Si la astenia primaveral no existe, ¿por qué sentimos sus síntomas en primavera?
Para muchas personas la llegada de la primavera está asociada a un aumento del cansancio físico y mental, aunque biológicamente nada ha cambiado.
Zaragoza-
Cada primavera, se repite la misma idea: el aumento del cansancio y la llamada astenia primaveral. Tradicionalmente se ha descrito como un supuesto trastorno estacional causado por los cambios en los biorritmos asociados a una mayor presencia de la luz natural. Pero, ¿tiene esto alguna base científica?
Un estudio reciente llevado a cabo por investigadores de las universidades suizas de Basilea y Berna concluye que la llamada astenia primaveral no existe como fenómeno biológico. Para comprobarlo, los científicos realizaron un seguimiento a 418 personas, de las cuales casi la mitad (48%) afirmaba experimentar este supuesto trastorno estacional. Sin embargo, el seguimiento longitudinal de variables como la fatiga, el sueño o la somnolencia diurna, no mostró cambios significativos asociados a la llegada de la primavera. Es decir, los resultados descartan que esta estación provoque por sí misma un aumento del cansancio.
Por qué muchas personas creen sentir astenia primaveral: percepción y sesgos cognitivos
Pero, entonces, ¿por qué hay personas que aseguran experimentarla? ¿Acaso mienten? No exactamente. Una posible explicación no está en el cuerpo, sino en la forma en que interpretamos lo que sentimos . De hecho, el propio estudio en sus conclusiones infiere lo siguiente: “Sugerimos que la alta prevalencia subjetiva podría ser el resultado de un efecto de etiquetado, junto con otros sesgos psicológicos como el sesgo de atribución y el sesgo de confirmación, que se ven facilitados por la disponibilidad de una etiqueta".
O dicho de otra manera, la astenia primaveral es una suerte de relato social muy establecido, lo que hace que muchas personas estén predispuestas a buscar síntomas asociados al cansancio o la fatiga una vez se produce la transición del invierno a la primavera; algo que no se observa con la misma intensidad en otros cambios estacionales.
Cambios reales en primavera que pueden causar cansancio (sin ser un síndrome)
Aunque no exista un síndrome estacional, sí hay factores reales que pueden influir en la energía en estas fechas. Uno de los más evidentes es el cambio de hora, que sí está demostrado que puede causar jet lag social. Un término acuñado por un grupo de investigadores para describir el breve desajuste circadiano causado por la desincronización entre la biología y el calendario social. Sin embargo, este efecto no es exclusivo del cambio de hora de verano, sino que también se produce en invierno. Por ello, aunque tiene sus efectos, no se puede hablar de una astenia primaveral per se.
Al jet lag social se pueden sumar otras circunstancias específicas con efectos análogos a los tradicionalmente asociados a la astenia primaveral. El más claro de todos es la aparición de las alergias estacionales, más concretamente aquellas relacionadas con el polen. Estas afecciones respiratorias sí tienen una incidencia directa en la calidad del sueño, por lo que sus síntomas se pueden confundir con un trastorno por el cambio de estación. Pero claro, el quid de la cuestión no reside tanto en el cambio de estación, sino en el sistema inmunitario del individuo.
Más actividad en primavera: vida social, deporte y cansancio acumulado
En paralelo a estos factores biológicos y psicológicos, la primavera también introduce un cambio importante en los hábitos cotidianos. El aumento de las horas de luz y la mejora del clima favorecen una mayor actividad fuera de casa: aumentan los planes sociales, el tiempo al aire libre y la práctica de ejercicio físico. Este incremento de actividad, aunque generalmente se trata de algo positivo, también puede traducirse en una mayor sensación de cansancio.
Evidentemente no es un problema del organismo, sino simplemente la demanda física y social aumenta respecto a los meses de invierno, en los que el estilo de vida tiende a ser más sedentario. En este sentido, parte de lo que se atribuye a la llamada astenia primaveral podría explicarse por un reajuste normal del nivel de actividad diaria. Al menos de manera parcial.
Interpretación del fenómeno
En conjunto, estos factores pueden provocar sensaciones puntuales de cansancio en algunas personas. Sin embargo, no forman un patrón estable ni exclusivo de la primavera. La evidencia científica disponible sugiere, por tanto, que la llamada astenia primaveral no se debe a un cambio biológico específico de la estación. Más bien, parece surgir de la combinación de circunstancias del entorno, procesos normales de adaptación del organismo y la forma en que interpretamos ciertas sensaciones físicas.
En este sentido, más que un problema médico o un síndrome real, la astenia primaveral puede entenderse como una forma cultural de explicar experiencias habituales de fatiga dentro de un marco estacional socialmente reconocido.
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