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Estado de alarma Los españoles bebieron en casa como nunca con el confinamiento: más de seis millones de litros de cerveza diarios

El 'gran encierro' desplazó a los hogares durante el mes de abril, entre síntomas de ansiedad y nuevos uso sociales como las quedadas virtuales y el balconeo, el consumo de 50 millones de litros de esa bebida en abril, cerca de una tercera parte del volumen que sirven bares y restaurantes en un año normal.

El consumo de cerveza en los hogares se disparó durante el confinamiento. /SkitterPhoto /Pixabay
El consumo de cerveza en los hogares se disparó durante el confinamiento. /SkitterPhoto /Pixabay

Los españoles se llevaron el bar a casa durante el confinamiento; o algo así: el consumo de cerveza alcanzó en abril, el mes de mayor dureza del estado de alarma, en el que la hostelería del país permaneció cerrada con la única excepción de algunas áreas de servicio en carreteras, un desmesurado ritmo de casi 270.000 litros por hora cuando en los últimos años la ingesta de ese líquido no había pasado de los 200.000.

Los datos de Cerveceros de España, asociación que reúne a medio millar de productores de esa bebida, resultan de una claridad meridiana: el volumen distribuido por el canal de alimentación, es decir, a través del comercio, ascendió en ese mes a 192,57 millones de litros (6,41 millones al día, 267.468 por hora) frente a la horquilla de 117,33 a 144,26 de los cuatro años anteriores. Y la práctica totalidad de ese volumen se consumió en las casas.

El grueso de ese aumento del consumo de cerveza se debió a un trasvase de parte del que normalmente se realiza en los bares y otros establecimientos de hostelería, que mueve dos tercios del total y que en abril del año pasado había alcanzado un volumen de 173,12 millones, el mejor registro, con ventaja, de los últimos cinco años. En el mismo mes de 2020 quedó prácticamente desactivado por las medidas de confinamiento.

Pese al descomunal aumento de la demanda de cerveza en los hogares, esta descendió en su conjunto al quedarse en esos 192,57 millones frente a los 317,37 del mismo mes del año anterior y los 336,66 de 2018. La caída fue menor tanto en marzo, por la normalidad de la distribución en la primera quincena, como en mayo, con la reapertura progresiva de la hostelería a partir del día 11.

El descenso global de la demanda de esta bebida, para el periodo para el de enero a mayo fue del 18,5% 

Fuentes de Cerveceros de España explicaron que el descenso global de la demanda de esta bebida, que incluye la distribución por el canal de alimentación y por el de hostelería, alcanzó un 13% para el periodo de enero a abril y otro del 18,5% para el de enero a mayo.

"El aumento de ventas en el canal alimentación de ninguna manera compensa lo que se perdió por el cierre de la hostelería", señalaron fuentes de la asociación, que estiman que durante el estado de alarma, "el consumo global de cerveza cayó un 40%, puesto que la mayor parte del consumo en nuestro país se produce fuera del hogar, casi el 70%, en condiciones normales".

El estrés emocional y las nuevas formas de socializar

Cerveceros Cifra en torno a un 20% el aumento de la demanda de ese producto en las tiendas y supermercados durante las primeras semanas del confinamiento, en las que, junto con la anterior a la declaración del estado de alarma, se produjo el acaparamiento de productos de primera necesidad y de higiene por parte de los hogares.

El incremento de las ventas de cerveza comenzó tras esa primera fase de sobreabastecimiento, cuando las familias comenzaron a diversificar su cesta de la compra más allá de las conservas de legumbres, el arroz, la pasta, el papel higiénico y el agua mineral.

David Pac, profesor de la Universidad de Zaragoza y experto en Sociología del Consumo destaca dos factores como claves en este proceso. "Una parte del consumo de alcohol está relacionada con las situaciones de ansiedad y de estrés emocional que produjo el confinamiento", y que también dispararon la demanda de otros productos como los ansiolíticos, explica.

Y, por otro lado, aparecieron nuevas formas de socialización como las quedadas virtuales o el balconeo que sustituyeron a las que tradicionalmente se producen en los bares y que mantuvieron su asociación con el consumo de alcohol. "Parte del consumo que se hacía en los bares se trasladó a las casas, no tanto al principio del confinamiento pero sí conforme la gente iba percibiendo que iba a ser algo prolongado. Entonces se comenzó a retomar hábitos anteriores, y experiencias como las de las videollamadas en grupo animaban a socializar como se hacía antes" del estado de alarma, anota el profesor.

Coincide con el análisis de la patronal de las cerveceras, que apunta que inicialmente las compras de las familias "se centraron en productos de primera necesidad para llenar la despensa y a continuación vimos cómo éstas se diversificaron hacia productos más cotidianos" entre los que se incluía la bebida.

"El problema es seguir bebiendo inconscientemente"

"Se ha abierto una brecha para el consumo en el hogar", advierte la nutricionista Natalia Barrachina, que llama la atención sobre el aumento de personas que antes del confinamiento no consumían alcohol en casa y ahora sí lo hacen.

"Se ha abierto una brecha para el consumo en el hogar", advierte Natalia Barrachina

El alcohol forma parte, junto con los alimentos dulces y azucarados (de ahí la fiebre repostera) y con otros como el chocolate y el café, del grupo de los que, como ocurre con el tabaco, "tienen un efecto emocional evasivo, dispersor, que aleja" de lo que se siente, explica Barrachina, por lo que tiene cierta lógica que su consumo aumente en una situación como la del confinamiento, que, entre otras, provocó reacciones de shock, inquietud, desorientación y/o ansiedad.

El riesgo radica en que se trate de un tirón inconsciente. "Gestionar así una emoción puede crear un hábito, en este caso con un producto físicamente adictivo de por sí y que no es saludable, como ocurre con el alcohol. Si ocurre eso tenemos una bomba de relojería", anota, ya que "se trata de un alimento demasiado nocivo como para incluirlo en la dieta de manera habitual. Su consumo sostenido en el tiempo es perjudicial".

No obstante, "los efectos dependen de la situación de cada uno", apunta, por lo que "el problema es seguir manteniendo un consumo elevado de alcohol, de cerveza en este caso, después de haberle dado esa ‘función’ evasora durante el confinamiento". "Se pueden utilizar los alimentos para calmar las emociones, pero siempre que se haga de una manera consciente -añade-. El peligro está en hacerlo con frecuencia e inconscientemente, porque entonces se nos va de las manos", añade.

Cuando solo se recauda más por la cerveza y el tabaco

El elevado consumo de cerveza en España, que se encontraba en niveles de récord histórico antes del confinamiento, está teniendo efectos beneficiosos para las arcas públicas. En este sentido, la Agencia Tributaria señala en el Informe de Recaudación de mayo que "salvo en el Impuesto sobre la Cerveza, todas las figuras se vieron afectadas por la ausencia de actividad en abril".

El documento recoge cómo la recaudación por ese impuesto pasó de 23 a 25 millones en mayo, mientras el acumulado anual registra un incremento del 4,5%, de 112 a 117, que sitúa es tributo como uno de los tres que ofrecen un rendimiento mayor que el año pasado.

Cerveceros de España: "El incremento de los ingresos de la cerveza de mayo se corresponden con la que salió de los centros en febrero"

Los otros dos son los del tabaco, que mejora un 4,8% y alcanza los 2.512 millones en cinco meses, en parte por "el aumento de las compras que había tenido lugar en los días anteriores al confinamiento ante el temor de falta de suministro", y el otro el de las primas de seguros (+1,2%, 672 millones).

No obstante, los efectos del confinamiento en la recaudación del impuesto cervecero comenzarán a verse en junio, ya que el tributo se liquida con un decalaje de tres meses. "El incremento de los ingresos de la cerveza del 9% de mayo (con un acumulado en +4,5%) se corresponden con cerveza que salió de los centros de producción en febrero. El impacto en la recaudación se empezará a ver a partir de junio y julio", explican fuentes de Cerveceros de España.

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