10 películas que puedes ver si estás pasando por un duelo
Encontrar confort tras una pérdida puede ser casi imposible. Sin embargo, existen algunas películas que nos ayudan a reflexionar sobre este proceso.

Zaragoza--Actualizado a
El duelo es parte de la experiencia humana, probablemente la más desagradable de todas. Se trata de un momento muy complicado de navegar, en el que las emociones están a flor de piel y no siempre se poseen las herramientas necesarias para lidiar con él. Además se trata de una experiencia muy personal, ante el que una persona puede reaccionar de maneras muy diferentes. O lo que es lo mismo, puede tener necesidades diferentes.
De hecho, si entendemos el duelo como un proceso, eso implica que existen diferentes fases por las que pasamos hasta llegar al punto para seguir hacia adelante. Son muy populares las fases del duelo popularizadas por Elisabeth Kübler-Ross: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Una categorización que ha ayudado a miles de personas a comprender los estados de ánimo por los que pueden pasar al enfrentarse ante una pérdida. Sin embargo, no se trata de un manual de instrucciones universal, ni mucho menos una secuencia de sentimientos que siempre se producen en un mismo orden.
Lo cierto es que el ser humano es mucho más complejo, pudiendo hacer que se experimente, incluso, dos o más de estas fases al mismo tiempo. Esto hace que, ante la necesidad de consuelo, no todas las personas necesiten los mismos estímulos. De hecho, lo habitual es que una misma persona pueda necesitar cosas diferentes en momentos distintos. Por ello, a la hora de buscar confort en una película, es importante escuchar al cuerpo para saber qué tipo de historia es acorde a cada estado de ánimo. Estás son 10 películas que puedes ver si estás pasando por un duelo.
'Coco' (2017)

Coco es una película de Pixar ambientada en la festividad mexicana del Día de Muertos. Cuenta la historia de Miguel, un niño que quiere ser músico, ambición que su familia le prohíbe de manera explícita. De manera accidental, un día es transportado al mundo de los muertos, donde podrá conectar con sus antepasados. La película destaca por su buena animación y la potente iconografía que se desprende de la cultura mexicana. Pero, además de una carta de amor a la música, como toda buena película de animación, esta también funciona a dos niveles.
Concretamente, Coco es una película que habla de la pérdida de los seres queridos. Siendo, por ejemplo, muy útil para tratar el complicado asunto del duelo en la infancia. La cinta deja una reflexión clara, y es que alguien querido no desaparece del todo con su muerte. También que, por ello, estas personas han de ser recordadas y celebradas por el legado que dejaron en nosotros mientras vivían. Una lección que no solo es valiosa para los más pequeños.
'Up' (2009)

No dejamos el cine de animación, ni de Pixar, para nuestra siguiente recomendación. Ya que si hablamos de los efectos que posee la pérdida en una persona, hay que hablar de Up. Los primeros diez minutos de la película son una auténtica obra maestra; también son profundamente descorazonadores. En ellos se encapsula la experiencia humana al completo: el amor, los sueños compartidos, las ilusiones rotas, los planes pospuestos ad eternum, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte. Además de la soledad del miembro superviviente de la pareja.
La escena es tan buena que eclipsa al resto de la película. Es aquello de lo que todo el mundo se acuerda, especialmente de cómo les conmovió por dentro. Sin embargo, el resto del metraje también resulta muy interesante, pues nos habla del duelo y de cómo gestionarlo. O de cómo no gestionarlo, mejor dicho, pues Carl, el protagonista, se aísla inicialmente, quedándose encerrado en el sentimiento de culpa que suele acompañar a la pérdida. En consecuencia, la película incide en la importancia de mantener redes de apoyo emocional para lidiar con los momentos más complicados, así como en la necesidad de seguir adelante con la vida sin que eso signifique olvidar a la persona querida.
'Un monstruo viene a verme' (2016)

Un monstruo viene a verme cuenta la historia de Conor, un niño de 12 años cuya madre se encuentra enferma de un cáncer terminal, su padre se ha mudado a otra ciudad para formar una nueva familia y en el colegio es víctima de acoso escolar. Por las noches, el niño invoca a un monstruo imaginario que, en realidad, es la representación de todos sus sentimientos reprimidos. Este monstruo le cuenta cuatro historias, la cuarta de ellas está relacionada con el inminente fallecimiento de su madre y el sentimiento de culpa que el protagonista arrastra debido a ello.
Fundamentalmente, la lección de la película dirigida por José Antonio Bayona es la aceptación de la muerte como parte de la vida. Aunque Conor le pide al monstruo que cure a su madre, este se niega por no ser su responsabilidad. Sin embargo, cuando el protagonista finalmente acepta el destino fatal, este le felicita por su valentía. En ese sentido, la película resuena en algunos temas en los que también incide Up, como la importancia de cerrar cualquier tipo de herida para poder seguir adelante.
'Manchester frente al mar' (2016)

Manchester frente al mar se estrenó el mismo año que Un monstruo viene a verme y, aunque también trata sobre el duelo, lo hace de una manera mucho más cruda y directa. Aquí no hay fantasía ni figuras retóricas, sino un drama profundo que, entre otras cosas, explora los efectos de la pérdida en los seres humanos. La historia se cuenta desde el punto de vista de Lee Chandler, interpretado por Cassey Affleck, quien viaja a Manchester debido a la muerte de su hermano. Una vez allí descubre que ha sido designado tutor legal de su sobrino Patrick, lo que descubre al espectador el pasado tortuoso de Lee.
Además de la historia del protagonista, representada a través de varios flashbacks, la película narra el efecto del dolor en la vida de todos los personajes. Lo hace a través del tío y del sobrino, quienes lidian con la situación de maneras muy diferentes. Sin embargo, ambos tienen algo en común, la determinación por seguir adelante. En el caso de Lee, al principio de una manera más instintiva. Sin embargo, finalmente queda patente la necesidad de aceptación para poder continuar con la vida, aunque esto no implique necesariamente el hallazgo de un alivio.
'Los secretos del corazón' (2010)

Los secretos del corazón es otro drama desgarrador, en esta ocasión sobre el proceso que pasa una pareja tras la pérdida de su único hijo en un accidente de coche. La película muestra entonces los fútiles intentos del matrimonio para regresar a una normalidad que ya no existe. También los tumbos que dan por el camino: la terapia fallida, las discusiones sobre si tener otro hijo o no… Mientras él, interpretado por Aaron Eckhart, busca consuelo fugazmente en otra mujer, ella, interpretada por Nicole Kidman, se acerca a su madre, quien también había perdido a un hijo, en busca de una ayuda imposible.
La película destacó por su retrato realista del duelo y cómo la depresión o el trauma pueden afectar de maneras diferentes a dos personas que han sufrido la misma pérdida. También destaca por el crecimiento que experimenta, sobre todo, el personaje de Kidman, quien termina no solo aceptando la muerte de su hijo, sino que perdona al conductor adolescente que la propició. El final muestra cómo los dos protagonistas llegan a algo parecido a un momento de aceptación por caminos diferentes, aunque juntos en el proceso.
'Tres anuncios en las afueras' (2017)
Tres anuncios en las afueras es una película sobre el duelo, pero sobre todo sobre la ceguera que este puede causar en algunas personas al ser víctimas de una situación tan dolorosa como injusta. La película cuenta la historia de Mildred Hayes, una madre que debe lidiar con la violación y asesinato de su hija pequeña, además del hecho de que la policía sea incapaz de encontrar a un culpable. Como represalia, decide alquilar tres anuncios gigantes en las afueras de la ciudad en las que culpa al jefe de policía de su situación, algo que no solo incomoda a las fuerzas del orden, sino a toda la población.
A partir de ahí la violencia se desata de manera incontrolada. Los agravios constantes y el sentirse justificado por la condición de víctimas llevan la historia hasta el límite, en un guión que se llevó el aplauso unánime de toda la crítica. Por ejemplo, recibió siete nominaciones para los Oscars de 2018, en los que se llevó dos estatuillas: mejor actriz para Frances McDormand y mejor actor de reparto para Sam Rockwell. Una película que sirve para reflexionar sobre el valor de las acciones propias para evitar dar el paso de víctima a victimario.
'Mi vida sin mí' (2003)

Mi vida sin mí es una película de Isabel Coixet en la que se trata del duelo de una manera anticipatoria, pues la protagonista es una joven que a sus 23 años descubre que posee un cáncer terminal con una esperanza de vida de un par de meses. A partir de ahí, Ann, que es su nombre, comienza una reflexión sobre su vida y cómo su ausencia afectará a su entorno más cercano, fundamentalmente su marido y sus dos hijas. Confeccionando una lista de cosas que hacer antes de morir.
Entre otras cosas, la cinta aborda la necesidad de aceptar la muerte como parte de la vida, incluso en una situación tan extrema como la planteada. También sobre el qué hacer mientras estamos presentes y, sobre todo, el impacto que queremos dejar en la memoria. Al fin y al cabo, el recuerdo es la manera que tenemos de prolongar nuestra presencia una vez que nuestro cuerpo ha abandonado el plano físico.
'Los descendientes' (2011)

Los descendientes es otro drama, aunque tiene algún toque de comedia para aligerar un poco la digestión al espectador. Cuenta la historia de Matt King (George Clooney), quien debe hacerse cargo de sus dos hijas, con las que tenía una relación distante, una vez que su esposa, interpretada por Patricia Hastie, cae en un coma irreversible. Esta situación destapa algunos secretos familiares hasta entonces enterrados y muestra la manera en la que los protagonistas lidian con ellos hasta poder dar una despedida satisfactoria a la madre de familia.
Además, en un segundo plano, la película explora las relaciones familiares cuando una suculenta herencia está de por medio. No solo eso, sino que también toca tangencialmente otros temas de calado como la preservación ecológica o la cuestión de las tierras ancestrales en Hawai. La cinta conquistó a la crítica de manera casi unánime, por lo que fue nominada a los Oscars 2011 a mejor película, mejor director para Alexander Payne y mejor actor para George Clooney. Aunque no se llevó ninguna estatuilla en dichos apartados, sí fue la ganadora a mejor guión adaptado.
'Big Fish' (2003)

En Big Fish, Tim Burton aborda el duelo desde la imaginación, transformando la despedida de un padre y un hijo en un acto de reconciliación. La película sigue a Will, que intenta comprender a su progenitor ya moribundo, un hombre que ha vivido su vida envuelta en historias fantásticas. Lo que comienza como un intento de desenmascarar la mentira se convierte en un proceso de aceptación: Will descubre que las fábulas de su padre eran, en realidad, su manera de dotar de sentido a una existencia que, de otro modo, hubiese sido gris y apática.
El duelo, en este caso, no pasa por la negación, sino por la comprensión del otro. Así, el protagonista termina contando una historia como las de su padre, en un claro gesto de amor. Finalmente, en el epílogo, Will descubre la verdad absoluta. Su padre nunca mintió, solo exageró todo. Conoce a todos los protagonistas de aquellas historias fantásticas, las mismas que a partir de entonces él contará a sus hijos.
'Siempre a tu lado, Hachiko' (2009)

Siempre a tu lado, Hachiko está basada en una historia real. La de un perro japonés que estuvo esperando a su dueño fallecido en la estación de Shibuya durante nueve años, hasta que al animal también le llegó su hora. Aquella fidelidad eterna conmocionó a la sociedad japonesa, que le construyó una estatua en su memoria. También se rodó una película, que en 2009 tuvo su remake estadounidense con Richard Gere de protagonista.
La cinta ofrece una cara distinta del duelo, pues su protagonista es un perrito. Sin embargo, al mismo tiempo, sirve como metáfora del proceso por el que también pasamos las personas. La espera eterna y el cómo el amor o la amistad no se desvanecen después de la muerte. La versión norteamericana le da un cierre fantasioso, en el que perro y humano vuelven a reunirse en el más allá. Más allá de ese confort barato, la cinta vale para ver los efectos de la pérdida desde una perspectiva diferente.





Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.