones laborales que ofrece el Gobierno de Castilla y León en El Bierzo. El Hospital Del Biezo es la referencia de la sanidad pública para la región, que tiene alrededor de 120.000 habitantes y no consigue que haya suficientes oncólogos en planta para tratar a todos los pacientes.
"A día de hoy hay tres oncólogos y uno de baja, aunque la plantilla estructural debería ser de seis", explica José Miguel Abraila, portavoz de la plataforma de Oncobierzo, asociación encargada de colocar el cartel en la ciudad y dedicada reivindicar mejoras para los afectados por cáncer. "Apenas hay anestesistas o radiólogos. En 2014 prometieron una unidad de radiología y la pusieron, pero en el hospital privado", recuerda su portavoz. Las condiciones laborales que ofrece el Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco al personal sanitario no promueven los desplazamientos a regiones con déficit de personal.
Ante la falta de efectivos, la única solución está a cientos de kilómetros de distancia. "Hay quienes tienen el oncólogo a 120 kilómetros, en León. Van seis personas en furgoneta, les tratan, y cuando termina el último, se lo lleva". Hay pacientes que sufren los efectos secundarios del tratamiento en el camino de vuelta. La diarrea, los mareos o los vómitos que provoca la radiología se agudiza en un trayecto de más de una hora de vuelta a El Bierzo. Las demandas se han ido extendiendo y Oncobierzo también reclama ahora que el hospital de la región no tiene urgencias pediátricas. Si un menor sufre una peritonitis, no puede faltar coche para ir hasta la ciudad más cercana. Como bien resume José Miguel: "Cuando tienes algo serio, tienes que acudir a León".
Falta de conciliación
A dos provincias de distancia, en Salamanca, la plataforma Alcer trabaja para conquistar derechos de las personas con afecciones renales. Las distancias y la falta de medios son también el lastre que más afecta a los vecinos. En muchos casos, aquellos pacientes que necesitan hacerse la diálisis, tienen que recorrer grandes distancias. "En el norte de Salamanca no hay centros de diálisis. Viene de bastante lejos, de Peñaranda de Bracamonte, que está a 40 kilómetros y bajan hasta el sur para ser tratados. Hay quienes acude desde La Alberca y tardan una hora y media", reclama Juan Carlos Sánchez, presidente de la organización. Trayectos así, varias veces por semana, son incompatibles con una buena calidad de vida. La alternativa sería aumentar el número de pacientes que realizan la diálisis en casa, pero para eso se requiere personal de enfermería. Incluso, consideran en Alcer, sería un avance llegar a que los centros de salud de los pueblos estuvieran habilitados para hacer las diálisis, pero no hay personal suficiente.
Alcer reclama desde hace años que los afectados por poliquistosis renal tengan acceso directo a resonancias en el cerebro para comproar que esos quistes no han salido en zonas más sensibles, una patología que puede reproducirse en algunos casos. "Ahora solo se lo hacen a los que tienen algún familiar que ha sufrido derrames o enfermedades derivadas de quistes cerebrales, pero en realidad, todos los que tenemos poliquistosis renal tenemos ese riesgo", explica el portavoz. Otra de las demandas hacia el Gobierno de Castilla y León es que se reconozca con un 33% discapacidad a los que han tenido trasplantes renales. "Tomamos mucha medicación, afecta a la memoria, a las fuerzas...", explica Juan Carlos, que vivió un traslplante de riñon hace 11 años. "Si nos hacen renovar el carnet de conducir cada tres años, será por algo", apunta.
Problemas para la conciliación de sanitarios
Los ejemplos de Salamanca o El Bierzo reflejan cómo la mala gestión del personal afecta a la vida de los pacientes. Pero esa mala gestión es el principal obstáculo para los propios trabajadores. Miriam Rubio, secretaria provincial del sindicato SATSE en Segovia, reconoce los problemas de conciliación que acarrean las enfermeras y enfermeros de la provincia por la mala la gestión.
"Cosas como no conocer los turnos con suficiente antelación, el derecho a la desconexión, denegar permisos sin motivación suficiente... Son problemas constantes y repetidos", explica la enfermera y delgada sindical.
Los casos han llegado incluso a juicio después de que haya habido ejemplos llamativos. Una fisioterapeuta estuvo dos años sin recibir un permiso de trabajo. Se le rechazó incluso uno relacionado con su maternidad y ya fue cuando intervino la Justicia. Desde el sindicato apuntan a la gerencia única que dirige todo el Área de Salud de Segovia. La gestión es tan caótica, apuntan desde el sindicato, que tampoco se facilita la conciliación siquiera en el Hospital de Segovia, donde hay más personal de Enfermería del demandado según los cálculos para definir la plantilla estructural. Aun así, los permisos no se dan. "La dirección no está adecuadamente preparada para gestionar el hospital y pone aun más en evidencia la gestión de recursos humanos. Debería ser suficiente para garantizar muchos de los permisos, pero es el no por el no", apunta Rubio. La portavoz de SATSE resume los problemas del personal sanitario de Segovia con el dedo apuntado hacia la Consejería de Sanidad del Gobierno de Mañueco: "Hay una nefesta gestión del personal", zanja.
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