Alfonso Villares, el amigo de Rueda imputado por agresión sexual al que el PP despide como a un héroe
El Partido Popular protege y arropa al exresponsable de pesca de la Xunta, una de las personas más próximas al presidente gallego y cuya carrera política se consolidó en paralelo a la de su mentor.

A Coruña-
Cuando el carguero Tococano vertió más de 26 toneladas de bolitas de plástico en diciembre de 2023 frente a la costa gallega, dos meses antes de las elecciones autonómicas de febrero del año siguiente, el entonces conselleiro do Mar, Alfonso Villares, restó importancia al suceso y dejó para la posteridad un meme parecido al que en su día convirtió a Mariano Rajoy en el señor de los hilillos de la gestión de la catástrofe del Prestige. Aquellos minúsculo plásticos no representaban peligro alguno para la salud de las personas, dijo, porque si el pescado los ingería, su tracto digestivo los devolvería tal cual al océano: los pellets "entran por donde entran y salen por donde salen", espetó.
Aquella estrafalaria y escatológica reflexión dio a Villares (Cervo, Lugo, 1970) unos cuantos minutos de gloria en los telediarios estatales. Pese a su cargo al frente de un departamento de enorme relevancia para la economía de Galicia, al que llegó de la mano de Alfonso Rueda sin apenas conocimientos sobre el sector, era uno de los conselleiros menos conocidos incluso dentro de la comunidad. Después de los pellets, siguió siéndolo incluso dentro de Galicia. Entró y salió de aquella crisis como un símil de su meme, y su formación ganó aquellas elecciones de nuevo por mayoría absoluta.
Villares, que dimitió de sus cargos la semana pasada después de que el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) le informara de que está imputado por un delito de agresión sexual, sí ha intoxicado ahora la imagen de la política gallega, con Rueda y el PP autonómico, incluidas las mujeres con los cargos orgánicos e institucionales más relevantes del partido, despidiéndolo como a un héroe pese a la gravedad de los hechos por los que se le investiga. Si Villares entró en política silenciosamente, como un minúsculo pellet por la boca de un pez, el PP ha conducido su salida por la misma cañería por la que transita la prensa sensacionalista, conservadora y ultra que pone el foco de las agresiones sexuales en las víctimas.
Villares inició su carrera como concejal de su localidad natal, de 4.000 habitantes, a cuya Alcaldía accedió en 2007 por mayoría absoluta. Por entonces, Alberto Núñez Feijóo era líder de la oposición gallega y Rueda su segundo. Según fuentes próximas al partido, el hoy presidente de la Xunta y su ya exconselleiro empezaron a trabar una incipiente y cómplice amistad, que derivó en la designación de Villares como vicepresidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp). Ganó por mayoría absoluta cuatro elecciones más, y fue apuntalando su posición al compás de la de Rueda, que tardó poco en consolidarse como delfín de Feijóo.
Sin experiencia ni gestión en materia de pesca
Tras las municipales de 2023, Villares ni siquiera llegó a tomar posesión de la Alcaldía de Cervo, porque su mentor, que acababa de acceder a la presidencia del Gobierno gallego, lo nombró conselleiro do Mar de su primer gabinete. A pesar de que ni por su profesión –es veterinario formado en la Universidade de Santiago– ni por su experiencia de gestión –el puerto de San Cibrao, en Cervo, es una pequeña dársena sin calado suficiente para grandes pesqueros que depende además de otro organismo– se le presumían competencias para el cargo.
"Antes de las elecciones de 2024 vino por aquí a decirnos que si volvía a ser conselleiro do Mar no tardaría un mes y medio en regresar para ponerse a nuestra disposición y escuchar nuestras demandas", cuenta Inma Rodríguez Paz, presidenta de la asociación de mariscadoras OPP-20 de A Illa de Arousa (Pontevedra). "Desde entonces no hemos vuelto a saber de él", añade.
Villares obtuvo un escaño en las autonómicas de 2024, pero renunció a él cuando Rueda decidió que sólo dos de sus conselleiros fueran también diputados, para garantizar que no perdería su mayoría en votaciones importantes por ausencias sobrevenidas por motivos de agenda. Al contrario de como erróneamente informó en Público el corresponsal que firma esta pieza, su aforamiento, al que Villares ha renunciado, no devenía de su acta parlamentaria, sino de su condición de conselleiro. El presidente gallego ha reconocido que sabía de su imputación desde hace cuatro meses, pero el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia no consultó esa circunstancia a la Xunta hasta el pasado 30 de mayo.
Las mariscadoras de Arousa como Inma Rodríguez son uno de los sectores más contestarios contra la política pesquera de la Xunta, que Villares ha gestionado en los dos últimos años sin demasiados aspavientos ni boutades como aquella de los pellets que entran y salen. Ha preservado con celo su vida privada –tiene dos hijos, pero nunca ha confirmado si está casado o tiene o tuvo pareja –, y ha cultivado en público su proximidad al líder regional del partido, con quien comparte añeja afición a la bicicleta y a quien se ha arrimado casi todas las veces en las que Rueda ha promocionado el Camiño de Santiago, pedaleando ante las cámaras por las diversas rutas que lo componen.
Persona relevante en el partido
Más allá de su trabajo como conselleiro do Mar, ha explotado también esa faceta de persona relevante en el PP como miembro destacado del círculo íntimo de Rueda, dejándose ver habitualmente en las ferias de la Galicia ganadera interior, departiendo con los clientes de las tascas y las parrilladas itinerantes que los domingos sirven callos, pulpo y churrasco en multitud de pequeñas localidades ubicadas a kilómetros de la costa. En los dos ámbitos, rural y litoral, el exconselleiro sigue teniendo irredentos y acérrimos defensores que se apresuran a enarbolar el discurso oficial del partido y de sus portavoces, para destacar su honorabilidad, apoyar su presunción de inocencia e insinuar sin pruebas las supuestas intenciones espurias de la versión de la mujer que lo ha denunciado.
A algunos de ellos, de hecho, ni siquiera hace falta preguntarles off the record, como le sucede al patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Corme (A Coruña), Roberto Vidal Pombo, quien el pasado miércoles, poco después de que Villares anunciara su dimisión, publicó este mensaje en su cuenta de X: “Que una denuncia de una mujer pueda arruinar tan fácil la vida a un hombre es bien triste [...] Mucho ánimo, conselleiro, que se arregle todo lo antes posible. Eres una gran persona, gracias por el trato recibido”.
Ese relato que la dirección gallega del PP ha puesto en marcha y la línea que ha bajado a sus bases para defender a Villares no sólo redunda en el apoyo explícito a un imputado por un delito sexual, sino que ignora y desprecia la situación de quien dice ser su víctima y el hecho de que es ella la primera que ha visto arruinada su vida. Por los hechos, en primer lugar, si fueran ciertos, y porque los programas de la televisión sensacionalista y los medios de la derecha y la ultraderecha no han informado en directo del caso desde el domicilio de Villares, que nadie conoce, sino desde el suyo, y son su familia directa, su parentela, sus amistades y sus relaciones íntimas, no las del exconselleiro, las que están siendo arrastradas con nombre y apellidos por titulares y tertulias.
"Las violencias machistas son una cuestión pública relevante, y Rueda y el PP ocultaron la denuncia durante cuatro meses"
“Lo más terrible es el mensaje que se lanza a las mujeres que sufren violencia machista porque, con independencia de la presunción de inocencia que se debe respetar de cualquier acusado, lo que hace esa imagen bochornosa de Rueda abrazándose el jueves a Villares es situar a la Xunta del lado de los agresores, y no de las víctimas", advierte Ana Ermida, alcaldesa del Bloque Nacionalista Galego en Barreiros, un pequeño municipio costero de A Mariña lucense a 30 kilómetros de Cervo.
Ermida explica que apenas conoce a Villares y que la relación institucional que mantuvo con él es similar a la que tiene con los alcaldes de otros partidos de la comarca o con cualquier otro directivo de la Fegamp. Pero critica que Rueda, el PP y el exconselleiro estén tratando de instaurar en la opinión pública la idea de que no tienen por qué dar explicaciones de lo ocurrido, porque formaría parte de la esfera íntima y de la vida personal del imputado. Como si las agresiones sexuales fueran un inocuo meme que puede entrar y salir circunstancialmente de la vida política sin envenenar aún más de machismo a la sociedad, o como si Villares fuera un diminuto pellet que puede atravesar de lado a lado al aparato digestivo del PP sin manchar a nadie. "No, las violencias machistas son una cuestión pública relevante", sostiene la alcaldesa. "Y ellos ocultaron la denuncia durante cuatro meses".

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