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Abortos de repetición: una búsqueda invisible

Los abortos espontáneos no son infrecuentes: un 4% de las parejas en edad fértil los han sufrido. Esa pérdida se convierte en una pesada carga mental que va en aumento cuando el fenómeno se repite. El Hospital Clínico San Carlos de Madrid las trata en una consulta de inmunología reproductiva que ha logrado una tasa de éxito superior al 94%.

Aborto espontáneo
Imagen figurativa de una gestante que representa un aborto espontáneo. PxHere

África (38 años, Madrid), supo que algo iba mal cuando, a las cinco semanas de embarazo, notó un fuerte calambre mientras preparaba un pastel de carne para la cena. Al principio, no quiso prestar atención a las señales. "Parecían dolores de regla. Era primeriza y ya había escuchado a mi alrededor que en el primer trimestre podía pasar, no quise darle importancia", recuerda. Al poco, las molestias se intensificaron hasta hacerle torcer el gesto y cuando encontró su ropa interior manchada de sangre decidió que era el momento de ir al hospital. 

La derivaron a las urgencias de la maternidad, en una sala rodeada de mujeres con unas barrigas prominentes, y, cuando después de un par de horas de espera llegó su turno, se encontró con un golpe certero de realidad: "No hay nada. Debes haberlo perdido. Es tan temprano que ni siquiera se considera un aborto. Le llamamos embarazo bioquímico, sucede a los pocos días de producirse la implantación del embrión y suele deberse a una anomalía genética. Es mejor así", cuenta que le dijo la doctora de guardia. "Probablemente, fue con su mejor intención, pero no podía parar de pensar en qué podía haber hecho mal para que mi vientre no hubiera seguido creciendo", añade. Aquella fue la primera de tres pérdidas gestacionales. "Nunca más volví a vivir un embarazo con calma. Cada vez que veía el positivo, sentía una mezcla de alegría y ansiedad, temía que todo se torciera de un momento a otro", relata.

Su historia es una de las muchas que podría contar ese 15% de las mujeres en edad fértil, que han sufrido abortos de repetición -también llamados pérdidas gestacionales recurrentes-. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) reconoce esta patología cuando se produce la acumulación de tres o más embarazos interrumpidos de forma espontánea antes de la semana 20.

El duelo silenciado

Diana Sánchez, miembro de la Asociación Española de Psicología Perinatal (AEPP), conoce bien esa mezcla de culpa y vergüenza que menciona África. "El aborto ha permanecido como un estigma social. Las mujeres afrontan una doble pérdida: la física y la mental. Aunque no todo el mundo genera el mismo vínculo durante el embarazo, es habitual que tras un fenómeno de repetición se activen mecanismos de protección y traten de evitar crear lazos con el bebé. No se atreven a comprarles ropa ni a preparar la habitación para su llegada", explica esta psicóloga y docente.

Las mujeres afrontan una doble pérdida: la física y la mental

Marian (40 años, Málaga) ha tenido ocho abortos antes de que naciese su hija, que ahora tiene 14 meses. Desde el inicio de su búsqueda han pasado 14 años. "En 2018 toqué fondo. Me había sometido a otra transferencia embrionaria por la Seguridad Social. Di positivo, pero no crecía lo suficiente y, en los controles semanales, me fui desgastando. Una vez tras otra me intentaba aferrar a la esperanza hasta que no hubo latido. Era mi sexto aborto y comencé a aislarme", rememora. "Hasta entonces, habíamos recibido mucho cariño, pero los amigos empiezan a quedarse embarazados, te das cuenta de que eso te duele y comienzas a sentirte mal", agrega. Fue entonces cuando conoció la Red Nacional de Infértiles y descubrió que podía encontrar apoyo en cientos de parejas que se encuentran en la misma situación.

Su caso no es excepcional. Según los datos de la oficina europea de estadística Eurostat, el 8,8% de los nacimientos de un primer hijo en España durante 2017 fue de madres con 40 años o más. El riesgo de aborto espontáneo aumenta con la edad y con el número de pérdidas previas. Si la tasa entre los 20 y los 24 años es de menos de un 10%, a partir de los 40 puede alcanzar ya el 30% o el 40%.

La normativa laboral tampoco ayuda

Si la estadística no estaba de su parte, el marco laboral, tampoco. "Trabajo en un centro comercial de cara al público y, a lo largo de todo mi proceso, he necesitado varias bajas. Me he sometido a punciones, a transferencias, he pasado por abortos, legrados y un embarazo de alto riesgo. Todo eso es comprensible para las personas que están desempeñando su labor a tu lado, pero para la empresa solo eres un expediente con muchos incidentes", comenta. 

Hace un año, el Parlamento de Nueva Zelanda aprobó una "baja por duelo" que permitirá a las parejas que sufran un aborto, voluntario o espontáneo, o cuyo bebé nazca muerto, tomarse tres días de permiso para aceptar su pérdida. Fue una medida pionera que comparten con países como la India y Filipinas.

En España, la baja por maternidad en caso de muerte fetal solo corresponde a la madre cuando el tiempo de gestación supera las 26 semanas. Para los padres, ni se plantea el supuesto

La secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, Ángela Rodríguez, ya adelantó en una entrevista que la reforma de la ley del aborto prevé también bajas retribuidas por interrupción de embarazo. "Muchas mujeres que han tenido que abortar se habrán encontrado con que al día siguiente tenían que recuperarse, pese a sufrir sangrados o efectos psicológicos. Por eso nos parece sensato plantear que exista un permiso siempre que la situación esté dentro del encuadre sanitario que se utiliza para las incapacidades temporales", aclaró.

A pesar de ello, a día de hoy, en España, la baja por maternidad en caso de muerte fetal solo corresponde a la madre cuando el tiempo de gestación supera los 180 días (26 semanas de embarazo) y el bebé pesa más de 500 gramos. Para los padres, ni se plantea el supuesto. Este criterio aplicado por la Seguridad Social no respeta la legislación de Igualdad que equiparó los permisos por nacimiento en 2019.

Falta de recursos públicos

Los padres también lo pasan mal. "Hay hombres que se ven muy afectados por la pérdida", indica la psicóloga Diana Sánchez. "Son procesos muy traumáticos que a veces unen a las parejas y, en otras ocasiones, les pasan una tremenda factura. Cuesta exteriorizar los sentimientos y es recomendable acudir a terapia para canalizar la rabia y la frustración que no se comparten en el entorno familiar", propone. 

No existe un protocolo nacional de asistencia psicológica en casos de pérdida perinatal en la Sanidad Pública

Luis Rodríguez Tabernero, vocal de la sección de Esterilidad e Infertilidad de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y experto en aborto de repetición, apoya esta idea y opina que una de las asignaturas pendientes del sistema de salud público es la atención psicológica. "El 4% de las parejas en edad reproductiva sufren abortos y, a pesar de ser algo relativamente frecuente, casi no se habla de ello. En las sociedades actuales, estamos cada vez menos preparados para afrontar el fracaso. De nada sirve que hagas saber al paciente que existen factores genéticos, hematológicos, de edad... Necesitan conocer la causa específica y pensar que pueden superarla", expone. Para lograrlo, es fundamental analizar los restos abortivos, pero en la mayoría de los centros públicos no se hace.

Gaceta Sanitaria, la revista científica de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, publicó el pasado año una revisión de 19 artículos académicos que abordan el impacto emocional en las interrupciones voluntarias del embarazo. En ella se destaca que la relación con el personal sanitario condiciona en gran medida la vivencia del aborto. Sin embargo, no existe un protocolo común de asistencia psicológica en todo el territorio nacional.

A cambio, las unidades multidisciplinares son cada vez más frecuentes. Sin ir más lejos, el Hospital Clínico San Carlos (Madrid) ha conseguido que más de 250 mujeres que no habían podido llevar a término embarazos por alteraciones inmunológicas hayan podido ser madres. El centro cuenta con una consulta de inmunología reproductiva desde 2018. Allí se atiende a pacientes con causas inflamatorias o alteraciones del reconocimiento inmunológico materno-fetal. Su tasa de éxito ronda el 94%.

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