Campos de golf y chalets de lujo en un tesoro natural de la Marina Alta, una comarca en pie de guerra
La puesta en marcha de varios proyectos de urbanización que duplicarían la población de un lugar especialmente azotado por la sequía ha encendido la rabia colectiva: "Es un modelo de miseria, a la larga será una ruina".

València--Actualizado a
La Marina Alta, cuya capital es Dènia, pero que también incluye otras poblaciones como Calp o Xàbia, es una de las comarcas más turísticas del País Valencià. Su litoral costero está prácticamente todo edificado, con muy pocos espacios aún vírgenes, que, eso sí, cuentan con protección. Es por ello que la presión urbanizadora se ha trasladado desde hace unos años hacia el interior.
Este es el caso de Pego (unos 10.000 habitantes) y Llíber (unos 900). En ambos municipios están en marcha proyectos de urbanización que supondrían duplicar el área urbanizada y la población. Se trata del PAI de Pego Golf, que prevé actuaciones de edificación de 1.300 chalets, un campo de golf, una hípica, un centro comercial, así como otras dotaciones deportivas. Si sumamos el área que ocupa actualmente el núcleo urbano y el polígono industrial de Pego, nos daría un espacio asimilable al que ocuparía la nueva urbanización. También significaría casi duplicar la población actual del pueblo. Es también el caso del PAI Medina de Llíber. Con sus 488 casas de lujo —con sus respectivas piscinas privadas—, más que duplicaría la población actual del municipio. Con el boom del turismo —y, sobre todo, del turismo residencial— a partir de los años 1960, la población de la comarca ha crecido exponencialmente, y, claro está, hay que tener en cuenta también la población flotante, especialmente en verano. Dènia, por ejemplo, cuenta actualmente con unos 45.000 vecinos censados, pero en 1960 apenas superaba los 12.000. Xàbia, por su parte, ha pasado de unos 6.000 habitantes a unos 30.000 en el mismo período.
No es el caso, por contra, de Pego, que en 1960 tenía 8.000 habitantes y ahora cuenta, como hemos visto, con unos 10.000. Ni tampoco el de Llíber, un pueblo mucho más pequeño, que contaba con casi 500 habitantes en 1960, mientras que actualmente cuenta con unos 900.
El desarrollo urbanístico de la comarca había sido muy desigual, entre una costa saturada y exhausta y un interior muy montañoso y accidentado, que, si bien no había quedado al margen de la construcción de urbanizaciones, su afectación está muy lejos de la que presentan los municipios del litoral.
En Pego, de hecho, ya existe una urbanización, Monte Pego, como también es el caso de Llíber, que ya cuenta con el Collado, entre otras partidas rurales en las cuales han crecido los unifamiliares con piscina. ¿Es necesario ampliar la oferta hasta los extremos de casi doblar, doblar o triplicar la población actual?
Según los gobiernos municipales actuales, del PP, con mayoría absoluta, en el caso de Llíber, y del PSOE, con mayoría relativa, en el caso de Pego, sí, ya que supondría un elemento de dinamización económica.

"Es un modelo de miseria"
Sin embargo, Guillem Ribera, de la asamblea Guaitem La Terra, lo niega rotundamente: "Forma parte del modelo económico caducado de monocultivo del turismo que nos ha llevado, en la Marina Alta, a ser una de las comarcas con mayor tasa de riesgo de exclusión social. Es un modelo de miseria".
Ribera también apunta que, aunque en un primer momento la construcción y la urbanización pueda suponer una entrada de capitales a las arcas municipales, "a la larga será una ruina, ya que el ayuntamiento tendrá que hacerse cargo de un macroproyecto que supondría duplicar en terrenos y población el pueblo actual". "Parece que no hayamos aprendido nada de la crisis provocada por la reciente burbuja del ladrillo", reflexiona el portavoz de Guaitem la Terra.
Por su parte, desde la junta de la asociación ecologista Salvem la Vall, que planta cara al PAI Medina de Llíber, explican unas prevenciones sobre las supuestas bondades económicas del proyecto urbanístico que van en la misma línea que las expuestas en Pego. "Esta urbanización supondría duplicar o triplicar la población actual, y construir otro pueblo en una zona alejada del núcleo urbano, con lo que conllevaría de saturación de servicios e infraestructuras, de residuos…". "Sencillamente, nos hará más pobres", sentencian desde Salvem la Vall.
"Grave irresponsabilidad social y medioambiental"
Tanto desde Guaitem la Terra como desde Salvem la Vall califican estos proyectos urbanísticos como una "grave irresponsabilidad social y medioambiental". El PAI Pego Golf linda con el parque natural protegido del marjal de Pego-Oliva, mientras que el PAI de Medina de Llíber supondría la "destrucción del paraje natural de la Muntanya Llarga".
La sobreexplotación de los recursos hídricos de la zona es otra de las afectaciones que preocupan a las entidades ecologistas. En el caso de Pego, la situación actual no es crítica, pero una construcción de estas características pondría en riesgo la capacidad del sistema y, claro está, el sistema del marjal vecino.
Pero en Llíber y el resto de La Vall de Pop, el PAI de Medina supone duplicar o triplicar un consumo de agua que ya está en niveles de estrés grave. En los años 1970, después de los primeros años de crecimiento descontrolado de Benidorm, en la comarca vecina de la Marina Baixa, se llegó al extremo de tener que llevar agua a la ciudad con buques cisterna. En pocos años se habían agotado los recursos hídricos del territorio. ¿Se repetirá la historia? Los ayuntamientos de Alcalalí y de Xaló, pueblos vecinos de Llíber y con alcaldías de Compromís, han denunciado el estrés hídrico al que les sometería el PAI.
Proyectos caducados y denunciados en los juzgados
De hecho, actualmente hay varios recursos presentados contra el PAI Medina de Llíber en los juzgados de Alacant. Salvem la Vall denuncia que se trata de un proyecto basado en una documentación de hace tres décadas, que no se ha actualizado, que está lleno de irregularidades y que ni tan solo cuenta con un informe hídrico de afectación. La plataforma ha enviado casi un millar de alegaciones en contra a la Confederación Hidrográfica del Júcar y al ministerio correspondiente para que paralice el proyecto, como también ha presentado una petición a la Unión Europea. En Parcent, otro pueblo de la comarca, se consiguió hace unos años paralizar un proyecto parecido.
El PAI Pego Golf no es un proyecto nuevo tampoco. Se remonta, igual que el de Llíber, a finales de los 90 y principios de los 2000. De hecho, cerca de los terrenos en que se edificaría está el esqueleto de lo que se llegó a construir del PAI de Penya-roja, paralizado desde que en 2008 quebrara la promotora.
La urbanizadora que previsiblemente se hará cargo del proyecto —es la única que ha presentado propuesta— es CHG, que gestiona un proyecto muy parecido a tan solo unos pocos kilómetros de distancia, en la vecina localidad de Oliva, Oliva Nova Golf, ya en la comarca de La Safor. Una zona amenazada por la sequía.
En este sentido, las entidades ecologistas denuncian que las aguas residuales de la urbanización Monte Pego se vierten actualmente al marjal de Pego-Oliva, así como aseguran que la misma empresa CHG extrae irregularmente del parque natural el agua para el campo de golf que ya explota en Oliva.
Guillem Ribera, de la asamblea Guaitem la Terra, es muy contundente al afirmar que "ahora es el momento de paralizar definitivamente el proyecto y modificar el PGOU para declarar la zona como no urbanizable", ya que "no se tendrían que pagar indemnizaciones, porque no hay derechos adquiridos y no se ha construido nada, es decir, no se ha patrimonializado el suelo". Ribera explica también que son conscientes de que este camino supondría ir a juicio, pero están convencidos de sus argumentos, que apoyan en un informe técnico y jurídico que presentaron el pasado mayo y que recoge jurisprudencia al respecto. "No hay nada que indemnizar, porque, si así fuera, estaríamos indemnizando perspectivas de especulación".
Una comarca en pie de guerra
El sábado 14 de junio, en Pego se celebró una manifestación, que reunió a unas 1.000 personas, una asistencia notable, teniendo en cuenta la población, para protestar contra estos proyectos urbanísticos. Además, numerosos bancales de cultivo o casas en el pueblo lucen carteles o pancartas reivindicativas en defensa del territorio. Tanto desde Guaitem la Terra como desde Salvem la Vall son tajantes al afirmar que no descansarán hasta haber paralizado estos proyectos urbanísticos.


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