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De los bancos a las consultas del médico: la brecha digital margina a los mayores de los servicios esenciales

La disminución de la asistencia presencial deja a las personas dependientes y de edad avanzada en peligro de exclusión social.

Imagen del cartel que lucía la caja de Carlos San Juan con las más de 600.000 firmas por una banca no excluyente.
Imagen del cartel que lucía la caja de Carlos San Juan con las más de 600.000 firmas por una banca no excluyente. P. Romero

Hace ya un par de meses desde que se viralizara la campaña de Carlos San Juan, de 78 años, que pedía bajo el lema "Soy mayor, no idiota" que los bancos ofrecieran un trato más humano y con menos trabas tecnológicas a personas mayores. Pero la brecha digital se ensancha todavía más cuando necesitan atención médica.

La pandemia ha reforzado el salto electrónico de muchos servicios, lo que permite recibir asistencia y ayuda sin desplazarse. Sin embargo, este salto deja atrás a muchas personas, en su mayoría de edad avanzada, que no han sido formadas en el uso de herramientas tecnológicas. Así, la telemedicina ha deteriorado la calidad de los servicios auxiliares en personas mayores.

El testimonio de varias personas mayores en un reportaje de RTVE muestra las dificultades a las que tienen que enfrentarse para gestiones tan básicas como pedir cita. Antes muchos trámites podían realizarse por teléfono, pero ahora dependen de familiares o conocidos alfabetizados digitalmente para descargar las aplicaciones del móvil.

Además, expertos de Oliver Wyman y la compañía estadounidense Landmark Health destacaron al inicio de la pandemia que una de cada tres personas en edad avanzada encuentran problemas con la telemedicina.

"Muchas personas mayores están solas y no tienen nadie que les ayude, y otras muchas, como yo, queremos poder seguir siendo lo más independientes posibles también a nuestra edad", denunció Carlos en su petición de Change.org, que ha recibido más de 600.000 firmas.

Que la banca sea un servicio esencial y universal

Y es que el problema financiero, con la digitalización de las facturas del gas o de la luz, así como la desaparición de la cartilla bancaria, impide a muchas personas llevar un control de los gastos. El Consejo de Consumidores y Usuarios (CCU) se reunió el 31 de marzo con la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) para abordar la necesidad de una legislación que proteja a las personas mayores frente a la brecha digital y la exclusión financiera. La plataforma ve urgente que la banca física sea considerada un servicio esencial y de carácter universal.

A la medicina y la banca, también hay que sumarle los problemas derivados de una cada vez más excluyente Seguridad Social. Los sindicatos CCOO, UGT y CSIF denunciaron este lunes en un comunicado la situación "insostenible" de sus oficinas, donde la asistencia telefónica o telemática ha aumentado, en detrimento de la presencial.

"La falta de responsabilidad e implicación por parte de quienes tienen asumida su gestión hace insostenible que un servicio público, pilar del Estado social y democrático de derecho, sea capaz de mantener y garantizar los derechos reconocidos al conjunto de la ciudadanía", recalcan en el documento.

Combatir la brecha digital pasa por impulsar una mayor formación en las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), pero también por mantener unos niveles mínimos de presencialidad en los servicios básicos, como la banca, la medicina o la Seguridad Social.

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