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Contaminación España redujo sus emisiones de CO2 un 6,2% en el último año

El sector del transporte continúa siendo el más contaminante, ya que generó el 29% del total de emisiones. 

Imagen de Madrid sin la contaminación habitual. EFE/Fernando Villar
Imagen de Madrid sin la contaminación habitual. EFE/Fernando Villar

alejandro tena

313,5 millones de toneladas de CO2. Esta es la cifra de emisiones brutas que España liberó a la atmósfera en 2019, lo que significa una reducción del 6,2% respecto al año anterior y del 29,3% respecto a 2005, según los datos avanzados este miércoles por el Ministerio para la Transición Ecológica. 

Los datos muestran por ende una reducción global de las emisiones, a pesar de que 2019 fue un año hidrológicamente seco –con una producción hidráulica de -27,6%– y en un contexto económico favorable, lo que evidencia "un desacoplamiento de las emisiones respecto al crecimiento económico", según el propio Ministerio.  

"Es es, sin duda, el mejor dato de descenso de emisiones en España en un contexto de crecimiento de la economía. Es una muy buena noticia porque demuestra que el crecimiento puede ser sostenible y cómo deslindar o desacoplar ese crecimiento de los gases de efecto invernadero", valora Teresa Ribera, ministra y vicepresidenta 4ª de Transición Ecológica. Sin embargo, la reducción interanual no parece suficiente. Tanto es así, que el nivel de emisiones globales de gases de efecto invernadero se ve aumentada en un 8,3% respecto a los datos de 1990.

Por otro lado, las emisiones procedentes de instalaciones del Sistema Europeo de Comercio de Derecho de Emisión (ETS) se redujeron un 14% en el último año y las emisiones procedentes de sectores difusos un 1,6%. La nota negativa la pone el sector de la aviación doméstica, que incrementó su contaminación de gases de efecto invernadero en un 7,4%.

En cualquier caso, el transporte continúa siendo el sector que más emisiones causa, el 29% del total, seguido de la industria (20,6%), la generación de electricidad (13,5%), la agricultura y ganadería en su conjunto (12,5%), el consumo de combustibles en los sectores residencial, comercial e institucional (8,8%), y los residuos (4,3%).

El sector de transporte incrementó sus emisiones en un 0,7%, debido al transporte por carretera que, por sí solo, emitió el 26,8% del total del registro. Esto se percibe también en el incremento del 5,7% del consumo de gasolina –el diésel disminuyó un 0,4%–.

En cuanto a la generación eléctrica, el inventario del MITECO estima una reducción del 28,7% respecto al año anterior, lo que se explica, en gran medida, por la caída del 64,9% de la producción de energía a través de la quema de carbón. Además, este descenso notable del sector ha sido posible por la penetración de las renovables, ya que la eólica se incrementó en un 9,4%; la fotovoltaica, un 19%; y la solar térmica un 16,8%.

El sector industrial, el segundo más contaminante de España en el último año, redujo un 2,9% sus emisiones de CO2. Destacan los progresos en subsectores como el cementero, que redujo su aportación de gases un 7,1%, o el metalúrgico, el cual recortó en un 15,1% la contaminación liberada a la atmósfera durante el último año asociada a la producción de aluminio.

El sector residencial, comercial e institucional disminuyó su contaminación en un 3%, según el MITECO, por un menor consumo del gasóleo de tipo C y a las características meteorológicas y climáticas de 2019, el sexto año más cálido desde 1965.

La agricultura –incluyéndose aquí a la ganadería– experimentó un descenso del 1,4% . Dentro de las diferentes actividades del campo, destaca la caída del 0,4% de las emisiones ganaderas (a pesar de que la cabaña aumentó este último año) y la disminución del 3,4% asociadas a los cultivos. Este último dato se debe, según el Ministerio, al menor uso de fertilizantes inorgánicas, cuyo uso se redujo un 3,2%.

El sector de los residuos, no en vano, ha sido uno de los pocos que ha experimentado un incremento de sus emisiones de gases de efecto invernadero.  Se trata de un ligero repunte del 0,7% respecto a 2019 que se podría explicar por el aumento de los residuos sólidos depositados en vertederos y las aguas residuales tratadas. 

Por último, el inventario detalla que las absorciones de gases de efecto invernadero asociadas a los usos del suelo y silvicultura han sido de 37,5 millones de toneladas de CO2, es decir, el 12% de las emisiones brutas de todo el año 2019. En cualquier caso, se trata de un dato menor al de 2018, en tanto que se disminuyen las absorciones de gases en un 1,6%.

Teresa Ribera, que ha valorado positivamente los datos de este inventario anual que el Gobierno ha enviado a Europa, apunta al futuro de incertidumbre que se abre por la crisis de la covid-19 y pide que se mantenga la tendencia de descenso de emisiones experimentada en los dos últimos años. "Ahora nos toca un desafío mucho más complicado, debemos reactivar la economía", ha dicho, para recalcar que ese objetivo no debe suponer un incremento de la contaminación. "Es posible pensar en progreso, en actividad industrial, en movilidad y, a la vez, ser sostenibles desacoplando los gases de efecto invernadero de nuestro bienestar y del crecimiento".

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