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Amianto en el metro Las víctimas del amianto reclaman la creación de un censo con los edificios afectados en Catalunya

La Avaac, asociación que agrupa a personas perjudicadas por la exposición al material, pide que las empresas que desamianten las instalaciones lo hagan con las condiciones de seguridad que marca la ley. En España se acumulan 2,6 toneladas de este material. La AMB aprueba un plan de acción para erradicarlo en el ámbito metropolitano.

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Estación de metro de la Verneda, donde se ha encontrado ambiente. NAZARET ROMERO

La presencia de amianto en las instalaciones de los metros de Barcelona y Madrid y la gestión de esta situación por parte de la dirección de las empresas públicas de transporte ha provocado que los trabajadores hayan convocado huelgas de protesta en las últimas semanas. De momento, los representantes de los empleados han denunciado que una veintena de personas tienen afectaciones en la pleura por la exposición al fibrocemente. El Colectivo Independiente del Metro (CIM), un sindicato que agrupa al colectivo de personas perjudicadas, advierte que "hemos constatado que los problemas de salud llegan no sólo a las personas directamente expuestas, sino también a las que de forma indirecta han respirado este material ".

Pero la del metro no es la única batalla de los afectados por el amianto. La prohibición de la utilización de este material entró en vigor en 2002. Y en 2009 surgió la Avaac (Asociación de Víctimas Afectadas por el Amianto en España), que ofrece asesoramiento jurídico a las personas perjudicadas, además de investigar los efectos sobre la salud e interponer demandas y reclamaciones de los colectivos expuestos

El vocal de la Avaac, José Luis Gómez, que durante los últimos años había hecho de vicepresidente de la asociación, recuerda que los ayuntamientos no han cumplido las mociones que ellos mismas han aprobado. "Necesitamos disponer de un censo de edificios e instalaciones afectadas. Además, es necesario que se acelere el plan de retirada del amianto de los centros educativos". En este sentido, añade que existe una directiva comunitaria que establece que antes de 2028 se debería eliminar el amianto de todos los espacios públicos y privados. "Si es necesario, los gobiernos pueden pedir ayudas a través de los fondos europeos", comenta Gómez.

El amianto, presente en más de 3.000 productos

Hasta los años 90 del siglo pasado, en el sector de la construcción se abusaba del amianto. De hecho, era uno de los productos estrella. A pesar de su prohibición hace 18 años, se instauró una moratoria que a las empresas les sirvió para acabar con los estocs. Tejados de edificios, vagones de metro, cubiertas de pabellones deportivos o incluso en las pastillas de freno de los coches. El amianto, a menudo como fibrocemento -la mezcla de cemento y amianto- está presente en todas partes en nuestra vida cotidiana y muchos trabajadores del sector naval, mantenimiento de edificios, fontaneros, electricistas o mecánicos tienen o han tenido riesgo de respirar sus fibras, que con el tiempo pueden provocar lesiones pulmonares.

El amianto está presente en más de 3.000 productos. Además, la afectación también puede llegar a las víctimas pasivas, es decir, a personas que vivían cerca de un núcleo de producción de amianto -como las fábricas de la Rocalla en Castelldefels o de Uralita en Cerdanyola del Vallès- o a familiares de trabajadores, que llegaban a casa con las fibras de amianto impregnadas en la ropa.

"Las cubiertas del techo del Hospital de Bellvitge son todas de fibrocemento", indica Gómez. Aunque la vida útil de un edificio o una instalación donde exista amianto es de 35 o 40 años, "el desgaste previo de los materiales hace que emanen las fibras al medio ambiente. Por lo tanto, "se trata de un genocidio laboral y social de la humanidad", manifiesta rotundo Gómez.

La Asociación de Víctimas del Amianto (Avida) advierte de los efectos de los riesgos del amianto. "Una brizna de asbesto [amianto] sólo se ve un poco más grande que un cabello humano si se aumenta 1.000 veces". Una larga exposición al amianto provoca la asbestosis, una enfermedad respiratoria consecuencia de la inhalación de fibras de asbesto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) admite que puede generar fibrosis pulmonar o cáncer. A estas enfermedades, Gómez añade el mesotelioma, un tipo de cáncer vinculado únicamente a la exposición al material o cáncer de pulmón o de laringe. "El trabajo es demostrar que están ocasionadas por las fibras de amianto".

El largo camino hacia el desamiantado

Para retirar el amianto de un espacio, hay que estar inscrito en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA). En él están las compañías autorizadas para hacerlo. En muchas ocasiones, "no cumplen las condiciones de seguridad necesarias y para reducir costes se ahorran la formación de los operarios", denuncia la Avaac. José Luís Gómez exige que la Inspección de Trabajo vigile cómo se están llevando a cabo los trabajos de desamiantado. Como en otros ámbitos, la Reforma Laboral también está jugando en contra de este proceso.

Los especialistas y los responsables municipales solicitan que el problema se eleve a otra categoría: el de la salud pública. Un técnico especialista en amianto, Lluís Mallart admite que "hasta ahora se está tratando como un tema laboral y sólo se protege a los trabajadores que lo sacan". La falta de expertos en este ámbito y una normativa ambigua a la hora de retirarlo dificultan su supresión.

Un ejemplo se encuentra en las placas de fibrocemento que están en las escuelas de Catalunya. Los datos aportados por el Departament de Ensenyament en 2017 indicaban que aún quedaban 291 centros educativos con la presencia de amianto. Aunque no hay ningún registro actualizado desde entonces, el ritmo de trabajo (14 operaciones anuales) hace prever que hasta el 2037 no estará retirado completamente de las escuelas. Extraerlo todo cuesta unos 100 millones de euros.

Plan de Acción de la AMB

Recientemente, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha aprobado un plan de acción para erradicar el amianto. Entre las medidas que establece la iniciativa, figuran adoptar un sistema de herramientas y un protocolo de los trabajos, colaboración con los municipios, establecer un sistema de subvenciones, potenciar la formación y el tratamiento de los problemas derivados de la existencia de la amianto en las instalaciones de TMB.

Tal y como asegura José Luis Gómez, el camino hacia la erradicación del amianto es lento administrativamente y costoso económicamente. A pesar de estas trabas, en algunas poblaciones, como el Prat de Llobregat (Barcelona), ya se ha hecho la sustitución total. "Las empresas intentan evitar el proceso a toda costa", lamenta. Su deseo es que estas soliciten las ayudas que prevé la Unión Europea. En España aún quedan más de 2, 6 toneladas instaladas. En algunos lugares, como las canalizaciones hídricas, sus riesgos entran en contacto con infraestructuras destinadas al consumo de agua de boca. En total, hay 80.000 kilómetros de tuberías.

Los niveles máximos de la presencia de amianto no sólo se constatan en determinadas actividades profesionales o en los vagones del metro. Los últimos hallazgos los han detectado en las paradas de metro de Torrassa o Santa Eulàlia en L'Hospitalet de Llobregat y en la pintura bituminosa de los vagones, que tiene propiedades ignífugas y resistentes a la humedad. El camino para hacer desaparecer el amianto de todas partes seguirá siendo largo y costoso, aunque el riesgo seguirá estando presente sobre la salud pública de la población.

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