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La atención temprana a menores depende del código postal y de los recursos familiares

La disparidad en los servicios y en el acceso a este recurso clave para el desarrollo del 10% de los menores de seis años en España, marca una inequidad difícil de entender. Organizaciones de afectados exigen una ley nacional.

Atención temprana
Un niño acompañado de la fisioterapeuta participa en un taller en el Hospital Infantil Niño Jesús, en abril de 2021, en Madrid. Eduardo Parra / Europa Press

"Cuando mi hijo Miquel tenía dos años y medio nos dimos cuenta que algo no iba bien. Una valoración neurológica determino que tenía un desfase y que necesitaba atención temprana. Tardaron cinco meses en valorarlo en el centro especializado de la Comunidad de Madrid, que determinó que precisaba estimulación y logopedia. Entones solicitamos una plaza pública y desde hace tres años Miquel está en lista de espera. En junio lo sacarán de la lista porque tendrá seis años, la fecha tope para recibir atención temprana en la Comunidad de Madrid. Desde sus tres años el tratamiento lo costeamos nosotros por lo privado con un esfuerzo económico tremendo".

Quien cuenta este historia a Púbico es Ruth, su madre. Explica que en estos años se han privado de cosas para poder darle a Miquel "todo lo que necesitaba para que pudiera llegar hasta donde él pudiera llegar", pero que muchas familias tiran la toalla abrumadas por la burocracia, las listas de espera y la imposibilidad de pagar los tratamientos privado que precisan de intervención pronta. Un desembolso que depende de las necesidades del menor, pero que puede oscilar entre los 300 y los 600 euros mensuales.

La atención temprana es el nombre que engloba a un conjunto de intervenciones destinadas a tratar las alteraciones del desarrollo de niños entre 0 y seis año y que pueden suponer una barrera para su progreso psicomotor, cognitivo, del lenguaje, de su autonomía o del área social y afectiva. Óscar Hernández, portavoz de la Plataforma por la Atención Temprana que reúne a las familias afectadas por la administración, se lamenta de que muchas personas desconoce qué es la atención temprana y cual es su relevancia. Lo relacionan con los trastornos del espectro autista, la parálisis cerebral infantil o la espina bífida. "Pero la realidad es que cualquier niño puede estar en situación de necesitarla. Nacer prematuro puede suponer problemas en el neurodesarrollo, o puede ser un accidente el que ocasione esta necesidad". 

Se estima que el 10% de la población infantil entre 0 y seis años precisa de esta atención temprana

Se estima que el 10% de la población infantil precisa de esta atención temprana. En nuestro país esto supone que 250.000 niños necesitan tener acceso de esta intervención. La palabra clave aquí es "temprana", explica Hernández. "Como su nombre indica tiene que ser precoz. Es necesario que las intervenciones comiencen lo antes posible para que se pueda utilizar esa cualidad del cerebro que es la plasticidad y ésta es más maleable en los primeros años de vida. Principalmente entre los 0 y los seis años".

Una brecha geográfica y económica

Tener acceso a este recurso clave depende del lugar en el se haya nacido, donde   se viva y de los ingresos de la familia. "La diferencia en el acceso viene determinado por tu código postal y por la capacidad económica de las familias", afirma Hernández. "Si tienes la suerte de que tus padres tienen dinero para costear estos servicios o si naces en una comunidad en donde el acceso es fácil, rápido con una buena atención y que no está burocratizado, tendrás más oportunidades de cara a tu desarrollo. Hay una brecha geográfica y de estatus social", añade Hernández.

En la actualidad hay más de 1.700 niños y niñas en lista de espera, muchos de los cuales llevan cuatro años de esperando

El caso de Miquel no es único. Tal como explica la propia Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, para acceder a esta tipo de tratamientos es necesario primero tener un diagnóstico clínico. Con él hay que solicitar una evaluación por el Centro Regional de Valoración Infantil (Crecovi) que emitirá un informe confirmando o denegando la necesidad de esta intervención. Según reconoce la propia Consejería, esta valoración tarda de media siete meses y medio en realizarse. Crecovi, el único centro de valoración que existe en la Comunidad, es un cuello de botella. Pero el verdadero parón en el proceso es cuando las familias solicitan plazas públicas para iniciar los tratamientos. Tal como reconoce la propia Comunidad de Madrid, en la actualidad (fin de marzo de 2021) hay 1.706 niños en lista de espera, muchos de los cuales llevan cuatro años esperando que se les asigne un recurso publico para un intervención pronta. Debido a estos retrasos, la Plataforma por la Atención Temprana ha iniciado una campaña en redes sociales con la etiqueta #UnoDe1706, como forma de apoyo a las familias en lista de espera.

No en todas las comunidades ocurre lo mismo. En Cantabria, por ejemplo, la atención temprana está incluida en las prestaciones básicas del sistema de salud y se suele tardar unos 15 días en comenzar el tratamiento indicado, sin derivarlo a los servicios sociales. Catalunya es otro ejemplo, con una amplia red de atención que llega practicante al 100% de los menores que necesitan esta intervención temprana.

Al otro extremo de la lista se encuentran València, Madrid, Galicia o País Vasco que no legan a cubrir el 20% de las necesidades, según los datos recabados por Federación Española de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana (GAT). Canarias, la comunidad que menos menores atiende en esta modalidad, aprobó en 2018 una ley de atención temprana en la que preveía poner en marcha once centros, pero dos años después sólo hay dos funcionando. 

Se necesita una ley estatal

Uno de los principales problemas, explican desde la Plataforma por la Atención Temprana, es que esta atención no está incluida como una de las prestaciones del Sistema Nacional de Salud. "En muchas comunidades no son siquiera prestaciones del ámbito sanitario, sino que cada región lo organiza a su manera. En algunas como Cantabria pertenecen al sistema de salud. En Madrid, recae en el área de Servicios Sociales", explica Hernández. 

Por eso reclaman una norma estatal que regule esta prestación, porque el hecho de no disponer de unos mínimos legales que garanticen el acceso universal a estos recursos "provoca una situación de absoluta inequidad". También reclaman que exista una base de datos homologados en las distintas Comunidades que permitan conocer el estado de esta prestación. 

Datos recopilados comunidad a comunidad por la Federación Española de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana (GAT) estiman que menos de la mitad (100.000) de los 250.000 niños y niñas que precisan esta intervención temprana la reciben actualmente en nuestro país. 

¿Cuantos niños hay que necesitando de atención primaria no están atendidos?. "Es la gran pregunta", afirma Hernández. "¿Cuantos niños hay con síndrome de Dow, con parálisis cerebral infantil o con trastornos específicos del lenguaje, que a lo mejor no es tan grave, pero que si no es tratado convenientemente va a tener problemas más graves en su desarrollo? ¿Cuantos de estos están desamparados?. No hay forma de saberlo, explica, porque no hay manera de contabilizar esas situaciones de alta vulnerabilidad.  

"No se trata de un gasto sino de una inversión. Por supuesto en la salud y la independencia de los niños es lo primordial. Pero lo que invirtamos ahora en su autonomía mediante la atención temprana, también supondrá un ahorro en el sistema de dependencia en el futuro", concluye Hernández.

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