¿Qué es la soledad no deseada? Claves para entender la epidemia del mundo hiperconectado
El Gobierno español ha anunciado una estrategia novedosa para tratar de atajar un problema que afecta al 20% de la población.

Zaragoza-
La han apodado la epidemia invisible y hay mucho de ello. Poco a poco, la soledad no deseada ha ido acaparando la conversación pública, muestra de que se trata de un problema muy extendido en la población. Sobre todo, porque se trata de una situación transversal, que afecta tanto a jóvenes como a mayores.
También es un signo de los tiempos. A nadie se le escapa que el estilo de vida contemporáneo, basado en un capitalismo salvaje y amplificado por la aparición de las nuevas tecnologías, potencia el individualismo al extremo, eliminando de manera progresiva aquellos espacios colectivos que servían para generar comunidad. Sin embargo, aunque haya dejado de ser un tabú, e incluso se haya comenzado a poner las primeras piedras para combatirla, el concepto de soledad no deseada todavía es desconocido en toda su amplitud.
Qué es la soledad no deseada
Según la definición del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES) se trata de una situación en la que una persona experimenta aislamiento social no elegido, acompañado de sentimientos de tristeza, desconexión o falta de apoyo y que puede afectar su bienestar físico y mental. O dicho de otra manera más sencilla: es sentirse solo o sola cuando no se quiere.
Es importante tener en cuenta el matiz subjetivo, pues en ocasiones la soledad también se puede experimentar cuando una persona se encuentra rodeada de gente en un plano físico. Es decir, de una carencia de las cantidad y/o calidad de las relaciones sociales que se desean, sobre todo en relación a las que se perciben. De ahí que sea un problema muy complejo de resolver, pues atiende a situaciones concretas que pueden ser muy diferentes entre sí.
Según el Barómetro de la soledad no deseada en España 2024, el 20% de los españoles padece de soledad no deseada. Aunque los perfiles son muy diferentes entre sí. No obstante, se pueden identificar a dos grupos poblacionales como los principales afectados: jóvenes y personas mayores. Cada uno con sus propios problemas y circunstancias particulares.
La soledad no deseada entre los jóvenes
De esta manera, el estudio llevado a cabo por SoledadES reveló que el 25,5% de los jóvenes de entre 16 y 29 años sienten solos. Un porcentaje que se incrementa drásticamente entre los jóvenes con algún tipo de discapacidad, con un 54,2% reportando un sentimiento de soledad. Todo ello en un momento vital en el que las relaciones sociales, por norma general, suelen ser abundantes. Sin embargo, lo que prima a la hora de combatir la soledad es la calidad y no la cantidad.
Los motivos que pueden llevar a una soledad no deseada son muchos y variados. Desde luego, la salud mental juega un papel fundamental. Por ello, llevar un estilo de vida saludable, o hábitos como ir a terapia, pueden ayudar a reducir este sentimiento. Aunque lo más importante según SoledadES son las relaciones de amistad de calidad. Algo que muchas personas no pueden experimentar por unos motivos u otros.
La soledad no deseada en las personas mayores
En las personas mayores la soledad no deseada funciona bajo otras circunstancias. En este sentido, el catalizador suele ser un evento vital notable, fundamentalmente la pérdida de un ser querido. Generalmente la pareja sentimental, aunque también puede ser un familiar cercano. Normalmente, es más probable que incurran en un sentimiento de soledad no deseada las personas que viven solas, especialmente a partir de los 75 años. Además, los problemas de salud, por estadística más habituales entre ciudadanos senior, también son un potenciador de este sentimiento de soledad.
Condiciones socioeconómicas
¿Significa esto que las personas de mediana edad no pueden experimentar soledad no deseada? Evidentemente no. La soledad es una percepción trasversal condicionada por factores internos, pero en la que el contexto individual de cada persona también posee una gran influencia.
Así, las personas migrantes son más propensas a sentir soledad no deseada, algo lógico si se tiene en cuenta que residen en un entorno extraño, y en ocasiones hostil, para ellos. Rodeadas por una cultura ajena, en ocasiones sin capacidad de comunicarse al existir una barrera idiomática.
Además, SoledadES apunta que las personas con menores niveles de renta tienen una menor seguridad económica, bienestar y peores condiciones de vida, lo que afecta a su capacidad para optimizar y diversificar sus relaciones sociales, influyendo en la soledad. Una incertidumbre que golpea con especial virulencia a las personas migrantes, aunque evidentemente no solo a ellos. En una sociedad española actual marcada por la crisis de la vivienda existente o los bajos salarios en relación a la inflación, la incertidumbre es tan transversal como la soledad.
Medidas para combatir la soledad no deseada
Así las cosas, desde el Gobierno de España han anunciado una estrategia para combatir la soledad no deseada. Al tratarse de un problema tan complejo, en el plan han participado once ministerios, comunidades autónomas, entidades locales, académicas y organizaciones del Tercer Sector. Una coordinación necesaria para dar respuesta a un problema que está influido por factores sociales, económicos y sanitarios.
Por ello, la base de la estrategia aprobada es atacar a los factores que favorecen o cronifican la soledad, en lugar de intentar paliar los efectos de la misma. Un enfoque novedoso, que intenta ir a la raíz del problema en lugar de solucionar cada caso individual. La idea es coordinar una serie de políticas públicas que incluyen medidas como el urbanismo social, la accesibilidad universal o la vivienda colaborativa. Todo ello controlado a través de un sistema estatal de indicadores, el cual permitirá realizar una evolución de la soledad en la sociedad española.

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.