Convocan un "maratón" de acciones para frenar el desahucio de Casa Orsola, símbolo de resistencia contra la especulación en Barcelona
Vecinos y entidades se organizan para impedir el desalojo de un inquilino que lleva 24 años en el edificio, destinado a convertirse en alquileres de temporada.

Barcelona--Actualizado a
El próximo jueves 30 de enero, a las 18:30h, arrancará un “maratón” de acciones para protestar y detener el primer desahucio de la Casa Orsola, una finca modernista situada en una de las esquinas de la calle Consell de Cent, en el corazón del Eixample barcelonés. Este edificio lleva tres años resistiendo a los intentos de expulsión por parte de un fondo buitre. Las actividades se extenderán durante toda la noche hasta la hora programada del desahucio, el viernes 31 a la nueve de la mañana, e incluirán caceroladas, discursos de personas y entidades que luchan por el derecho a la vivienda y actuaciones de grupos, entre los cuales estará La Ludwig Band.
La portavoz del Sindicat de Llogateres, Carme Arcarazo, no ha querido desvelar este miércoles más detalles de la convocatoria, pero sí que ha destacado la importancia de participar y defender el derecho a vivir en Barcelona, cada vez más sometida a la “especulación inmobiliaria”. “Los fondos de inversión están muy organizados, pero nosotros lo estamos todavía más”, ha afirmado durante la rueda de prensa. La Casa Orsola se ha convertido en uno de los símbolos más emblemáticos de “resistencia” en favor del derecho a la vivienda en la capital catalana, reflejo de una situación que afecta progresivamente a más vecinos.
La lucha de los inquilinos de la Casa Orsola se remonta a 2021, cuando el fondo Lioness Inversiones -propiedad del empresario Albert Ollé- adquirió el edificio con el objetivo de no renovar ningún contrato y alquilar los pisos por temporada a precio de lujo. Mientras que Josep, el vecino que se enfrenta al desahucio paga un alquiler de 700 euros, actualmente hay un total de siete pisos que ya se están alquilando por hasta 2.900 euros mensuales. Esta modalidad de alquiler, mucho más lucrativa, se aprovecha de las grietas en la regulación de la vivienda.
Josep, profesor con trabajo estable y residente en Casa Orsola durante 24 años, lamenta que le van a desahuciar a pesar de no ser “vulnerable”: "Esto no es por mí, podría pasarnos a todos en cualquier momento". En 2021, había un total de 27 familias en el inmueble, pero la mayoría se marcharon al expirar sus contratos por presión de la inmobiliaria. A día de hoy, según Arcarazo, hay ocho inquilinos con renta antigua, seis con alquileres de mercado que todavía están vigentes, cinco demandados y un piso vacío. “Al cabo de 15 días de comprar el edificio ya nos enviaron burofaxes, pero unos pocos decidimos que un fondo buitre no podía decidir hasta cuándo podíamos vivir en nuestra casa”, ha añadido Josep. Las otras familias demandadas están a la espera de su sentencia.
Además de Arcarazo y Josep, en la rueda de prensa también ha intervenido Cristina Martín, representante del colectivo docente y del sindicato USTEC, y la CGT. Martín ha asegurado que, como tantas otras entidades, vendrán a “poner el cuerpo y el alma” para defender la Casa Orsola. Según ha dicho, en más del 70% de los desahucios hay menores implicados, afectando, así, a su desarrollo académico y emocional. “No es una lucha aislada, es la lucha del alumnado que entra en el aula arrastrando las heridas de la pobreza; es la lucha de los trabajadores y del personal sanitario que lucha contra los recortes”.
La portavoz del Sindicat de Llogateres también ha anunciado que se llevará a cabo un puerta a puerta para llamar a todos los vecinos de la zona a la convocatoria para frenar el desahucio. A estas alturas, ya cuentan con el apoyo de unas 200 entidades del ámbito vecinal y educativo, entre otros.
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