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Acoso escolar Cómo saber si nuestros hijos sufren acoso escolar

Las fundaciones Mutua Madrileña y ANAR lanzan el manual 'Cómo detectar y actuar ante el acoso escolar', en el que se plantan todas las preguntas y respuestas para detectar y actuar ante una situación de bullying.

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Charla en colegio contra el acoso escolar de las fundaciones Mutua y ANAR.

El acoso escolar afecta a los menores en una de las etapas más sensibles de su desarrollo, la adolescencia. Es un drama que afecta a más de la mitad de los niños y niñas españoles, que en algún momento han sufrido algún tipo de humillación en el colegio, la mayoría burlas, rumores y golpes. 

Casi uno de cada cuatro menores, según un informe publicado el pasado por la ONG Save the Children, admite haber participado en algún acto de violencia o vejación hacia otros compañeros. De hecho, no es raro ver casos de acoso escolar abriendo las  cabeceras de los medios de comunicación, algunos con consecuencias fatales, como el reciente suicidio de Andrés, el menor que sufría acoso en un instituto madrileño.

Para frenar este problema, es necesario que los adultos -ya sean padres o profesores- tengan las pautas necesarias. Por ello, Fundación Mutua Madrileña lleva desde 2016 trabajando para tratar de erradicar el acoso escolar y ciberbullying. Para conseguirlo, la institución, junto a Fundación ANAR, ha elaborado el manual Cómo detectar y actuar ante el acoso escolar (que se ha presentado con motivo del Día Mundial Contra el Acoso Escolar, el día 2 de mayo), en el que se plantan todas las preguntas y respuestas para detectar y actuar ante una situación de acoso. Para ello propone cinco cuestiones clave para saber si nuestro hijo/a puede estar sufriendo una situación de acoso escolar por parte de algún compañero:

Detección: las señales que deben hacer saltar sus alertas

Existen señales que nos pueden hacer sospechar que el niño/a está sufriendo acoso escolar. Si vemos que se aísla o no se relaciona como antes, empieza a manifestar enfermedades psicosomáticas –dolor de barriga o de cabeza–, pone excusas para no ir al colegio, cambia el carácter, vuelve del colegio con material roto o perdido, muestra una mirada huidiza o cambia sus hábitos de ropa para cubrirse, debemos sospechar que algo le pasa. Puede que no sea acoso, pero tiene algún problema que debemos indagar.

Confesión: ¿cómo conseguir que lo cuente?

A la hora de hablar con su hijo lo ideal sería que tenga establecida una dinámica de comunicación y confianza diaria. Pregúntele cada día cómo le ha ido cada día en el colegio o el instituto, quiénes son sus amigos, cómo están las amistades con cada uno de ellos o con quién pasa los recreos. Esta información previa es necesaria para poder detectar cualquier variación. Si sospecha que le ocurre algo, comience hablando del día a día, y a partir de esa conversación general, introduzca preguntas particulares: “¿Qué tal te va con tu amigo X?”

Cartel contra el bullying.

Además, si estamos preocupados, es importante verbalizar la preocupación desde la tranquilidad y la calma, sin adornarla: “Me preocupa que pueda estar pasándote algo, te veo preocupado, con la cabeza en otra parte, ¿hay alguien que te está molestando en clase?”. Ante todo, transmita a su hijo/a tranquilidad, calma y manejo de la situación. Adelántese a su miedo para tranquilizarle y que confíe. En el manual para padres y profesores “Cómo detectar y actuar ante el acoso escolar”, elaborado por la Fundación Mutua Madrileña y Fundación ANAR se plantean todas las preguntas y respuestas para detectar y actuar ante una situación de acoso.

La necesidad de distinguir entre acoso y otros conflictos

El acoso es violencia y maltrato. Y para que podamos hablar con propiedad y rigor de ese fenómeno, tienen que darse una serie de elementos imprescindibles como son la intencionalidad (el agresor quiere hacer daño, especialmente cuando ya es consciente de que la conducta produce sufrimiento en la víctima), la repetición (la reiteración de los comportamientos agresivos) y un desequilibrio jerárquico entre el acosador y la víctima que provoca un sentimiento de indefensión que paraliza a la víctima. Si no se dan estas circunstancias, no deberíamos hablar de acoso entre iguales. Puede haber violencia entre compañeros y no existir acoso.

Qué hacer si su hijo sufre acoso

La primera medida después de escuchar a nuestro hijo es poner el caso en conocimiento del centro escolar, fundamentalmente del tutor y del equipo directivo. Recuerde que nunca se debe resolver el problema por nuestra cuenta, llamando a otros padres o compartiéndolo a través de un grupo de WhatsApp, entre otras cosas porque, en caso de haber delito se pueden destruir pruebas.

Nunca se debe resolver el problema por nuestra cuenta

Mientras, en casa: fomente y mantenga un clima de comunicación y confianza, reconozca la situación y dele refuerzo y apoyo, valore si el niño/a necesita asistencia psicológica y mantenga una actitud conciliadora y de colaboración con el centro, al mismo tiempo que pide la participación activa del colegio para parar la situación de acoso.

Qué no se debe hacer

Hay tres medidas indispensables que debe evitar como padre o madre si su hijo/a sufre acoso: sobreproteger, porque el chico/a está ya bastante avergonzado y con la autoestima baja por no haber podido manejar la situación; sobrerreaccionar, porque pensar enseguida en la denuncia, el cambio de centro, o ir al colegio con una actitud desafiante, exigente y cuestionadora del quehacer de los profesores hace que el chico/a se encierre más en sí mismo y, por último, no contar con su hijo como parte del proceso.

En este sentido tiene que contarle los pasos que se van a seguir. Es necesario que opine sobre cada uno de ellos, como protagonista de la resolución de la situación que está viviendo. Debemos respetar su decisión sobre si no quiere que procedamos de cierta manera.

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