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Desahucios Paco resiste en su casa: paralizado el desahucio de este anciano de 85 años al que la familia Franco quiere echar de su vivienda

Pese a que el juez determinó un aplazamiento del desalojo hasta que el Ayuntamiento de la capital le encontrara una alternativa, el desahucio ha seguido adelante sin los informes de vulnerabilidad de servicios sociales. Decenas de activistas han conseguido parar el alzamiento ya que la comitiva judical ha atendido a las circunstancias en las que se encuentra el afectado.

Desahucio Lavapiés.
Decenas de activistas se congregaron en la calle Olmo para detener el desahucio. /Guillermo Martínez 

La alegría ha inundado la calle Olmo, en el popular barrio de Lavapiés, en la capital, cuando Paco se ha enterado que su desahucio se había paralizado gracias a las ocho decenas de activistas que desde primera hora de la mañana se agolpaban en la puerta de su vivienda. Muchas cosas describen al afectado: tiene 85 años, un cáncer terminal, una pensión no retributiva de 392 euros, lleva viviendo en el barrio 40 años y, ahora, una empresa gestionada por la pareja de Francis Franco, bisnieto del dictador, quiere hacerse con el inmueble. Pero hoy no lo han conseguido. "Estoy muy emocionado, yo no sería nada sin la gente que me apoya. Solo pido al Ayuntamiento de Madrid que ayude a su pueblo", ha comentado a Público minutos después de recibir la mejor noticia que le podían dar.

Una convocatoria del Sindicato de Inquilinas daba la voz de alerta hace unos días. Aunque en un primer momento el alzamiento de la casa de Paco se había aplazado el 15 de julio ya que el juez del caso requirió informes a servicios sociales para certificar su grado de vulnerabilidad, en esta ocasión el magistrado ha seguido adelante con la orden de desalojo pese a que el Ayuntamiento de la capital no ha proporcionado una solución habitacional al afectado, como también había establecido el propio juez.

Paco y Jacky, la mujer que se encarga de cuidarle, se asoman desde el balcón de su vivienda. /Guillermo Martínez. 

Alrededor de 40 activistas se encontraban apostados a la entrada del domicilio cuando una patrulla de la Policía Nacional se ha acercado al lugar. Según el parecer de los congregados, los agentes tan solo estaban patrullando el barrio cuando se han encontrado con el gentío. Los concentrados les han negado el paso, así que los agentes se han bajado del vehículo para dialogar con Fernando Bardera, el portavoz del Sindicato de Inquilinos. Minutos después, varios coches de la Policía Municipal flanqueaban los distintos accesos a la calle en cuestión.

Pasaban los minutos y la hora de la llegada de la comitiva se acercaba. Mientras, cada vez más vecinos y activistas se acercaban al lugar, llegando a doblar la cifra inicial. Como no podía ser de otra forma, Paco ha protagonizado uno de los instantes más emotivos de la jornada cuando se ha asomado al balcón a agradecer a los activistas antidesahucios su presencia. "¡Que se asome Jacky también!", han gritado algunos de los activistas. Y Jacky, la mujer que vive con Paco para cuidarle, se ha asomado al pequeño balcón, un hecho que ha encontrado respuesta en los tres minutos de aplauso continuado que los asistentes han brindado a los afectados.

A las once de la mañana, 45 minutos antes de la hora programada para el alzamiento, los congregados han realizado una sentada en medio de la calle, instante que han aprovechado para gritar lemas como "fuera buitres de nuestros barrios" y "qué viva la lucha de la clase obrera". Entre tanto, Bardera explicaba la situación de Paco: "Paco es víctima del proceso de gentrificación que vive Lavapiés. La empresa dueña del inmueble ya ha echado a los demás vecinos, y él es el único que resiste. Como no ha dejado de pagar el alquiler en ningún momento, se vieron obligados a denunciarle por extinción de contrato".

Según continúa el portavoz, "el Ayuntamiento tiene constancia de la situación desde hace dos meses, momento en que el juez le conminó a buscar una alternativa habitacional para Paco. Ni servicios sociales ni el Consistorio se han puesto en contacto con él en todo este tiempo, un plazo en el que se debería haber certificado su alto grado de vulnerabilidad y haberle proporcionado un lugar en el que poder vivir". No entienden cómo el mismo juez que ordenó parar el desahucio en un primer momento ahora lo retome cuando ninguna de las circunstancias han variado.

Paco y Jacky llevan las camisetas del 'Sindicato de inquilinas e inquilinos de Madrid'. /Guillermo Martínez.

Al mismo tiempo, los abogados de las dos partes entablaban una conversación con la comitiva judicial, que ha llegado a las inmediaciones de la vivienda a la hora prevista, aunque no ha sido hasta casi una hora después cuando han determinado la paralización sin fecha próxima del alzamiento de la vivienda. "La comisión judicial ha determinado suspender el alzamiento porque ha atendido a las condiciones en las que se encuentra Paco. Ahora es el Ayuntamiento quien tiene que mover ficha, porque mientras tanto nosotros no nos moveremos de aquí", ha informado Bardera a los congregados. "Mientras en unos barrios nos confinan por la situación de la pandemia, en otros nos echan a la calle", ha denunciado el portavoz del Sindicato de Inquilinas justo antes de que los activistas abandonaran el lugar. Hasta la próxima.

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