Lo que las películas de Pixar nos enseñan sobre salud mental
Si todavía consideras el cine de animación como un nicho exclusivamente infantil, dale otra vuelta.

Zaragoza-
Pixar es mucho más que un simple estudio de animación: se trata de un género cinematográfico en sí mismo. Un sello de calidad, si se quiere. Si bien es cierto que no todas sus películas son obras maestras -y que en los últimos años su preponderancia se ha visto amenazada por otros actores, fundamentalmente Sony-, su estilo sigue siendo referencia. No solo en lo estético, que desde luego, sino también en el contenido de sus artefactos. Una fórmula que le ha llevado a facturar algunas de las mejores películas en la historia del cine. Así, sin el apellido de animación.
Sobre todo porque Pixar ha logrado durante años dominar con maestría el arte de los dos niveles. Es decir, conseguir que sus películas funcionasen en la esfera infantil, al mismo tiempo que conmueven a los padres o familiares adultos que les acompañaban a la sala. De esta manera se aseguraban vender más entradas que nadie, además de generar un fandom que abarca a gente de todas las edades. Una fórmula en el que la psicología juega un papel fundamental, pues la mente humana se encuentra en el núcleo de sus mejores productos. También, por ende, la salud mental.
'Del revés': la gran obra de Pixar sobre la salud mental
Si hablamos de salud mental y Pixar hay que hablar de Del revés (2015) y Del revés 2 (2024), las dos películas que exploran la salud mental en niños y adolescentes. El concepto es sencillo en apariencia, pero muy poderoso. Cada emoción que experimenta la protagonista, Riley, está representada por un personaje animado. Todos ellos conviven en su interior, demostrando los tiras y aflojas que existen en la mente de un infante. Una realidad, la de la salud mental infantil, obviada en muchas ocasiones por los medios.
Concretamente, Del revés pone en valor el papel de la tristeza como parte intrínseca del ser humano, también entre los más pequeños. Normalmente la infancia se suele retratar como un pasaje inherentemente feliz, sin tener en cuenta las emociones reales que estos experimentan. La película sigue los proceso mentales de Riley, de 11 años, cuando sus padres deciden mudarse de Minnesota a San Francisco. Un nuevo colegio, nuevos compañeros y expectativas que terminan desencadenando una depresión, simbolizada como la lucha de las demás emociones, sobre todo alegría, contra tristeza. Finalmente la moraleja es clara: la necesidad de aceptar nuestros sentimientos en lugar de reprimirlos.
La cinta fue todo un éxito de crítica y público, incluido el Oscar a mejor película de animación 2016, por lo que una eventual secuela era inevitable. Finalmente, Inside Out 2 llegó en 2024, con Riley entrando en la pubertad. Nueva etapa vital y nuevas emociones, entre ellas la gran protagonista de la historia: ansiedad. Este es sin duda el gran tema de la película, el cual queda representado con maestría durante el ataque que la protagonista sufre durante un partido de hockey. El mensaje final de la película es el mismo que el de la primera, y es que todas les emociones son necesarias. Aunque añadiendo una mayor capa de complejidad debido al nuevo estatus prepúber de Riley. Hacer comprensible algo tan complicado como lo es la mente humana es la gran victoria de Pixar aquí.
'Red': salud mental durante la adolescencia femenina
Red (2022) se pueden entender casi como una continuación temática de Del revés 2. Ambas películas son casi un díptico, pues abordan desde puntos de vista diferentes un mismo tramo vital. Con algunos matices, eso sí. Si la primera hablaba de la salud mental en una edad prepúber, en esta ocasión Pixar aborda la adolescencia de manera más directa. Y más concretamente la adolescencia femenina, con sus cambios fisiológicos y emocionales.
La película sigue la historia de Mei Lee, una joven de 13 años y ascendencia china, así como su relación con su grupo de amigas: Miriam, Priya y Abby, y su familia. Después de un conflicto con su madre, quien ejerce una gran presión sobre ella, la protagonista se convierte en un panda rojo gigante. Una condición que al principio trata de ocultar a los demás, con cómicos resultados. Evidentemente, la transformación es una metáfora visual de la menstruación y la nueva etapa que Mei debe afrontar: el paso de la niñez a la etapa adulta.
Poco a poco, la protagonista descubre que puede controlar ese aspecto de su vida si mantiene sus emociones equilibradas. Algo que no siempre le será posible. La conclusión de la cinta es similar a la de Del revés, en el sentido de que Mei debe aprender a aceptar al panda rojo como parte de su persona. No obstante, la cinta es muy profunda pues toca otros temas como la relación materno-filial, la presión social o la importancia de la amistad. Además, el hecho de que la niña sea de ascendencia china tampoco es gratuito. Una de esas películas que ayuda a abrir conversaciones necesarias, pero que además es muy divertida de ver.
Cada película, una lección
Tanto la saga Del revés como Red son películas creadas ex profeso para abordar la salud mental y con una misma lección: la necesidad de abrazar nuestras emociones y evitar que estas se enquisten hasta derivar en algo peor. No obstante, la salud mental también aparece como tema principal o secundario en multitud de cintas realizadas por el estudio, muchas de ellas con un foco u otro.
Buscando a Nemo (2003): Marlin debe superar el trauma de haber perdido a su esposa e hijos, y que está representado en la agorafobia que sufre y la actitud sobreprotectora que posee sobre Nemo.
Wall-E (2008): Wall-E es un pequeño robot que parece condenado a la soledad, hasta que descubre la importancia de las relaciones personales para lograr un bienestar emocional.
Up (2009): Es la película sobre la pérdida y el duelo de Pixar por excelencia. Martin, su protagonista, debe aprender a aceptar el fallecimiento de su esposa para poder seguir adelante con su vida.
Coco (2017): Coco es una película sobre la muerte y el duelo, aunque en este caso desde un punto de vista infantil. Igual que sucede con Up, lección de la cinta es que los seres queridos no desaparecen del todo con su muerte, sino que siguen vivos siempre y cuando se mantenga su memoria.
Soul (2020): Joe Garner ha sacrificado toda su vida en pos de un sueño: ser músico profesional. Sin embargo, descubrirá que la felicidad no es solo alcanzar metas, sino valorar el día a día que conforma nuestro periplo vital.
Luca (2021): Es una historia sobre la importancia de aceptarse a uno mismo, así como superar el miedo al rechazo social.
'Toy Story': la gran obra maestra de Pixar
Como vemos, el hilo común de las películas de Pixar respecto a la salud mental orbita en torno a la necesidad de aceptar nuestras emociones y vicisitudes para poder seguir adelante. Algo que se puede observar en la que es su gran saga: Toy Story. La película de los juguetes que cobran vida puso en el mapa al estudio en 1995, sorprendiendo tanto por su técnica, muy avanzada para la época, como por ser una historia capaz de agradar tanto a niños como adultos.
Como conjunto global, el fondo de Toy Story trata el paso de la etapa infantil a la adultez. Algo que concluyó en Toy Story 3 (2010), donde Andy regala sus juguetes de manera definitiva. Sin embargo, los personajes principales están tan bien tratados que muchos de ellos tienen sus propios arcos referentes a la salud mental. Muchos de ellos con gran profundidad. Empezando, claro, por Woody, quien en la primera cinta se veía amenazado por la novedad que suponía Buzz Lightyear. A partir de ahí experimenta emociones como los celos o la ansiedad, lo que le llevan a una serie de conductas tóxicas que le acaban alejando del grupo.
Finalmente, el vaquero consigue aceptar la presencia de su nuevo compañero y el cambio que ello implica en su vida. Sin embargo, en las siguientes películas volverá a experimentar ansiedad, en esta ocasión ante un futuro incierto. Sobre todo por el eventual abandono de Andy una vez se haga mayor. Finalmente, en Toy Story 4 (2019) se plantea la pregunta decisiva sobre el personaje: ¿quién es Woody más allá de ser el juguete de otra persona? Se trata de una cuestión casi trascendental, en la que deja de supeditar su existencia a otros sujetos para pasar a ser un ente completo en sí mismo. Una lectura filosófica complicada de ver en una saga de animación comercial, en principio dirigida al público infantil.
Por su parte, Buzz también experimenta su propia crisis de identidad. De hecho, en la primera película es su arco principal, pues debe aprender a aceptar que no se trata de un héroe intergaláctico, sino un juguete fabricado en cadena más. Su camino personal en el resto de películas siempre tiene que ver con la necesidad de aceptarse tal y cómo es, mostrándose como el personaje más equilibrado en la cuarta entrega. Una película en la que se consolida su relación con Jessie, la vaquera que apareció en la segunda película por primera vez y quien también experimenta un gran desarrollo personal.
No en vano, Jessie sufre un gran trauma producto del abandonó que vivió por parte de Emily. Algo que va a marcar su personalidad profundamente, sobre todo causándole problemas de confianza. Finalmente, el hecho de que confíe en Buzz simboliza que, por fin, está dispuesta a abrirse a otras personas. El resto de secundarios también tiene su propio perfil emocional, aunque menos explorado que el del trío protagonista. Aun así, en conjunto, se trata de una obra que merece ser observada con lupa, pues los matices van más allá de la premisa inicial.


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