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Cansadas: así ha sido el programa de Marina Lobo

Madrid--Actualizado a
Una semana más, el programa Hasta el coño de, presentado por Marina Lobo y producido por Spanish Revolution, analiza la actualidad política y social desde una mirada crítica, feminista y comprometida con los derechos humanos.
En esta entrega, titulada Cansadas, el cansancio se convierte en hilo conductor: el cansancio político de ver cómo se banaliza el poder, el emocional de sostener vínculos desiguales y el mediático de sobrevivir a quienes fabrican ruido para no rendir cuentas.
Semana de apretón, peloteo y gol en propia meta
La política española ha rozado esta semana la autoparodia y Marina Lobo así lo expone en su habitual resumen semanal. Isabel Díaz Ayuso convirtió la Fiesta Nacional en su particular pasarela Cibeles, con una entrevista en Telemadrid que parecía redactada por su propio gabinete y titulares en la prensa conservadora que la describían como "deslumbrante" o "feminidad clásica".
Además. Pedro Sánchez sobrevivió al apretón de manos dominador de Donald Trump —una coreografía del poder y la sumisión—, mientras el PP se superaba a sí mismo justificando que “mentir no es ilegal”. Feijóo, por su parte, criticó “aplaudir a indecentes” justo antes de ser aplaudido por toda su bancada. Si el humor político cotizara en bolsa, esta semana habríamos batido récord histórico.
El trabajo invisible de mantener a los hombres
Entre la risa y el agotamiento, otro término ha estallado en redes para describir lo que muchas llevan años viviendo: el mankeeping. Ese trabajo emocional, mental y doméstico que millones de mujeres realizan para que los hombres funcionen, incluso cuando ellos ni se lo plantean. Recordar citas médicas, traducir emociones, justificar arrebatos o aplaudir lo básico: todo forma parte de un reparto desigual que no es amor, sino administración emocional.
El mankeeping es la versión 2.0 del kinkeeping de los 80 —aquel que mantenía unida a la familia—, solo que ahora sostiene la salud mental de la pareja. Nombrarlo es romper el contrato invisible que convierte a tantas mujeres en terapeutas, madres y gestoras del bienestar ajeno. Marina Lobo lo explica de la mejor manera posible: con humor.
Sobrevivir a Alvise
También cansa —y mucho— la política convertida en performance. Alvise Pérez ha reaparecido en modo candidato, con estética trumpista, luces de concierto y público generado por inteligencia artificial. Se presenta como azote del sistema mientras acumula cuatro causas judiciales: financiación ilegal, delito electoral, acoso y difusión de bulos. Lo suyo no es campaña, es show; no es política, es propaganda digital.
En su mitin de Vistalegre, las gradas vacías se rellenaron con píxeles, y entre ellos apareció un “ratón humano”, símbolo accidental de su farsa. El Tribunal Supremo ha pedido al Parlamento Europeo que le retire la inmunidad, pero Alvise sigue en su realidad paralela: un mundo donde los seguidores se inventan, las mentiras se monetizan y el odio da clics.
Cansadas, sí. Pero también conscientes
De la impostura política al agotamiento emocional, el hilo que une todo es el cansancio: el de una sociedad que sostiene más de lo que recibe. Las mujeres, cansadas de educar y equilibrar. Los ciudadanos, cansados de ver cómo el poder se aplaude a sí mismo. Y los medios, agotados por intentar poner orden en medio del ruido. Pero en ese cansancio hay también un punto de inflexión: no es rendición, es conciencia. Porque cuando una sociedad cansada deja de sostener el teatro, el decorado se cae.
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