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Agresiones sexuales en manada Las agresiones sexuales en grupo en España se multiplicaron casi por cuatro entre 2016 y 2019

La agresión sexual a tres hermanas norteamericanas en Murcia en Nochevieja podría ser la primera agresión en manada de 2020. Según datos recopilados por Geo Violencia Sexual, en los dos últimos años se ha producido un incremento de estas agresiones grupales. No existen datos oficiales puesto que los que recopila el Ministerio de Interior no tiene en cuenta el número de agresores

Una joven protesta durante una concentración contra la puesta en libertad provisional de los cinco condenados de La Manada. EFE/Kai Försterling/Archivo

Marisa Kohan

La denuncia de tres hermanas norteamericanas el pasado día de Año Nuevo en Murcia, podría suponer la primera agresión sexual en grupo de 2020. Aunque aún se están investigando los hechos y cómo ocurrieron, las tres denunciaron haber sufrido una agresión sexual por parte de tres hombres a los que habían conocido en una fiesta y habían invitado posteriormente a continuarla en su piso del barrio de Santa Eulalia en la capital murciana.

Este jueves, la Policía confirmaba que los tres hombres, de nacionalidad afgana y con edades comprendidas entre los 20 y los 25 años, habían sido detenidos y que pasarían a disposición judicial. Según las últimas indagaciones, una de las hermanas podría haberse ido al piso de uno de los detenidos mientras que las otras dos habrían vuelto con los otros dos hombres al piso que una de ellas tenía alquilado para continuar la fiesta. En ambos casos, la denuncia habla de comportamientos sexuales violentos y sin consentimiento por parte de los agresores.

Para muchas expertas, las denuncias de este tipo de agresiones en grupo van en aumento, aunque es difícil hacer una estimación certera, puesto que no existen datos oficiales que corroboren la tendencia. Tan sólo el proyecto Geo Violencia Sexual realizado por Feminicido.net, aglutina datos sobre estas violaciones en manada extraídos de las informaciones publicadas en diversos medios de comunicación durante los últimos años. Según esta fuente, sólo en los cuatro últimos, los que van de 2016 a noviembre de 2019, en España se produjeron unas 155 violaciones grupales, registrándose un acusado incremento de estos delitos en los dos últimos años.

Si en 2016 y 2017 se registraron en esta base de datos 18 y 14 violaciones grupales respectivamente, en 2018 éstas se incrementaron hasta las 60, y el año pasado alcanzaron las 63, lo que supone un 250% más entre 2016 y 2019. Esto es, casi cuatro veces más.

No hay un registro que permita un estudio serio de este tipo de agresiones. Los datos que recopila el Ministerio del Interior no están desagregados por número de agresores, por lo que no existen datos comparativos. Lo que sí hay es una tendencia al alza de las denuncias sobre delitos contra la libertad y la indemnidad sexual. Según datos de Interior, si en 2013 se produjeron cerca de 9.000 denuncias por estos delitos, en 2018 (último año en el que hay datos completos), éstas se habían incrementado hasta superar las 13.780. 

"De lo que no cabe duda es de que hay más denuncias, pero lo que no se puede determinar a ciencia cierta es si este incremento se debe a que existen más agresiones o al hecho de que éstas se denuncian más. La inexistencia de datos impide realmente determinar se existe una tendencia al alza en la comisión de los delitos. Lo que sí se puede decir, por estudios realizados en otros lugares, es que las campañas y la difusión pública de estas agresiones provocan como efecto que las víctimas denuncien más. Esto permite establecer una prevalencia de denuncias, pero no de la comisión de los delitos, porque hay agujero negro muy grande de casos que no se denuncian, que son la inmensa mayoría", afirma a Público Graciela Atencio, coordinadora de Feminicidio.net. 

El problema, apunta Atencio, es que sin datos estadísticos es imposible poner en marcha políticas públicas para atajar estas violencias, "y de esto no se está hablando".

"Ya deberíamos tener políticas públicas sobre qué hacer ante este incremento de denuncias, cómo mejorar los protocolos, cómo preparar a todos los funcionarios y persona que atienden todo el circuito de intervención de estas víctimas para que sepan que hacer,… y no estamos preparados. La violencia sexual es la más invisibilizada actualmente en España", afirma Atencio.

Esta experta recalca que las estadísticas tienen una función política. "El hecho de detectar un incremento de las denuncias debería obligar al Estado a actuar. Pero el que no haya estadísticas también lo debería obligar a actuar para que existan". Según Atencio, el mero hecho de comenzar medir estos delitos es un paso importante hacia su reducción, "tal como pasó con la ley de violencia de género, que los hizo disminuir. Ese mismo efecto se puede plantear a medio y largo plazo en este tipo de violencias. Pero esto pasará en tanto en cuanto se puedan medir bien las estadísticas, porque si no, no es posible saber a qué te vas a enfrentar ni cuáles son las causas que lo provocan".

Entre ellas, muchos expertos apuntan al acceso a la pornografía a edades más tempranas. Atencio resalta que aún falta mucha investigación y entender "por qué los chavales jóvenes están socializando de una forma tan agresiva en sus relaciones sexuales de forma colectiva y si éstas son planificadas".

Tal como apunta Atencio, la agresión sexual a las tres hermanas de Murcia subirá a la base de datos de Geo Violencias Sexuales, puesto que refleja "un modus operandi idéntico, lo hayan cometido todos juntos o por separado". Lo preocupante, afirma, es entender ante qué estamos. "Si este tipo de acciones responden a una planificación anterior y acordada o si es el resultado de la manera de actuar sexualmente de estos jóvenes cuando salen con chicas a las que no conocen".

Tal como apuntan todos los expertos, Atencio recalca que la única forma de atajar este problema es a través de la educación afectivo-sexual, "aunque muchos políticos no lo quieran ver". 

"El endurecimiento de penas y delitos en las leyes está bien, pero no sirven para prevenir. Lo que realmente sirve para prevenir es la educación-afectivo sexual para desterrar las relaciones abyectas. Si no la utilizamos para prevenir, ¿para qué sirve una ley? El simple efecto represor estamos viendo que no funciona con los jóvenes a pesar de que tenemos sentencias como la de la Manada y la de la Arandina. No van a evitar que cometan esos delitos. Pero un cambio de educación, sí. A qué estamos esperando?".