El comprador de un vehículo eléctrico puede tardar hasta dos años en recibir las ayudas en Catalunya
Después de que el Govern anunciara un incremento de 73,5 millones en el Plan Moves III para atender todas las peticiones del año 2025, Fecavem pide más puntos de recarga y precios accesibles, mientras que Som Mobilitat quiere una mirada social para evitar una "electrificación del coche privado".

Barcelona--Actualizado a
Hace pocos días, la Generalitat de Catalunya reveló que ampliará en 73,5 millones de euros el Plan Moves III, destinado a fomentar la adquisición de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga. Con este refuerzo financiero, la administración catalana consigue atender todas las solicitudes pendientes de ayudas para el año 2025, ya que los fondos disponibles se agotaron el verano pasado.
El programa contempla ayudas de entre 700 y 9.900 euros para la adquisición de vehículos de propulsiones alternativas (eléctricos, híbridos enchufables o de pila de combustible) para las personas físicas y autónomos en función de la tipología de vehículo, de si se desguaza el vehículo viejo y de las condiciones del solicitante. Además, prevé subvencionar entre el 20% y el 80% para la instalación de puntos de recarga.
Aunque los agentes del sector, vendedores de automóviles y entidades que abogan por una movilidad sostenible lamentan la lentitud en la tramitación de los expedientes, lo que acaba generando una transición de dos velocidades, de forma que solo pueden acceder al cambio los ciudadanos que se pueden permitir adelantar el dinero.
El presupuesto inicial del programa Moves III era de 62 millones de euros. La línea destinada a la adquisición de vehículos, dotada con 34,3 millones, ha recibido un total de 19.824 solicitudes de ayuda por valor de 95,5 millones de euros. Todas las peticiones recibidas y que habían quedado en lista de espera al haberse agotado el presupuesto serán atendidas con esta ampliación. Según el Govern, hasta ahora ya se han otorgado 6.209 solicitudes por valor de 29,5 millones de euros y a medida que se vayan recibiendo las justificaciones se efectuarán los pagos. En cuanto a la línea destinada a subvencionar la instalación de puntos de recarga, dotada con 25 millones, se han recibido 9.133 solicitudes por valor de 26 millones.
Hasta el momento, el programa Moves III en Catalunya ha contribuido a la adquisición de 35.250 vehículos y a la instalación de 23.800 puntos de recarga, y ha movilizado una inversión de más de 900 millones. Entre 2021 y 2024 ha contado con 287 millones de presupuesto, después de haber ampliado hasta cuatro veces la dotación inicial a causa de la buena acogida de la medida. Mientras tanto, el Moves III de 2025 habrá finalizado con un presupuesto de 135 millones, después de una ampliación. En total, se han recibido más de 26.000 expedientes vinculados a esta convocatoria.
Pagos e infraestructuras
Desde Fecavem, la patronal catalana de la distribución de automoción, su presidente, Jaume Roura, valora positivamente la ampliación presupuestaria del Moves III, pero recuerda que "un comprador puede tardar entre 18 y 24 meses en cobrar la ayuda. Por lo tanto, en todos los casos, tendrá que adelantar la compra". Roura insiste en que acelerar los pagos no deja de ser un tema administrativo, del cual los concesionarios de coches no son responsables.
"Esperamos que en la convocatoria de 2026 se cumpla con todo lo que se promete, se aceleren los pagos y las ayudas se liquiden en el momento de la adquisición del vehículo". Roura precisa que, más allá de esta iniciativa, la petición de la patronal también se dirige a los fabricantes. "Necesitamos que se ajusten los precios y su compra sea más accesible". Paralelamente, la reclamación de los vendedores se centra en desplegar de forma más rápida las infraestructuras, es decir, los puntos de recarga. Para Roura, los más de 20.000 actuales que están instalados en Catalunya resultan insuficientes.
Por su parte, el coordinador de la cooperativa Som Mobilitat, Ricard Jornet, considera que el aumento del presupuesto del Moves III por parte de la Generalitat de Catalunya es una buena noticia porque indica que la movilidad eléctrica es una prioridad y que hay voluntad de poner recursos. Eso sí, Jornet precisa que para que estos funcionen de verdad, lo primero que hace falta es que el trámite sea mucho más simple y rápido para todo el mundo. Tal como está planteado ahora, según puntualiza, "acaba beneficiando sobre todo a quien tiene más recursos: personas que pueden adelantar dinero, desguazar un coche y comprar uno nuevo para uso privado. Y eso no es una transición justa".
'Carsharing' eléctrico
Som Mobilitat introduce la necesidad de que las ayudas estén orientadas a cooperativas, entidades sociales y ayuntamientos que trabajan por una movilidad más sostenible y compartida. "Con el mismo dinero público, el carsharing eléctrico permite que un solo vehículo sustituya muchos coches privados, reduzca emisiones y dé acceso a la movilidad a mucha más gente". Para Jornet, "si no incorporamos esta mirada social, corremos el riesgo de que las políticas públicas acaben ayudando a electrificar el coche privado, pero no a transformar realmente el modelo de movilidad".
De enero a junio de este año, la presencia del vehículo electrificado en Catalunya había subido 11 puntos, pasando del 16 al 27%. En este momento, la cuota ha bajado cinco puntos, situándose en el 22%. El diferencial de precio entre las motorizaciones de combustión y electrificadas todavía es un obstáculo, y el agotamiento de la dotación presupuestaria, que ahora se ha enmendado, no ha ayudado nada al despliegue de la apuesta por este sistema de movilidad.

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