¿Cómo proteger a tus mascotas de la procesionaria?
Cuando llega la primavera los pinares se convierten en una zona peligrosa para los perros.

Zaragoza-
Con la llegada de la primavera no solo las flores salen en parques y bosques españoles. Les acompaña un elemento tan natural como potencialmente peligroso, especialmente para niños pequeños y animales. Es la oruga procesionaria, llamada así por las largas filas que forman en el suelo, en busca de un lugar óptimo para enterrarse. ¿Por qué lo hacen así?
En realidad, se trata de la tercera fase de su ciclo vital. Durante la mayor parte de su vida, la procesionaria se encuentra en la copa de los pinos: durante el invierno es habitual observar los bolsones blancos de seda en los que se refugian del clima exterior. No obstante, antes de que llegue el calor, bajan de las ramas para enterrarse en el suelo. Es en el subsuelo donde forman la crisálida para emerger como una mariposa en verano. Sin embargo, es el tránsito de un punto a otro cuando se produce el momento crítico.
Por qué es peligrosa la procesionaria
La oruga procesionaria es un animal urticante. Su cuerpo está cubierto de miles de pelos microscópicos que le sirven como defensa. De hecho, son capaces de expulsarlos cuando se sienten amenazadas, por lo que no es necesario el contacto directo para sentir sus efectos. Por si fuese poco, estos pelitos poseen unos pequeños ganchos que se clavan en la piel, ojos o mucosas, además de estar impregnados con una proteína tóxica llamada thaumatopina.
El contacto con la thaumatopina puede producir picor intenso, inflamación, desencadenar reacciones alérgicas o irritación en las vías respiratorias u otras superficies mucosas. En resumidas cuentas, no es buena idea acercarse a ellas. Los adultos somos conscientes de ello y, por norma general, vamos con cuidado durante la primavera al acercarnos a un pinar. Sin embargo, tanto los niños pequeños como nuestras mascotas desconocen los efectos negativos que estos pequeños insectos pueden poseer sobre ellos, por lo que hay que protegerles. Especialmente a nuestros amigos cánidos, quienes son especialmente sensibles a la toxina.
El efecto de la procesionaria en los perros
Los perros son animales muy curiosos. Guiados por el olfato, durante sus paseos les gusta escudriñar cada metro cuadrado de terreno. Además, también tienen la tentación frecuente de llevarse lo que encuentran a la boca. Por ello, es habitual que puedan chupar, cuando no comerse, a estas orugas. Algo con potenciales consecuencias funestas para ellos. Al fin y al cabo, la thaumatopina posee un mayor efecto sobre las zonas mucosas, es decir nariz, ojos, lengua y sistema respiratorio.
En caso de que un perro muerda o se coma a una oruga procesionaria es preciso actuar con celeridad. Inicialmente lo habitual es que se produzca una inflamación de la lengua y el hocico, además de un picor que le lleva a rascarse compulsivamente contra el suelo. A partir de ahí la actuación es clave, pues las consecuencias pueden ser muy graves. No en vano, puede derivar en una necrosis de la lengua, pudiendo llegar a perderse de manera parcial o total.
No solo eso, la inflamación de las vías respiratorias puede provocar asfixia e, incluso, se puede llegar al shock anafiláctico. En otras palabras, no es ninguna broma.
Síntomas de que un perro ha mordido una procesionaria
Babeo abundante, a menudo con espuma.
Arcadas, náuseas o vómitos.
Hinchazón notable en el hocico, labios, lengua y cara.
Nerviosismo y comportamiento muy agitado.
Respiración dificultosa o más forzada de lo habitual.
Irritación en la cavidad oral, con enrojecimiento muy fuerte.
El perro intenta rascarse o frotarse la boca con las patas repetidamente.
Lengua con tono morado o con zonas oscuras.
Problemas para cerrar la boca con normalidad.
Fiebre
En situaciones más graves, puede aparecer una reacción alérgica severa o shock anafiláctico.
Qué hacer si tu perro ha mordido una procesionaria
Lo primero y más importante es acudir inmediatamente al veterinario. Es preciso actuar con celeridad, aunque evidentemente no hay que perder la calma en ningún momento. Entre otras cosas porque el animal ya estará suficientemente estresado a causa del dolor y el malestar que está sufriendo.
No obstante, hasta que se reciba la atención clínica necesaria, es importante asistir al can. Para ello es preciso utilizar guantes, pues el efecto de la procesionaria también nos puede afectar a nosotros si entramos en contacto con la thaumatopina. Además, es importante no frotar la zona afectada pues eso solo sirve para liberar más toxinas.
En cambio, sí es recomendable lavar el área con agua tibia, así como arrastrar los pelos de la oruga siempre sin frotar. Finalmente, hay que procurar que el perro no se lama la zona afectada. El motivo es evidente, y no es otro que no agravar más la intoxicación.

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