Del Eixample a Nou Barris: dos caras de la especulación que fuerza el desplazamiento de miles de vecinos de Barcelona
Un estudio del Observatorio DESCA analiza cómo la presión inmobiliaria y los precios de los alquileres expulsa a residentes y limita su capacidad de decidir dónde vivir.
Datos de la Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB) apuntan que, entre 2016 y 2024, hasta 180.000 personas se vieron afectadas por desplazamientos residenciales.

Barcelona-
La crisis de la vivienda tiene muchas consecuencias. Una de ellas es el desplazamiento forzado de miles de personas de sus barrios, la ruptura de las redes de apoyo vecinal y familiar y la pérdida del arraigo comunitario. El encarecimiento de los alquileres, la dificultad para renovar los contratos o la concepción de la vivienda como un producto obligan a muchas familias a marcharse sin llegar a sufrir un proceso de desahucio, uno de los efectos más visibles de la problemática habitacional.
A menudo estos desplazamientos forzados se producen de barrios céntricos, en el punto de mira de muchas inversiones inmobiliarias por su ubicación, hacia las periferias, que absorben a marchas forzadas la llegada de personas con un poder adquisitivo más alto, con los retos que ello conlleva en unas zonas ya atravesadas por las desigualdades y tradicionalmente receptoras de población migrada.
Según la Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB), entre 2016 y 2024, se extinguieron sin continuidad unos 75.000 contratos de alquiler, con un impacto estimado de 180.000 personas afectadas por procesos de desplazamiento residencial. Estos datos los recoge un estudio del Observatorio DESCA que analiza cómo la presión inmobiliaria y los precios de los alquileres limita la capacidad de las familias de decidir dónde vivir, y muestra cómo un mismo problema afecta a barrios y distritos con realidades muy diferentes: Nou Barris, periférico y caracterizado por una estructura socioeconómica de rentas más bajas, y el Eixample, que concentra una de las estructuras urbanas más densas y centralizadas de Barcelona.
El informe -¿Quién puede quedarse? Especulación, desplazamientos residenciales forzados y el derecho a permanecer en Barcelona- recoge que, entre 2015 y 2025, los distritos del Eixample y Nou Barris registraron incrementos del precio del alquiler superiores al 35%, mientras que el aumento de renta en el primero fue del 22% (20.741 euros renta familiar media) y del 18% en el segundo (11.671 euros renta familiar media). Según DESCA, "esta redistribución desigual de la población contribuye a consolidar formas de segregación urbana cada vez más marcadas".
Compra de fincas enteras
En la Esquerra de l’Eixample, entre 2013 y 2025, el precio del alquiler en el distrito ha aumentado en 522,22 euros mensuales de media. El informe identifica una transformación de la propiedad de los edificios como uno de los principales motores del desplazamiento residencial. Fincas que durante décadas habían estado en manos de familias y se habían destinado al alquiler pasan progresivamente a sociedades patrimoniales y grandes inversores. La fragmentación de las herencias, los cambios generacionales y la capacidad inversora de los fondos han favorecido estas operaciones, según el estudio.
Según un estudio publicado a principios de año encargado por la Asociación de Vecinos y Vecinas de la Izquierda del Eixample, casi un tercio de los edificios de esta zona de Barcelona tienen un único propietario y 68 bloques enteros están en manos de fondos inmobiliarios, 28 más que hace sólo un año.
La presión turística también forma parte del contexto del Eixample, donde la centralidad urbana y la demanda residencial añaden tensión al mercado. Entre 2017 y 2024, las plazas de alojamiento turístico en Barcelona han aumentado en 8.942, con un incremento significativo también en el Eixample (+2.503 plazas). El resultado, según la investigación, son actualizaciones de contratos de alquiler con nuevas condiciones que las familias no pueden asumir. A menudo estas situaciones las obligan a desplazarse porque no hay alternativas asequibles en el mismo barrio.
Menos presión, pero más vulnerabilidad
En Nou Barris la dinámica es diferente. La presión especulativa es menor que en el Eixample, pero el distrito arrastra una vulnerabilidad socioeconómica que se agrava con la crisis de la vivienda. Con una renta familiar media de 11.671 euros anuales, los hogares tienen menos margen para absorber subidas del alquiler o afrontar una situación de inestabilidad residencial.
El informe vincula parte de esta realidad con la crisis económica del 2008. Las ejecuciones hipotecarias dejaron un importante parque de viviendas en manos de entidades financieras, que posteriormente transfirieron activos a sociedades inmobiliarias y fondos de inversión. El documento recuerda especialmente el periodo entre 2009 y 2015, cuando barrios como Ciutat Meridiana sufrieron una oleada de desahucios que comportó el vaciado de edificios enteros. En este contexto, la precariedad se manifiesta en el aumento de formas de alojamiento menos estables, como el alquiler de habitaciones y los alojamientos temporales de emergencia.
Por todo ello, el Observatorio DESCA reclama políticas que actúen antes de que la situación sea irreversible: reforzar la vivienda pública, hacer cumplir las obligaciones de reserva de vivienda protegida, controlar las prácticas abusivas en el mercado del alquiler y limitar las operaciones especulativas, una de las medidas estrella pactada entre el Govern del PSC y los Comuns que ahora pende de un hilo por la falta de un acuerdo entre los grupos.



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