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El feminismo sale a la calle en Madrid pese a la prohibición: "No nos callarán"

Con las movilizaciones y concentraciones prohibidas por la Delegación del Gobierno, Madrid no fue este año el adalid de las protestas. Grupos de mujeres desafían la prohibición y el grueso de las reivindicaciones se traslada a los balcones y los portales.

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Manifestación del 8M en Madrid, a pesar de la prohibición. Europa Press

Madrid ha sido la única región de España donde se han prohibido las movilizaciones y concentraciones este 8M, Día Internacional de la Mujer. Señaladas por la derecha como epicentro de la propagación del virus hace ahora un año, las reivindicaciones feministas han vuelto a estar en el punto de mira del debate político y social. La delegación del Gobierno esgrimió motivos "sanitarios" para la prohibición, debido al estado de la pandemia en Madrid, cuyas cifras de contagios superan a las de otras regiones. Para las feministas se trata de un castigo a las mujeres, refrendado por la "justicia patriarcal", en relación a la postura favorable a la prohibición que adoptó el Tribunal Constitucional. 

A pesar de la prohibición, algunas decidieron salir a la calle. No han sido marchas multitudinarias, pero grupos de personas, principalmente mujeres, se concentraron en diversos puntos de Madrid. Se las vio en plazas como la de Neptuno, la de Sol o en Callao. Una improvisada marcha por la calle Alcalá llegó a cortar el tráfico y a realizar una sentada a pocos metros del Congreso, donde se leyó un manifiesto. Allí se produjeron las primeras tensiones con la con la Policía, que acabó dispersando la concentración e identificando a varias manifestantes.

No fue la única. En la céntrica Puerta del Sol, algunos centenares de mujeres se se concentraron por la tarde. Coreando gritos como "Madrid será la tumba del machismo" o "aquí estamos las feministas", la concentración improvisada duró varias horas en la que se produjeron tensiones con las fuerzas de seguridad. 
A pesar de que las distintas plataformas habían decidido desconvocar las marchas y concentraciones tras la prohibición, el feminismo no se resignaba a no poder reivindicar en las calles. "Solo a las mujeres se nos prohibe hacer una reivindicación política en la calle", se quejaban algunas de las participantes. 

Para muchas de las que salieron a la calle, las imágenes de las concentraciones de personas sin distancia de seguridad en el estadio Wanda-Metropolitano a raíz del clásico madrileño este fin de semana o las concentraciones de este domingo en el Rastro (el mercado de pulgas de Madrid), se percibían como un insulto y ahondan la injusticia. 

"No nos callarán", gritaban las concentradas que se resistieron a quedarse en casa. Otras afirmaban que "la prohibición es un ataque directo al feminismo" y que Madrid había sido escenario de infinidad de manifestaciones a lo largo del año de pandemia, pero que no se habían prohibido. "Solo a las mujeres se nos prohíbe hacer una reivindicación política", explica una joven que se sumó a las protestas en la Puerta del Sol.

A mediodía de este lunes, las portavoces de la Comisión 8M de Madrid lanzaban la misma pregunta: "¿Cómo es posible que no nos dejen manifestarnos?" y afirmaban que llevaban semanas planeando las concentraciones controladas de menos de 500 personas, con distancia de seguridad y con todas las medidas de seguridad necesarias en el actual contexto de pandemia. "El delegado del Gobierno prohíbe las concentraciones porque dice que eran muchas y que iban a concentrar a mucha gente, pero precisamente lo hemos hecho así para evitar concentraciones masivas", explicó Ana Useros, una de sus portavoces.

La prohibición de celebrar en las calles este día es "un nuevo acto de invisibilización de las mujeres", explicaban las activistas, que tras muchas deliberaciones decidieron desconvocar las cuatro concentraciones que habían previsto en la capital, pero exigieron el cese del Delegado del Gobierno de Madrid y anunciaron que recurrirían la decisión del Tribunal Constitucional.

También la céntrica plaza de Callao fue escenario de protestas. No se reunieron las 250 mujeres que tenían previsto las organizadores del encuentro (8M Movimiento Feminista de Madrid), pero sí una quincena que sujetaban pancartas en las que se podía leer: "Revuelta feminista", "Las mujeres no somos vasijas", "El porno es prostitución grabada". Poco a poco se fueron sumando otras mujeres ajenas a la organización, hasta alcanzar el medio centenar, manteniendo la distancia de seguridad. El acto se cerró con la lectura de un manifiesto.

Un 8M en balcones, terrazas y ventanas

La fuerza de las protestas se desplazó en Madrid a los portales, las ventanas, los balcones e incluso a los paseos por la calle en grupos de menos de 20 personas, que no precisan de permiso de manifestación. Mujeres de distintos barrios salieron a su calle, pusieron frases, pañuelos, camisetas, globos morado y música en los balcones

Los motivos para las reivindicaciones no son pocos. La pandemia ha puesto negro sobre blanco que las luchas por la igualdad no se han acabado ni está cerca de ganarse, sino todo lo contrario. Tal como recuerda ONU Mujeres, la brecha de la desigualdad en los espacios políticos de poder tardará en cerrarse unos 130 años y la crisis del coronavirus ha hecho retroceder muchos avances. Tal como explican diversos estudios realizados a lo largo del último año, las mujeres han sido las principales afectadas por esta crisis, que puso sobre sus hombros una sobrecarga de los cuidados, supuso una mayor vulnerabilidad en el empleo y ha incrementado la violencia de género. 

Muchas más mujeres que hombres han perdido su empleo durante la pandemia y han sido ellas también, las que mayoritariamente se han acogido a excedencias o han abandonado el empleo para cuidar a menores y dependientes.

Manifestaciones en el resto de España

En el resto del territorio nacional, sí se han permitido manifestaciones y concentraciones por el 8M y algunas han sido multitudinarias. En Andalucía, la movilización más grande tuvo lugar en Granada, según informa EFE, ciudad en la que se reunieron cerca de un millar de personas, bajo el lema: "Con derechos, sin barreras. Feministas sin fronteras".

En Barcelona se produjo la concentración más numerosa del Estado. Unas 4.500 personas, según la Guardia Urbana de Barcelona, ocuparon el paseo de Gràcia de la capital catalana. Bajo el lema "Juntas, diversas y rebeldes somos imparables", las participantes se habían tenido que inscribir previamente y la concentración contó con marcas en el suelo que garantizaban la distancia de seguridad. Las congregadas han alertado de las crecientes desigualdades y de la situación de precariedad que ha intensificado la emergencia sanitaria del coronavirus con un manifiesto que aboga por construir una sociedad "fuera del sistema capitalista, heteropatriarcal y colonial".

Las manifestaciones por el 8M también fueron multitudinarias en Euskadi, donde miles de personas participaron en movilizaciones en Bilbao, Vitoria y San Sebastián. ​Sólo en este última ciudad se estima que unas 3.000 personas participaron en las marchas. 


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