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Un estudio desmiente que España vive un repunte de la heroína avivado por los 'narcopisos' 

La organización Episteme Social desmiente las voces que apuntan a una vuelta a los niveles de consumo de los años 80 y critica a quienes utilizan "políticamente como arma arrojadiza" el problema de los 'narcopisos'. No obstante, reconoce el riesgo, todavía incipiente y residual, de los opioides como el fentanilo. 

Episteme niega que exista un repunte de la heroina o los opioides en España. / Pixabay

El consumo de heroína volviendo a los niveles de los años ochenta. La proliferación de los 'narcopisos' en barrios de Madrid y Barcelona. Un contagio en España de la crisis sanitaria estadounidense por el consumo de opioides. La agrupación Episteme ha querido desmentir todos estas voces de alerta con un estudio cuyo simple título ya resulta revelador: 'Opioides: ni repunte de heroína ni crisis a la americana'. 

El texto académico fruto del trabajo durante dos años del psicólogo social e investigador David Pere Martínez Oró recoge una serie de datos que corroboran que el consumo de esta droga y sus fármacos derivados se mantiene en niveles marginales. Solo un 0,1% de la población consumió heroína en el último mes y únicamente algo menos del 4% de los usuarios de opioides accedió a ellos sin prescripción médica. Por lo tanto, no parece haber razones plausibles para que corra la voz de alarma.

Además, el estudio también aclara la realidad de los polémicos 'narcopisos', negando taxativamente que estos sean la causa de un repunte, en todo caso inexistente. "Es un conflicto urbano de calado superior", asegura el investigador al respecto de este fenómeno. 

La heroína, un fenómeno marginal en España

"La heroína nunca se fue, siempre ha estado presente"

"La heroína nunca se fue, siempre ha estado presente", reconoce. Sobre todo, admite que el fantasma de la crisis sanitaria vivida en el país durante los años ochenta permanece vigente y es esta "angustia" la que aviva los avisos sobre un posible repunte. No obstante, los datos presentados por el estudio de Episteme restan credibilidad a estas alarmas. Además de representar solo el 0,1% de la población –según datos del Plan Nacional sobre Drogas– el perfil mayoritario del consumidor es de personas de edad avanzada que ya eran usuarios durante la crisis en los ochenta sin rehabilitar o bien recaído tras años haciendo uso de la metadona.

Las cifras sobre urgencias hospitalarias causadas por estas sustancias –9% de heroína y 10,3% de opioides con respecto al total de casos relacionados con drogas– , muertes por sobredosis –en proporción en todas las muertes relacionadas con drogas ha descendido alrededor de un 20% desde 2010– o demandantes de tratamiento –el 72% son consumidores en rehabilitación desde hace años– también corroboran la marginalidad de esta droga en España

La necesidad de vigilar el consumo de Fentanilo

Más allá de la heroína, Martínez Orós también descartaba un contagio en el país de la crisis que vive Estados Unidos por el consumo de opioides –empleados para paliar dolores agudos–, donde se declaró en 2017 una emergencia nacional de salud al respecto y se acumulan más de 50.000 muertes por esta causa. 

El 95,7% de los españoles que accedió a opioides lo hizo con prescripción médica

Para ello, se apoya en que el 95,7% de los españoles que han accedido a estos fármacos los obtuvieron mediante receta médica, considerando el porcentaje que accede a ellos a través de otras vías un hecho "radicalmente anecdótico". 

No obstante, el investigador apuntó la necesidad de vigilar el consumo de fentanilo con fines recreativos, ya que es de 50 a 100 veces más potente que la heroína como analgésico. Pese a ello, Martínez Orós recuerda que la presencia de un Sistema Nacional de Salud en España, a diferencia de EEUU, que restringe su prescripción resulta una protección suficiente ante este fenómeno. 

Los 'narcopisos' como herramienta política

"El drama de los 'narcopisos' es que se ha utilizado políticamente como arma arrojadiza", asegura Martínez Oró haciendo referencia a los ataques al consistorio barcelonés dirigido por Ada Colau por la presencia de este fenómeno en barrios como el Raval. Unas palabras que también conectan con las del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que abiertamente declaró una política de "tolerancia cero" contra estos emplazamientos en zonas como Lavapiés, Tetuán o Vallecas. 

En primer lugar, Martínez Oró asegura que los 'narcopisos' son la consecuencia de un fenómeno urbanístico y el aprovechamiento de este por parte de los vendedores y no la causa de un repunte en el consumo de esta droga. En este sentido, asegura que vecinos originarios de barrios céntricos en Barcelona y Madrid están siendo expulsados de sus casas por el alto precio de la vivienda. A su vez, la oferta del mundo de la droga aprovecha estos pisos vacíos para instalarse de forma irregular en ellos. 

"Si el alcalde (Martínez-Almeida) va a aplicar mano dura, volveremos a tener unas Barranquillas tal vez"

El investigador también cuestiona que la lucha contra la droga en el consistorio madrileño se esté encauzando por la vía más efectiva. "Se declara en guerra y lo que produce es el efecto globo", asegura. Con este último término, hace referencia a cómo la droga no desaparecerá de la ciudad, sino que simplemente se desplazará, y con ella sus nocivas consecuencias, a otros barrios. "Si el alcalde (Martínez-Almeida) va a aplicar mano dura, volveremos a tener unas Barranquillas tal vez".

En contrapartida, Martínez Oró sugiere otras vías como la suiza, basadas en dispensar heroína farmacéutica para los adictos, como ya se hace con la metadona, evitando así que sea ellos quienes paguen las políticas de presión contra la oferta. "La mejor manera de tratar la adicción de heroína es dando heroína", sentencia.