Público
Público

"Contraté una doula por las carencias de la sanidad pública"

¿Acompañamiento emocional o intrusismo laboral con riesgo para la salud de las mujeres? Madres que contrataron los servicios de una doula defienden que el papel de estas expertas es complementario al de las matronas. Las enfermeras, en cambio, advierten de sus malas prácticas.

Maite Sáez, con su hija Ane, nacida el 31 de enero de 2014.

MADRID.- Maite Sáez, de 32 años, dio a luz hace un año a su primera hija en un hospital público de Pamplona (Navarra). Vivió el embarazo, el parto y el posparto acompañada de su pareja, de su familia y de su doula. Una palabra que esta semana ha saltado a la palestra mediática después de que el Consejo General de Enfermería acusara a este colectivo de alentar a las embarazadas a realizar "prácticas sectarias y canibalísticas" como comerse su propia placenta, alejar a los padres del proceso del embarazo y poner en riesgo la vida de la madre y la de su bebé.

El informe Doulas, una investigación realizada por enfermeras generalistas, matronas y juristas especialistas en Derecho Sanitario y Penal que está basada en la detección de 547 casos, advierte de que este colectivo, movido sólo por intereses económicos, busca evitar que las embarazadas acudan a su profesional sanitario. En la presentación del estudio, el pasado lunes, el presidente del Consejo, Máximo Antonio González, calificó a estas mujeres de "personajes siniestros".

Maite niega la mayor. "Mi doula nunca me dio su opinión sobre nada ni tomó ninguna decisión por mí, sólo me acompañó emocionalmente en el proceso. A mí y a mi chico. Nos dio seguridad", explica a Público esta experta en comercio internacional. Lejos de lo que denuncia el Consejo General de Enfermería, su doula, asegura, no le recomendó parir en casa ni comerse su propia placenta. "Simplemente, me cuidaba, me daba masajes en la espalda, en definitiva, estaba. Maite pagó 500 euros por cinco visitas (dos antes de dar a luz y tres después), una guardia de 24 horas desde la semana 37 de embarazo y el acompañamiento en el parto.

Según doulas.es —un colectivo nacido hace diez años que agrupa a varias profesionales e informa sobre esta figura— los precios oscilan entre los 500 y los 700 euros. Sin embargo, el Consejo General de Enfermería afirma en su informe que las doulas piden por este servicio global —el que cubre todo el proceso perinatal— alrededor de 1.200 euros.

Maite: "Mi doula nunca me dio su opinión sobre nada, sólo me acompañó emocionalmente en el proceso"

"Busqué el acompañamiento de una doula por una carencia del sistema sanitario público", justifica Maite, quien afirma que durante su embarazo llegaron a atenderla hasta tres matronas diferentes. "Si me lo hubiera podido permitir económicamente, me habría gustado parir en casa con una matrona, porque en la sanidad pública no existe el acompañamiento. Ahora —que muchas mujeres vivimos lejos de nuestras madres, sin la comunidad vecinal que antes existía, por ejemplo, en los pueblos— parir y lactar son cosas que se hacen casi de manera oculta y por eso no sabemos, por eso buscamos este apoyo que, a veces, no encontramos en los profesionales sanitarios", argumenta.

Amaia Ariztegi, doula de Maite con tres años de experiencia, coincide en que la soledad y la desinformación son los motivos que provocaron la aparición de esta figura. En Estados Unidos, por ejemplo, está tan integrada que ya forma parte del sistema sanitario, pero en España no es una profesión regulada —un punto en el que coinciden tanto enfermeras como doulas— y sigue siendo una opción minoritaria. Quienes acuden a las doulas son, según Ariztegi, "mujeres de clase media-alta, con estudios superiores, profesionales, que han leído sobre la maternidad y que quieren un parto consciente".

"La doula apoya a la mujer en todas las decisiones que toma, pero nunca decide ni propicia nada. Conoce a la madre y a su pareja, les pregunta qué necesitan, les informa, pero no opina ni hace el trabajo que hacen las matronas porque no tienen la formación ni la experiencia para ello", explica Ariztegi.

Gloria Boal, vocal matrona de la Comisión Nacional de la Especialidad y miembro del Consejo, insiste en que las doulas actúan como matronas y las animan a parir en casa. "Si una embarazada decide sustituir el apoyo de su pareja por el de una doula es porque estas mujeres le han dado una información falsa para apartar a los padres del proceso", explica a Público.

Gloria Boal: "En manos de una doula, tanto la madre como el bebé pueden morir"

Ariztegi lo niega y añade que los padres están especialmente agradecidos a las doulas porque reciben el apoyo que necesitan. "Aunque sea aparcar el coche cuando llegan al hospital. En muchos casos, ellos están más nerviosos que las madres y, sin querer, les contagian ese miedo", explica. De hecho, una madre que dio a luz acompañada de una doula y que prefiere mantener su anonimato, ha contado a Público que eligió que fuera ella quien la acompañara en el paritorio en lugar de su pareja. "Me daba miedo el parto y ver a mi familia nerviosa me ponía más nerviosa todavía y por mi carácter y mi dificultad para controlar el dolor, me sentía más tranquila con mi doula", cuenta.

Esa doula fue Ruth Cañadas y estuvo a su lado durante las 36 horas que duró el parto inducido. Cañadas, que cobró 600 euros por esta atención perinatal completa, insiste en que la información que da sobre el embarazo, el parto y la lactancia se basa en evidencias científicas publicadas por la OMS y el Ministerio de Saniiad. "Nosotras no somos médicos, somos mujeres que acompañamos a otras mujeres en su camino a la maternidad. Tenemos una formación específica sobre fisiología del embarazo, parto y puerperio, puericultura, lactancia, educación prenatal... Damos apoyo físico y emocional. Simplemente, estamos. Y está demostrado que eso favorece el proceso. Estamos disponibles cuando ellas lo necesitan, las visitamos, hablamos por teléfono, hacemos lo que necesitan y jamás les recomendamos nada", explica esta doula.

Igual que Ariztegi, Cañadas insiste en que no son enemigas de las matronas. Es más, considera que hacen falta más profesionales como ellas, porque, en su opinión, están perdiendo poder. Una prueba, cuenta, es el aumento de cesáreas innecesarias —la OMS recomienda que supongan el 15% mientras que en España ascienden al 25%— pero Boal asegura que su discurso es "ruin y vergonzoso".

A pesar de que concede que no todas las doulas recomiendan prácticas sectarias —aunque sí las que el Colegio ha detectado— mantiene por activa y por pasiva que sí que ejercen de matronas. "Es mentira que sólo acompañen. Desempeñan labores sanitarias y no son capaces de detectar patologías a tiempo porque no tienen la formación necesaria, de modo que, en sus manos, tanto la madre como el bebé pueden morir", sentencia.

Las doulas surgen, según ellas mismas cuentan, para "retomar la red de apoyo entre mujeres, recuperar la realidad de la maternidad como crisis vital en la vida de una mujer y recuperar el espacio y posición que les corresponde". Según Boal, eso se traduce en "intrusismo" y "riesgo para las madres y los bebés". Para Ariztegi, supone la opción de "tener libertad para crear un entorno seguro, tranquilo y al gusto de la madre para dar a luz".