Nutricionistas, agricultores y familias se unen contra la mala calidad de las comidas en los colegios andaluces
Una docena de organizaciones exigen cambiar el sistema de más de 2.000 comedores escolares públicos. Una gran mayoría están atendidos por solo cuatro empresas que llevan la comida en frío dos veces por semana y, según denuncian, dejan con hambre a los niños.

Sevilla-
Una docena de organizaciones del ámbito sanitario, nutricionista, universitario, agrícola, sindical y de las familias se han unido para denunciar la mala calidad de la comida que se ofrece diariamente a más de 204.000 niños en los comedores escolares de los centros públicos andaluces y exigir una profunda mejora en el servicio. "Queremos que se vea de una vez que el modelo actual de comedor de la Junta no es el que queremos para nuestros hijos e hijas, porque comen mal", ha subrayado a Público Rocío Bejínez, de la Confederación Andaluza de Madres y Padres del Alumnado de la Escuela Pública (Codapa).
La Alianza por la alimentación escolar en Andalucía, como la han denominado, está integrada entre otras organizaciones por la Sociedad Andaluza de Salud Pública, el Colegio andaluz de dietistas-nutricionistas, la asociación científica universitaria Alimentta, la agraria Coag y el Instituto de Sociología y Estudios Campesinos de la Universidad de Córdoba, junto a las entidades promotoras de la plataforma: Codapa, el sindicato de enseñanza Ustea y Justicia Alimentaria. Este jueves han presentado públicamente su propuesta, que van a trasladar a los grupos parlamentarios para que incorporen a sus programas de las próximas elecciones andaluzas la necesidad de cambiar el modelo de comedores escolares en esta comunidad autónoma, gobernada por el PP desde 2019.
El modelo que denuncian arrastra una progresiva externalización de un servicio escolar integrado este curso por 2.049 comedores, cuya explotación ha sido copada por cuatro grandes empresas que han obtenido el 89% de los últimos contratos sacados a licitación por la Junta de Andalucía, con un valor que supera los 200 millones de euros en el plazo de dos años, según un estudio realizado en 2025 por Justicia Alimentaria.
Cuatro grandes empresas han obtenido el 89% de los últimos contratos
La acumulación del servicio en unas pocas empresas ha determinado, a juicio de estas organizaciones, que en la mayoría de los casos la comida se prepare en unas megacocinas industriales y desde ellas, en una comunidad con una extensión cercana a la de Portugal, se distribuya dos veces por semana envasada en recipientes de plástico para ser recalentada en los hornos que hay en los comedores de los colegios. Este sistema de catering, denominado de línea fría, es el que, según una encuesta realizada con cerca de 4.000 familias en el curso 2022-23, deja con hambre al 83% del alumnado usuario de comedores con servicio externalizado, al que no le gusta el sabor de la comida o su apariencia o ve escasa la cantidad que le ponen en el plato. La Consejería de Desarrollo Educativo de la Junta ha asegurado a este periódico, sin embargo, que los comedores escolares de los centros públicos andaluces "promueven una alimentación completa y saludable", con menús que siguen las recomendaciones de la autoridad sanitaria estatal y regional. Y en cuanto a la comida transportada en línea de frío, ese departamento de la Junta garantiza que nunca quedan alimentos almacenados en el centro escolar durante el fin de semana, algo que Codapa afirma que ha ocurrido numerosas veces, y sostiene que siempre se mantienen dentro de una cámara frigorífica hasta el momento del consumo.
Quejas frecuentes de las familias
Lo cierto es que las quejas de las familias descontentas con la comida que sirven a sus hijos e hijas en el colegio siguen llegando de manera continuada a la Comisión de Comedores de Codapa, según su responsable. "Se quejan por incumplimientos de los pliegos del servicio, de la falta de participación y también muchísimo por la calidad de la comida. Muchas veces los niños ni identifican lo que están comiendo. Cuando les ponen pescado, por ejemplo, se lo ponen en una especie de pastel, así que hay muchos que no han visto nunca en el comedor una rodaja, un filete de salmón. Y como es una línea fría, la comida, además, suele ser muy repetitiva. No varían mucho la forma de preparación. Es, más bien, como una comida de hospital", explica Rocío Bejínez.
La Confederación Andaluza de Asociaciones de Madres y Padres considera, además, que la falta de calidad de la comida que se sirve en los centros educativos no ayuda, en nada, a resolver graves problemas que acucian a una buena parte de la sociedad andaluza, como son la pobreza y la obesidad infantil. Y los datos estadísticos corroboran el alcance de esos dos problemas en una comunidad como Andalucía.
Según la última Encuesta de Condiciones de Vida elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y analizada por la organización Save the Children, el 7,2% de los menores de edad en Andalucía no puede permitirse una alimentación adecuada, como consumir carne, pollo, pescado o su equivalente vegetal con la frecuencia recomendada. De acuerdo con este estudio, el 12,5% de los niños andaluces viven en una situación de pobreza severa, con ingresos insuficientes para cubrir las necesidades más básicas.
Por su parte, la Encuesta Andaluza de Salud 2016 revela que en la población de dos a 15 años hay una prevalencia de sobrepeso del 19,7% y una prevalencia de obesidad del 11,3%, mayor en los niños que en las niñas en ambos casos, tal como destacó la Consejería de Salud en un documento publicado con motivo del Día Mundial de la Obesidad en 2023.
Pablo Saralegui, investigador de Alimentta, una asociación científica que trabaja por la transición alimentaria, considera que desde los comedores escolares se puede hacer una labor muy importante para favorecer cambios alimenticios y acabar con los desequilibrios nutricionales existentes en la población. A su juicio, a esos desequilibrios contribuye, entre otros factores, la escasez de legumbres que suele haber en los menús escolares, pese a tratarse de un producto de proximidad abundante en Andalucía, frente a otros de origen animal que son mucho más habituales en los comedores de los centros educativos públicos.
Un modelo de alimentación "apto", pero no sano
Carlos Guiard, de la Federación Andaluza de Consumo y Producción Ecológica (FACPE), otras de las organizaciones que se ha sumado a la alianza por la mejora de la alimentación escolar, recuerda que es "una histórica reivindicación" de su sector conseguir que en los comedores de los centros educativos tengan una gestión pública que proporcione una "alimentación sana" con "productos de cercanía".
"El modelo que hay ahora es apto, nada más, pero es dudoso cuando miramos si es sano y si aporta los nutrientes necesarios", explica Guiard, quien considera "fundamental" que los niños coman bien. "Y en la mayoría de los casos no comen bien", zanja.
Piden que los comedores de los centros educativos tengan una gestión pública
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Andalucía (Coag) también se ha unido a la alianza porque entiende igualmente como una reivindicación histórica que en los comedores escolares debe priorizarse la incorporación de los productos de proximidad, locales y ecológicos, según su portavoz, Noelia Márquez. A su juicio, un nuevo modelo de comedores escolares como el que proponen favorecería a la economía local andaluza y contribuiría, además, a fijar población.
Preguntada al respecto, la Consejería de Desarrollo Educativo asegura que el curso pasado se sirvieron en los comedores escolares un total de 4 millones de kilos, tras haber introducido en los pliegos de contratación del servicio un criterio de adjudicación que puntúa la utilización de esos productos.
Una licitación que prioriza a las grandes empresas
Una de las impulsoras de la alianza, la coordinadora en Andalucía de Justicia Alimentaria, Erin Macnulty, explica que han promovido esta plataforma para impulsar un cambio en el modelo de los comedores escolares que consideran muy necesario. "No hay ninguna voluntad política de cambiar la situación, que quienes la están sufriendo son los niños y las niñas, muchos de los cuales, además, sufren la pobreza en sus casas", subraya.
Estas organizaciones entienden que el comedor escolar no puede entenderse como un servicio accesorio, sino como "un servicio educativo esencial que debe garantizar una alimentación saludable, segura y equilibrada para todo el alumnado, en condiciones de igualdad, con criterios pedagógicos y de justicia social".
El estudio elaborado por Justicia Alimentaria refleja que desde 2019 (primer año del PP en el gobierno de la Junta) hasta 2025, el número de empresas que prestan el servicio de comedor escolar se redujo notablemente, de 21 a 9. Y eso se debe, a su juicio, a un sistema de licitaciones que ha propiciado que únicamente las grandes empresas hayan podido optar a lotes en los que se ha contratado a la vez el servicio para comedores de más de 55 centros (el 44% de los casos), en dos de ellos para atender a más de 70.
Esto ha derivado en que, de acuerdo con ese estudio que maneja datos publicados por la Junta, cuatro empresas, Mediterránea, Hermanos González, Comertel y Aramark Servicios de Catering, obtuviesen los contratos de 1.282 colegios, el 88,7% del total, con 107.332 personas usuarias cada día. Las consecuencias de este modelo, según los autores del informe, son muchas, entre ellas: la pérdida de calidad de las comidas que se elaboran en enormes cocinas industriales situadas, por lo general, a una gran distancia de los colegios de destino; su envasado en recipientes de plástico en los que pueden permanecer varios días; el alto consumo energético que requiere su transporte y, además, la reducción de oportunidades para la industria local que supone contratar un servicio centralizado en unos pocos puntos de la comunidad.
Al sindicato de enseñanza Ustea también le preocupa la parte laboral del modelo impuesto por la Junta, fundamentalmente en lo que se refiere a la sobrecarga de trabajo que está soportando el personal laboral que trabaja en los comedores que gestiona directamente la Administración andaluza. Esa sobrecarga se debe, dicen, a que tardan mucho, a veces hasta tres meses, en cubrir las bajas de los trabajadores.
Días sin comedor que no han devuelto
Las familias tienen que pagar este curso 5,54 euros por día por el uso del comedor escolar, aunque el importe que se abona depende de la bonificación que tengan en función de su renta y que puede llegar hasta el 100%, algo que ocurre, según la Junta, en el 40% de los usuarios. Codapa se queja, sin embargo, de que a las familias no les han devuelto el dinero que abonaron por los días que no hubo clase durante los sucesivos temporales que azotaron Andalucía este invierno.
A las familias no les han devuelto el dinero de los días que no hubo clase por los temporales
La Consejería de Desarrollo Educativo ha precisado a Público que el 70% de los colegios andaluces disponen ya de comedor escolar y que 528 de ellos cuentan con cocina in situ, donde se elabora diariamente la comida, en lugar de traerla de las grandes cocinas industriales de las empresas a las que se ha asignado este servicio. "Siendo conscientes de que esta -la in situ- es más valorada por los niños y sus familias", en las "próximas licitaciones se espera incrementar esta cifra", asegura la Junta.
En cuanto a la labor inspectora que lleva a cabo para garantizar el cumplimiento de las condiciones del servicio que figuran en los pliegos de adjudicación, Desarrollo Educativo aporta datos de 2024, año en el que se hicieron 316 auditorías en los más de 2.000 comedores que hay en Andalucía. Como consecuencia de esas inspecciones, se incoaron 112 expedientes de penalización, de los cuales, destaca, solo uno fue por problemas con la calidad de la comida. Las causas más frecuentes de las penalizaciones fueron el incumplimiento de la ratio de monitores por ausencias, incumplimiento de la cantidad de ingredientes ecológicos en el menú y el suministro de comidas distintas a la del contrato.
El mes pasado, CCOO denunció un "avance acelerado" de la privatización de los comedores escolares en la educación pública andaluza. Según las cifras que aportó este sindicato, desde el curso 2021-22 se ha duplicado el número de comedores privatizados en Andalucía.




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