Así ha cambiado la población de Catalunya en el primer cuarto del siglo XXI
Ha vivido un auténtico boom demográfico, con cerca de dos millones de residentes más que en el 2000, pero con una distribución territorial muy desigual.
Se ha disparado el número de personas de más de 80 años, en una Catalunya más diversa y formada que hace dos décadas y media.

Barcelona--Actualizado a
Catalunya ha vivido una fuerte transformación demográfica en lo que llevamos de siglo XXI. Entre el 2000 y el 2025, la población ha aumentado en casi dos millones, al pasar de los 6.174.547 habitantes a los 8.124.126 que había el 1 de enero del año pasado, según los datos definitivos que publicó hace unos días el Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat). Dicho de otro modo, en el primer cuarto del siglo la población del Principado se ha incrementado en casi un tercio -un 31,6%, en concreto-, un crecimiento que en gran parte ha sido posible gracias a un saldo migratorio positivo, en el que las personas que se han instalado en Catalunya superan con creces las que se han marchado.
Este incremento sólo es uno de los datos que resume cómo ha cambiado la población catalana en los últimos 25 años. La distribución territorial, el envejecimiento, el origen o su grado de formación son otros factores que indican la profundidad de esta transformación. Os contamos a través de varios puntos la revolución demográfica que vive Catalunya.
Un fuerte crecimiento en el litoral no metropolitano
En el año 2000, más de tres de cada cuatro habitantes de Catalunya -el 75,8% para ser exactos- vivían en la demarcación de Barcelona. 25 años después, el volumen había bajado en 2,4 puntos, hasta el 73,4%. El dato, sin ser rotundo, muestra cómo en este cuarto de siglo ha habido un cierto reequilibrio territorial en cuanto a la distribución de la población. Al menos, en algunas zonas.
Las cuatro demarcaciones han ganado mucha población en este periodo, pero mientras que la provincia de Barcelona lo ha hecho en un 27,3%, la de Lleida casi la ha calcado con un 28,2%. En cambio, Girona y Tarragona han tenido incrementos enormes, con un 51,9% y un 48,4%, respectivamente, de habitantes más que en el 2000.
Si bajamos al nivel comarcal, el salto demográfico ha sido especialmente destacado en las del litoral no metropolitano, como el Baix Penedès (Tarragona), la Selva (Girona), el Garraf (Barcelona) y el Tarragonès, mientras que más en el interior el crecimiento también ha sido muy importante en el Gironès o la Garrotxa (Girona), entre otras.
El contraste lo encontramos en comarcas como la Terra Alta (en las Terres de l'Ebre, en Tarragona), el Ripollès (Girona) y las Garrigues (Lleida), que son las únicas que han perdido población en el primer cuarto del siglo XXI. Otras comarcas rurales, como el Priorat, la Ribera d'Ebre, el Pallars Jussà, el Berguedà o el Alt Urgell han registrado crecimientos bajos, claramente por encima de la media catalana. Y es que una parte significativa de los núcleos rurales pierde población. Durante el 2024, 301 localidades cayeron en número de vecinos, la mayoría situados en el interior o en el Pirineo.
La proyección del mismo Idescat es que el crecimiento demográfico se mantendrá los próximos años, lo que ha abierto el debate en ciertos sectores en torno a una posible futura Catalunya de los 10 millones.
Claro envejecimiento
En apenas un cuarto de siglo se ha doblado el número de residentes en Catalunya que tienen más de 80 años. Si en 2000 eran 239.646, en 2025 llegaron a los 478.898. De acuerdo que ha habido un crecimiento demográfico generalizado, pero su peso relativo con relación al total de los habitantes ha aumentado del 3,9% al 5,9%, lo que muestra el claro envejecimiento que vive la población catalana. En el mismo periodo, los menores de 20 años han pasado del 20% al 19%.
Además, si en 2000 el grupo de edad más numeroso era el de entre 20 y 39 años, que representaba el 32,2% del total, ahora es el de la franja de entre 40 y 59 años, que agrupa al 30,6% de los residentes, mientras que el grupo de edad precedente ha caído hasta el 24,5%. Yendo al extremo, el número de personas centenarias se ha multiplicado por seis. Al inicio del siglo XXI apenas había 495 -385 mujeres y 110 hombres-, mientras que en 2025 eran ya 2.867, de las cuales 2.417 eran mujeres y 450 hombres.
Salto de la población de nacionalidad extranjera
Una parte muy significativa del salto demográfico vivido por Catalunya en lo que llevamos de siglo XXI tiene que ver con la llegada de personas provenientes de otros territorios, que le permiten tener un saldo migratorio claramente positivo. Y se trata, de manera notable, de personas venidas de otros países. En 2000, apenas 181.590 personas tenían nacionalidad extranjera en Catalunya, el 2,9% de la población, mientras que en 2024 -último año con dato disponible hasta el momento- la cifra ya era de 1.4444.192, lo que equivale al 18% del total.
Lo que se ha mantenido en este periodo es que la nacionalidad más numerosa, más allá de la española, es la marroquí. Pero esta comunidad también ha vivido un fuerte crecimiento pasando de los menos de 61.000 que estaban establecidos en Catalunya en el 2000, a los más de 240.000 actuales, es decir, se ha multiplicado por cuatro. Entre las personas de nacionalidad extranjera, por detrás de Marruecos encontramos Colombia (94.916), Italia (86.822), Rumanía (85.922) y China (63.954). En 2000, en cambio, la segunda comunidad más numerosa era de nacionalidad alemana, con menos de 10.000, por delante de Francia (9.747 residentes entonces), Perú (8.237) y Gambia (6.955).
Hace un cuarto de siglo, las comarcas con un mayor peso relativo de la población extranjera eran el Alt Empordà (8,72%), el Baix Empordà (7,39%) y el Gironès (6,31%) -las tres en Girona-, mientras que ahora son la Segarra, en Lleida (29,5%), el Alt Empordà (25,9%) y el Barcelonès (23,9%).
Aunque de una manera no tan significativa, también ha crecido el número de catalanes que viven en el extranjero, que según el último dato de 2025 superan los 400.000, mientras que en 2009 -primera cifra de la actual serie estadística- había 144.000.
Mayor formación académica
Otro cambio, no menor, en este periodo es el salto en el nivel de formación académica de la población catalana. En 2023, el 35,6% de los catalanes mayores de 16 años tenían estudios superiores -un volumen que en el caso de las mujeres llegaba al 37,3%- mientras que en 2001 el porcentaje apenas era del 13,6% -13,3% entre los hombres y 13,9% entre las mujeres-. Son datos que recoge el Idescat, pero a partir del Censo de población anual que elabora el estatal Instituto Nacional de Estadística (INE).

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