¿Cómo avanza el Pacte Nacional per la Llengua a las puertas de su primer aniversario?
Plataforma per la Llengua admite que, además del Departament de Política Lingüística, hay que "implicar más" a los agentes políticos y sociales para llevar a cabo las acciones. También asegura que el impulso del catalán en los ámbitos laboral y del ocio juvenil está "infradotado".
En el primer balance semestral del acuerdo, el Govern afirma que 71 medidas ya se han "completado" y que 124 están "en proceso de ejecución".

Barcelona-
El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) ha ordenado este lunes anular provisionalmente buena parte del decreto de régimen lingüístico que blinda el catalán como lengua vehicular en la escuela. Una nueva ofensiva judicial que no ayuda, en ningún caso, a revertir la complicada situación en la que se encuentra la lengua catalana. Los datos ya lo indican del derecho y del revés y a la administración no le ha quedado más remedio que mover ficha ante una realidad cada vez más difícil de ignorar.
El 13 de mayo de 2025, el Govern impulsó el Pacte Nacional per la Llengua con un amplio consenso social, político y cultural. El PSC, ERC y los Comuns, además de entidades como Òmnium Cultural, Plataforma per la Llengua o el CIEMEN, y sindicatos como CCOO, UGT y La Intersindical, entre otros organismos, apoyaron este instrumento para revertir la bajada del uso social del catalán en Catalunya. Articulado en nueve horizontes estratégicos y 21 ámbitos de actuación, el pacto preveía una vigencia hasta 2030 y un presupuesto de 255 millones de euros para el año 2025. Uno de los principales objetivos era incorporar 600.000 nuevos hablantes de catalán.
Algunas formaciones fueron tajantes con el 'no' —Junts y la CUP rechazaron desde un principio el acuerdo por discrepancias con las políticas lingüísticas del Govern de Illa—, pero, en general, el Pacte Nacional fue valorado positivamente. Tiempo después del acto oficial, más de 200 municipios se adhirieron, entre ellos la Barcelona de Jaume Collboni. Incluso Badalona, gobernada por el PP de Xavier García Albiol, lo apoyó el pasado mes de septiembre.
Plataforma per la Llengua, tras un proceso de debate y análisis interno, consideraron en su momento que se trataba de un "buen punto de partida", aunque había ámbitos que necesitaban más recursos. Pasado casi un año del acto oficial de firma del pacto, el presidente de esta misma entidad, Òscar Escuder, apunta en una llamada con Públic que se está avanzando, pero "lentamente". "Todo aquello que depende del Departament de Política Lingüística avanza, pero lo que depende de otros departamentos, administraciones o ámbitos sociales, es lento", insiste. Esto es porque, según dice, el Pacte Nacional per la Llengua "no es un plan de gobierno, sino que afecta a todas las administraciones, al mundo laboral (patronatos y sindicatos) y a toda la sociedad".
Preguntado por si la Plataforma per la Llengua fiscaliza cada una de las decenas de acciones previstas, Escuder admite que todavía es "pronto" para dar una respuesta, pero que existe la "impresión general" de que hay que "implicar más" a los agentes políticos y sociales. Desde su punto de vista, el Departament de Política Lingüística y el Comissionat per la Llengua del Ayuntamiento de Barcelona hacen un buen trabajo, pero que no es suficiente "para que la lengua cambie su rumbo de manera sustancial".
El balance del Govern
Este marzo se ha hecho público que el Departament de Política Lingüística dispondrá de un presupuesto de 85 millones de euros para el 2026, es decir, un incremento de 26 millones respecto al 2023 (+43%). Esta cifra evidencia un aumento del compromiso del Govern en materia lingüística después de años en que esta área no había sido una prioridad. Pero dotar de más recursos una consejería sólo tiene sentido si se llevan a cabo las acciones anunciadas, y por eso se debe hacer un seguimiento, como en el caso del Pacte Nacional.
En el primer balance semestral del acuerdo, publicado en febrero, el Govern constató que 71 medidas ya habían sido "completadas" y que otras 124 estaban "en proceso de ejecución". En el marco del Horizonte 1, que pretende superar los retos a los que se enfrenta la lengua, el Ejecutivo asegura que "se ha completado el despliegue previsto durante el primer año del Departamento de Política Lingüística", con una inversión de más de tres millones de euros y 109 puestos de trabajo. Asimismo, también "se ha nombrado al director de los servicios territoriales del Alt Pirineu, Aran y Lleida". El Horizonte 2, sobre la extensión del uso social del catalán, "se ha fijado formalmente el objetivo de crecer en 100.000 nuevos hablantes anuales hasta alcanzar los 600.000 en 2030".
En relación con el Horizonte 3, destinado a hacer que el catalán sea una lengua "plenamente oficial de iure y de facto" en las instituciones públicas, empresas y servicios, el Govern enumera una larga lista de hitos alcanzados. Las más destacadas son: la incorporación como "requisito en las convocatorias de entidades prestadoras de servicios" contra las violencias machistas, la promoción de planes locales de impulso del catalán conjuntamente con el Consorci per la Normalització Lingüística (CPNL) o el impulso del programa de aprendizaje Prescriu-te el català para profesionales sanitarios.
El Horizonte 4, vinculado al modelo educativo, también ha avanzado: entre otras medidas, el Govern asegura velar por que el catalán sea "la lengua vehicular y de aprendizaje en el sistema educativo y en la acogida del alumnado recién llegado" y haber "incrementado en cinco horas la formación de acogida de los nuevos docentes". Asimismo, también se ha "desplegado el Plan de fortalecimiento de la lengua catalana en el sistema universitario y de investigación" y "se ha abierto una nueva convocatoria de ayudas a tesis doctorales en catalán".
En cuanto al Horizonte 5, sobre el aprendizaje del catalán entre personas adultas, "se ha relanzado el CPNL con la contratación de más de 100 técnicos", se han "multiplicado los cursos coordinados con entidades y municipios" y se ha "creado un curso A1 de catalán y el certificado A1 de lengua catalana del Departament de Política Lingüística".
Pensando en los Horizontes 6 y 7, el Govern también dice haber impulsado del catalán al ámbito laboral a través de subvenciones a las empresas y ha dado un impulso fuerte al audiovisual en catalán y a la creación de contenidos digitales, especialmente para los jóvenes.
En el marco del Horizonte 8 (una lengua compartida), destacan medidas como las "subvenciones para la incorporación del catalán en productos tecnológicos" o bien el impulso de la enseñanza de la lengua catalana y occitana en el exterior a través del proyecto Escola catalana de las comunidades catalanas en el exterior.
Y, por último, en el marco del Horizonte 9, pensado para "construir una sociedad comprometida", se ha "incrementado el apoyo a proyectos de entidades sin ánimo de lucro para el fomento de la lengua catalana en Catalunya". En este artículo sólo se han citado algunas de las acciones llevadas a cabo; para consultarlas todas, hay que acceder a la nota de prensa del Govern de la Generalitat. Con todo, el balance está hecho en términos muy genéricos y es difícil saber cuánto dinero se ha invertido en cada partida y qué queda por hacer.
¿En qué ámbitos habría que invertir más recursos?
Según Escuder, hay ámbitos fundamentales del Pacte Nacional que ya desde un inicio están "infradotados", especialmente los horizontes enfocados en el trabajo (6) y en impulsar el catalán entre los niños y los jóvenes en el mundo asociativo y de ocio (9). "Está muy bien garantizar el catalán en las aulas, pero si los jóvenes no lo usan cuando salgan al mundo laboral o en sus ratos de ocio, aumentará el conocimiento, pero no su uso social".
Dicho esto, el presidente de Plataforma per la Llengua admite a Públic que hay dos ámbitos donde siempre se tendrá que invertir más recursos porque son imprescindibles: la escuela y la sanidad. "Es un escándalo que haya profesionales sanitarios que ni siquiera entiendan el catalán. Puede ser un riesgo para los pacientes", añade. Según el estudio elaborado por el Col·legi de Metges de Barcelona, publicado en 2024, el 13% de los médicos que ejercen en Catalunya no entiende el catalán y el 30,9% no saben hablarlo. En Barcelona, por ejemplo, la mayoría de los nuevos colegiados son extracomunitarios.
"En las redes sociales todo el mundo se echa encima del pobre panadero, del trabajador con menos recursos, pero los médicos y enfermeras son gente que ha estudiado y que no vive con el salario mínimo. Tienen capacidad y pueden dedicar unas pocas horas a la semana a aprender la lengua", sentencia Escuder, quien también es médico y jefe de Servicio de Cirurgía Maxilofacial del Hospital Universitario Parc Taulí de Sabadell.
A la cuestión de si la continuidad del pacto está garantizada si finalmente no hay presupuestos de la Generalitat o si hubiera un cambio en el Govern, Escuder reconoce que nada se puede dar por descontado. Pese a todo, dice que hay algo "positivo", y es que "hay un consenso muy amplio de que estamos jodidos". "El diagnóstico del Pacte Nacional es fantástico, muy completo, ahora queda aplicarlo como toca", concluye. Las entidades en defensa de la lengua seguirán vigilantes del cumplimiento del acuerdo. Todavía hay que esperar un poco para ver resultados más evidentes.


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