La comunidad negra en Euskadi le enseña a Moreno Bonilla quién es el rey Baltasar
En Bilbao ha surgido el proyecto 'La fábrica de Baltasares' que propone una alternativa inclusiva para acabar con el 'blackface' en las cabalgatas.
Más de 180 municipios españoles contaron este lunes con un Baltasar blanco maquillado, según Afroféminas. En Sevilla, ha sido el propio Moreno Bonilla quien se disfrazó del tercer rey mago.

Madrid-
Sevilla ha contado con un rey Baltasar singular este año: el propio presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, se pintó la cara de negro para recorrer las calles en la cabalgata de este lunes, lanzando caramelos entre villancicos y la expectación de los niños. La imagen ha despertado polémica porque, en pleno 2025 y en una región con población racializada suficiente, se sigue recurriendo al blackface -una práctica racista- para representar a Baltasar y sus pajes.
El Ateneo, que organiza la cabalgata, escogió este verano al líder del PP andaluz para disfrazarse del rey mago, podría haber optado por Melchor o Gaspar, pero se decidieron por Baltasar. Desde entonces el mandatario -que se ha mostrado orgulloso de tener este papel- ha recibido un sinfín de críticas de diferentes sectores sociales que reclaman el fin de esta práctica por considerarla racista, mientras que su partido ha calificado dichas recriminaciones de "absurdas".
El blackface tiene su origen en los teatros del siglo XIX, donde actores blancos se embadurnaban la cara con betún para caricaturizar de forma grotesca a esclavos racializados, exagerando sus gestos, su forma de hablar y sus cuerpos como una forma de entretenimiento basada en la ridiculización y deshumanización. Pese a las denuncias constantes de colectivos antirracistas, la práctica continúa normalizada en numerosas ciudades.
"Que en pleno 2025, una autoridad política elija desempolvar esta práctica es, simplemente, incomprensible e intolerable. ¿De verdad me van a decir que en toda Andalucía, una tierra rica en culturas y personas, no hay ni una sola persona negra a la que se le pueda invitar a representar al rey Baltasar con dignidad y autenticidad?", denuncia el colectivo antirracista Afroféminas.
En agosto, la coalición Por Andalucía presentó una Propuesta No de Ley para impedir que el presidente se pintara la cara de negro, al considerarlo una forma de "racismo institucional, ofensiva y humillante", pero no se aprobó. Adelante Andalucía también se sumó a las críticas, añadiendo que la participación del presidente era "propaganda política".
La imagen de Moreno Bonilla haciendo blackface no es un caso aislado. Según un mapa elaborado por Afroféminas, más de 180 municipios españoles contaron este lunes con un Baltasar blanco maquillado, lo que evidencia que esta práctica se mantiene extendida en todo el territorio.
Frente a esta normalización institucional, en Bilbao ha surgido una iniciativa que propone una alternativa inclusiva para acabar con el blackface. Los jóvenes Malick Fall, senegalés afincado en la ciudad desde hace seis años, y Esther Ogunleye, bilbaína de origen nigeriano, impulsaron el proyecto La fábrica de Baltasares que consiste en que sean las personas racializadas quienes ocupen este rol, tal y como les pertenece. Para ello, organizaron un casting en la sede de Koop SF 34 -un espacio de coworking dedicado a personas migrantes- para seleccionar a quienes puedan representar al rey Baltasar y a sus pajes en los desfiles.
Su objetivo es denunciar el blackface y ofrecer una vía real para que la representación de Baltasar se haga desde el respeto y la inclusión. "Lo importante es que los miembros de la comunidad negra puedan representarse a sí mismos. Queremos que la gente se dé cuenta de que estamos aquí y que tenemos derecho a participar plenamente en la cultura. El blackface es racismo y queremos que termine en toda España", explica Malik Fall en declaraciones a Público.
Lo importante es que los miembros de la comunidad negra puedan representarse a sí mismos
El joven explica que la iniciativa no se limita únicamente a Bilbao. Ya han conseguido llevar Baltasares a Barakaldo, Basauri y decenas de colegios vascos, y aseguran que su objetivo es extender esta práctica a toda España. "Queremos decirle a la población que ya no hay excusa: no se puede pintar a alguien de negro por tradición. Si no conoces a nadie negro, nosotros actuamos de intermediario y contactamos a gente de tu comunidad para que participe. Estamos conectados con todas las ciudades, sobre todo las grandes, y siempre podemos asegurar la representación de personas racializadas", apunta.
Así, la iniciativa demuestra que "no es necesario recurrir al maquillaje" para mantener la tradición, y que la representación puede hacerse "desde la inclusión". Además, la organización ha llevado a cabo una colecta de juguetes en buen estado para que Baltasar pueda entregárselo a los niños con menos recursos.




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