Qué es el estrés crónico y cómo puede afectar a nuestra salud
Identificar la raíz del problema es clave para poder prevenir patologías más graves.

Zaragoza-
En los últimos años la sociedad civil ha logrado poner a la salud mental en el centro de la conversación, después de varias décadas siendo un asunto casi tabú. Evidentemente este nuevo paradigma no solo implica un mayor interés sobre este asunto, sino también una necesidad de educación acerca del mismo. Así, a medida que se va ganando conocimiento sobre la materia no solo somos capaces de identificar síntomas dañinos, sino que además le podemos poner nombre.
Es por ejemplo el caso del estrés crónico, una afección que hasta hace no tanto era muy difícil de identificar. Sin embargo, en la actualidad, gracias a la popularización de métodos médicos como la terapia va recibiendo cierta respuesta. Algo que repercute positivamente en el bienestar de aquellos que lo padecen. Porque, como en todo, conocer los síntomas es el primer paso para encontrar la solución.
Qué es el estrés crónico
El estrés crónico es un desgaste físico y emocional producido por una situación adversa que se prolonga en el tiempo. Precisamente, se diferencia del estrés agudo en que el factor que dispara dicha reacción en nuestro cuerpo es sostenido en el tiempo. De hecho, se puede dar en el caso que inicialmente no se muestre ningún tipo de síntoma, siendo su continuidad la que termine generando dicho malestar.
En otras palabras, el estrés crónico hace acto de presencia cuando una circunstancia negativa nos va minando poco a poco, y que además no posee visos de finalizar en un futuro próximo. El número de situaciones que puede desencadenar la afección son muchas y variadas; las más comunes son: problemas sentimentales, económicos, laborales, de salud, ya sea propia o de alguien cercano, o un trauma no superado. Identificar la raíz del problema para poder atajarlo es clave en este tipo de situaciones.
Diferencia entre estrés y ansiedad
Aunque pueda parecer lo mismo, lo cierto es que estrés y ansiedad son dos patologías distintas. La diferencia radica en la fuente del conflicto. Mientras que el estrés está producido por una situación externa, como por ejemplo una enfermedad de larga duración en un ser querido, la causa de la ansiedad es interna. Es decir, es el propio cuerpo el que genera dicho estado de agitación, sin que se identifique una causa concreta.
Cómo afecta el estrés crónico a la salud
El estrés crónico puede derivar en otras patologías si no se trata a tiempo, algunas de ellas de tipo fisiológico. De hecho, un estudio publicado en 2021 en el International Journal of Health Sciences, y en el que se analizaban 37 estudios diferentes relacionados con el estrés crónico, determinó que este afectaba a biomarcadores importantes como el cortisol, la ACTH, el BDNF, la glucosa, los triglicéridos o el colesterol. De ahí se infiere que el estrés crónico puede propiciar enfermedades como la diabetes, problemas cardiovasculares o alteraciones metabólicas.
No solo eso, sino que el estrés crónico además repercute de manera directa sobre el sistema inmunitario del cuerpo. Es decir, baja las defensas, lo que convierte al cuerpo mucho más vulnerable ante amenazas víricas o, incluso, supone un factor de riesgo para posibles enfermedades crónicas. También produce disrupción del sueño, lo que a su vez afecta al equilibrio hormonal o a la recuperación física y mental.
Finalmente, aunque no menos importante, el estrés crónico también puede derivar en otras patologías de salud mental como la depresión, la ansiedad o los cambios de humor. Además de producir una respuesta fisiológica en el cerebro, con cambios muy sutiles en la estructura cerebral pero que pueden afectar a la memoria o a la capacidad de aprendizaje.
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