LA CONTRACRÓNICALa ‘España cansada’ se manifiesta en el centro de Madrid con la autorización de la dictadura sanchista
"Tú sí que vales", le gritaban a Isabel Díaz Ayuso los manifestantes que abandonaban Plaza de España al empezar a hablar Alberto Núñez Feijóo.

Madrid--Actualizado a
Unas 50.000 personas han soportado hoy los 30º del asfalto madrileño y la sesión de remember musical de DJ Cope, un habitual de las fiestas de la derecha española que, pese a no llamarse así, no es conocido de otra forma entre los escritores de periódicos de la capital. ¿La causa? Defender la democracia frente a la "mafia", según las pancartas y lemas que portaban los manifestantes que se han acercado –por decil algo, pues había buses fletados desde lugares tan dispares como Fuensalida o Molina del Segura– hasta la centrísima Plaza de España de Madrid.
A las 11.00 horas comenzaba el acto. Sin embargo, DJ Cope, contratado para animar el ambiente, daba candela a los altavoces desde un ratín antes. Entre los temas pinchados caben destacar los más pasivo-agresivos con el presidente del Gobierno, como el ya clásico Mentirosa, cumbión histórico del grupo Ráfaga – recomiendo a los próximos animadores que pongan Miénteme, de Tini y María Becerra, que es más actual y pega bastante –.
"Jode más el calor que la mafia sanchista", decía una señora mayor con acierto, pues es verdad que los abanicos con las banderas de España o de las estrellas de la Comunidad de Madrid se movían con agilidad. Aun así, las altas temperaturas no han sido ningún inconveniente para que los simpatizantes del Partido Popular, organización convocante del evento, lucieran sus mejores modelitos: ellos, los ya legendarios pantalones con corte de pescador prologados con sus correspondientes camisas cortas a cuadros; ellas, unos flamantes vestidos rojos y cinturones amarillos a modo de banderas nacionales orgánicas.
Había abueletes haciendo videollamadas a sus amigos, algunas familias con carritos de bebé y algún que otro chaval, pero la media de edad, como siempre en estos eventos, era tirando hacia sexagenaria y más arriba. También había grupos de señoras pidiendo hacerse fotos con los antidisturbios de la UIP, quienes, brazos como piernas cruzados a la altura del pecho, sonreían y negaban con la cabeza.
A las 11.00, con una puntualidad pasmosa, en las enormes pantallas instaladas para la ocasión se empezaba a ver a los líderes políticos entrando en el recinto mientras DJ Cope, ya en su bis, pedía por megafonía un último baile muy pegado. ¡Que no haya un hueco en la plaza!", decía.
Por fin, la cosa se asentaba y Martínez Almeida, alcalde de Madrid, inauguraba formalmente el acto. Entre el público, que bajaba desganado los carteles con imágenes comprometedoras de Sánchez hechas con inteligencia artificial – se ha perdido el noble arte del fotomontaje cutre con Paint–, no se veía mucho entusiasmo hacia el político. Sin embargo, las ganas – ganas, nananana, tú ganas – volvieron a poseer la plaza con el turno de Isabel Díaz Ayuso.
La señora presidenta de la Comunidad de Madrid era la cabeza de cartel del evento, sin ninguna duda. El público interrumpía su perorata con cánticos de "tú sí que vales" que hacían, supongo, voltear las pupilas de Alberto Núñez Feijóo, a quien no se le podía ver porque llevaba la cara enclaustrada tras unas gafas negras de ojos de gato –otra vez se han vuelto a poner de moda –. El discurso de Ayuso iba sobre la libertad en Madrid y que España es Madrid y que Madrid es España y que en Madrid nadie es extranjero y que en Madrid lo que se valora es el esfuerzo, o algo así. Ah, también mencionó la "dictadura sanchista", aunque se olvidó de agradecerle su benevolencia a la hora de permitir la manifestación – es Delegación de Gobierno quien vigila este tipo de actos –.
Por último, le tocó el turno a Alberto Núñez Feijóo, presunto plato fuerte de la jornada, que, sin embargo, tuvo que ver perfectamente desde el escenario a bastantes personas abandonando la plaza justo al acabar Ayuso su turno –ay, qué poquito queda para el congreso nacional del PP–. Al subir se quitó las gafas de ojos de gato y comenzó a recitar que aquello no era una manifestación partidista –el único convocante era el Partido Popular–, sino de personas decentes. También llamó a los asistentes "la España cansada, pero no derrotada" –todos estamos cansados, Alberto, yo tampoco quiero trabajar un domingo–. El peak total llegó a las 12.00, cuando iba a decir las cosas que las personas de a pie podían hacer contra el Gobierno sanchista y se vio cortado por las campanas de las iglesias cercanas convocando a sus asistentes a la misa del mediodía: que los teólogos saquen conclusiones.
Justo a las 12.07, cuando un grupito de raxetas cansadas salían de un after al lado de la iglesia de San Marcos, el acto terminaba. Pero antes, claro, DJ Cope pinchaba un último tema: el himno de España.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.