/

Anal o genital: Las etapas del desarrollo psicosexual según Freud

Sigmund Freud sigue siendo una figura de referencia en la historia de la psicología, a pesar de que muchas de sus teorías son consideradas “superadas” en la actualidad. Pese a ello, no solo sigue presente en la cultura popular, como personaje clave en la fundación del psicoanálisis, sino también en otros ámbitos como la propia sexualidad.  

Y es que no se puede hacer un recorrido completo sobre la historia del análisis de la sexualidad humana sin hablar de conceptos freudianos como la pulsión sexual, el complejo de Edipo o el propio desarrollo psicosexual que dividía en cinco fases que pasamos a desgranar a continuación. 

La teoría sexual de Freud 

Un bebé - Fuente: Pexels
Un bebé en manos de un hombre- Fuente: Pexels

Sigmund Freud publicó en 1905 su obra Tres ensayos sobre teoría sexual que formaría parte vertebral de toda su teoría psicoanalítica según la cual el ser humano nace con una energía sexual denominada libido que se desarrolla en cinco etapas: 

Fase Oral 

Sería la primera etapa en la evolución de la libido humana que va del nacimiento a los dos años aproximadamente y que se puede dividir en dos subetapas. La primera en la que el niño pasa la mayor parte del tiempo durmiendo y cuyos periodos de consciencia quedan limitados a las experiencias de nutrición.  

En esta subetapa, el placer sexual, según Freud, estaría ligado a la excitación de la cavidad bucal y de los labios. En la segunda fase, al aparecer los dientes, el placer deriva de morder cosas duras que no ceden a la presión, morder objetos blandos y en destrozar otros con los dientes. 

Fase Anal 

Transcurre desde el final de la fase oral hasta los 3 años aproximadamente y gira en torno al control del esfínter para la defecación, actividad que, para Freud, también tiene una connotación vinculada al placer y a la sexualidad.  

Y es que como decía la psicóloga Ana Marcela Villalobos Guevara en su estudio sobre el desarrollo psicosexual de Freud, “para el niño, eliminar orines o heces es algo normal, natural y placentero, lo considera incluso como una especie de «regalo» que dan al adulto, porque para él es como desprenderse de parte de su cuerpo y entregarlo a mamá y a papá. Para el niño, las heces representan su creación y le agrada su olor, textura y color”.  A diferencia de las fases posteriores, tanto la anal como la oral se centran en el autoerotismo, mientras que a partir de aquí aparecería un objeto sexual externo al individuo.  

Fase fálica 

Abarcaría de los tres a los seis años con los genitales como principal zona erógena de los niños y niñas. Es una fase de grandes descubrimientos en los que los niños se exploran a sí mismos, asumiendo diferencias entre lo masculino y femenino a nivel de género, pero también a nivel sexual entre mujeres y hombres.  

Y es aquí donde, para Freud, entraría en juego el célebre complejo de Edipo, que según él solo se adaptaría con rigor al hijo varón pese que su colega Jung acuñó después el término complejo de Electra. Así, según las teorías freudianas, el niño centra su libido en su madre, y los celos y rivalidad emocional contra su padre, porque es el que duerme con la madre.  

Como buena parte de las teorías del neurólogo austríaco, esta también se basa en la observación de casos concretos y no en experimentos científicos por lo que su generalización es controvertida como lo es algún concepto vinculado, como la envida del pene.  

Periodo de latencia 

Tras la intensidad de la fase anterior, los niños y niñas vivirían una etapa más “serena” en la que no existe una zona erógena dominante y la experiencia de satisfacción sexual pasaría a un segundo plano… hasta que llega la pubertad. Es la fase asociada con la aparición del pudor, la vergüenza, incluso el asco, todo ello vinculado con las cuestiones sexuales: muchos niños pasan de enseñar sus genitales como parte de un juego divertido a ocultarlos como parte corporal íntima.  

De hecho, Freud señalaba que, al inicio de la fase, caracterizada por la importancia que cobra la represión, el niño sufre una suerte de amnesia sexual dirigiendo su energía sexual a otras actividades no vinculadas como el deporte o el estudio.  

Fase genital 

En realidad, sería una segunda subetapa que seguiría a la fase fálica, teniendo el periodo de latencia como intermedio. “Las modalidades de satisfacción libidinales de las fases anteriores se unifican y jerarquizan definitivamente: los órganos genitales y el placer inherente a las zonas erógenas pregenitales se vuelven preliminares al orgasmo”.  

Durante esta fase, según Freud, se forma la identidad sexual del individuo ensayándose una serie de conductas tanto hacia el mismo sexo como hacia el sexo opuesto antecediendo la formación de la sexualidad adulta en la que también intervienen otros vínculos de unión no estrictamente vinculados al placer físico.  

Luces y sombras en el desarrollo psicosexual de Freud 

Una mujer con un bebé - Fuente: Pexels
Una mujer con un bebé – Fuente: Pexels

Los principales problemas de las teorías sexuales de Freud ya los hemos avanzado: su trabajo no se conducía por el método científico según el cual, ya sabéis, las hipótesis se descartan o confirman tras la realización de experimentos para probarlas. Al contrario, su corpus teórico se fundamenta en las observaciones de casos concretos de las que derivan conclusiones a través de especulaciones y elucubraciones.  

Es decir, no se puede decir que Sigmund Freud “improvisara” sus teorías, sino que las basaba en el historial y las observaciones de sus pacientes, pero no contrastaba esta información con experimentos a mayor escala, en un momento, no lo olvidemos, en el que la ciencia psicológica estaba en desarrollo y que los experimentos en esta rama científica eran muy poco habituales.  

Así pues, como dijo el psicólogo Hans Jürgen Eysenck: “en la obra de Freud lo que es cierto no es nuevo, y lo que es nuevo no es cierto”. Y es que el análisis científico de muchas de sus teorías no ha deparado resultados concluyentes. En particular, si nos referimos al desarrollo psicosexual las críticas desde un punto de vista feminista y antropológico han sido numerosas, particularmente aquellos que consideran que Freud “neurotizó” la sexualidad. Y puede que un poco, ¿no?

A pesar de todo, seguimos hablando del desarrollo psicosexual freudiano porque, a pesar de sus evidentes carencias, es un análisis interesante sobre la sexualidad al rechazar que este arranque con la pubertad señalando que la sexualidad genital madura es el resultado de un desarrollo sexual infantil.



1 Comment

  1. el psicoanaliss’is no es una ciencia ya que esta en continuo constructo para saber sobre psicoanalisis de niños le vendria bien a la exponente empezar por francoise dolto ya que confunde la experimentacion desde la biologia que necesita cotejar con casos en igualdad de respuestas y aqui estamos hablando de que cada uno es uno de ahi que lacan dice no existe la mujer sino las mujeres y el maestro,freud hay que contextualizado en su epoca por eso hay que leerlo ,pero siempre volviendo a las fuentes,como lo hizo lacan

Dejar una respuesta

Your email address will not be published.