"He perdido 7.000 euros en una estafa con criptomonedas": así funciona un fraude online con estos activos
La facilidad para actuar con anonimato y rastrear víctimas en las redes sociales ha hecho que este tipo de delitos proliferen como setas en los grupos de mensajería instantánea. El 'modus operandi' siempre es el mismo: un buen cebo económico que engorda a la víctima, ganándose su confianza antes de desplumarla.

Madrid--Actualizado a
"Esto es una estafa. He intentado sacar mi dinero y no me han dejado". Fue el último mensaje que Almu C. pudo escribir antes de que la expulsaran de la comunidad de WhatsApp llamada "Grupo Vip de Estrategia de Trading ASI", cuenta a Público esta madrileña de 55 años.
Almu C. llevaba tiempo haciendo pequeñas operaciones de compra-venta de activos. Incluso había hecho un curso de formación sobre el tema. Desde entonces, en sus redes sociales, no dejaba de recibir anuncios de servicios de asesorías en finanzas.
Uno de ellos le llamó la atención. "Era una empresa de nueva creación, Aldisyn, que tenía previsto salir a Bolsa y tenía su propia moneda digital, AXIQ. Me atrajo porque decían que combinaban inversiones e inteligencia artificial, con un programa informático que ellos mismos habían desarrollado, llamado Aurix. Era un grupo de WhatsApp y pensé que no perdía nada por unirme", nos confía.
El 'atrezzo' del timo
En este grupo, había 128 participantes, y dos llevaban la batuta: el supuesto CEO de Aldisyn, que se hacía llamar Fernando Ríos, alias "el profesor", y su asistente, Lucía Ortega. Cada mañana, el profesor dedicaba dos horas a dar lecciones sobre el mercado financiero y respondía a las preguntas de los asistentes, dando consejos sobre dónde invertir. "Además, eran buenos tips", observa Almu.
"Al poco tiempo, nos dijeron que, si les ayudábamos a entrenar su sistema de inteligencia artificial, podíamos ganar dinero con ellos y entrar a formar parte de una empresa que iba a ser millonaria en cuestión de un año". Entonces, los estafadores entregaron a los participantes en el grupo de WhatsApp -como Almu- tokens o monedas virtuales de AXIQ por valor de 800 euros para que invirtieran en los activos que su sistema iba recomendando.
Algo así como darles una especie de billetes de Monopoly para que fueran jugando. Si perdían, no pasaba nada. Si ganaban, las ganancias eran para ellos. Y Almu vio que ganaba. "Te asistían en todos los pasos con gran amabilidad. Yo gané 50 euros y pude sacarlos sin problema. Eso me hizo confiar", nos dice.
'Bots' que se hacen pasar por compañeros
Al mismo tiempo, los mensajes de los participantes en el grupo se revolucionaban: Queremos invertir más, esto funciona, acabo de ganar 30000 euros en un día haciendo lo que me dijo el profesor... "Ahora me doy cuenta de que eran cebos nada más, posiblemente bots que formaban parte de la estafa, pero se hacían pasar por personas como yo", recuerda Almu.
Así que empezaron a subir las cantidades que invertían. Y ya no con esa especie de billetes de Monopoly, sino con dinero real del bolsillo de los participantes.
"Te van diciendo que con 1.000 euros se gana muy poquito, que lo suyo es poner 5.000 para sacar beneficios más jugosos", dice Almu. Cuando ella puso 5.000 euros y vio que ganaba 2.000, decidió sacar su dinero de nuevo, para comprobar que todo iba bien. En Aldisyn se lo permitieron -con reticencias-, aunque en el último momento le dijeron que había caído una de sus inversiones y había vuelto a perder 2.000. Así que solo recuperó su dinero inicial, los 5.000.
A pesar de que el tinglado empezaba a olerle regular, "la codicia y las ganas de creer que es posible hacerse rico de esta manera tan fácil" hicieron que Almu volviera a caer en la trampa y metió de nuevo 7.000 euros de su bolsillo. "Empiezas a hacer cálculos de todo lo que podrías ganar en un año y...".
Se cierra la trampa
Entonces, sus ganancias empezaron a decrecer: pasaron del 20% inicial a cantidades ridículas. Y esta vez, cuando intentó sacar su dinero, le dijeron que ya no podía, que "una vez que entra en el sistema, ya no puede salir" y que, para recuperar beneficios, debía ingresar 50.000 euros más. "Ahí ya no me cupo ninguna duda de que era una estafa", apunta Almu.
Así comenzó a descubrir el complejo entramado tras este tipo de delitos. Lo primero que hizo fue ir a la Policía y a la Guardia Civil. También encargó un informe a un perito forense informático privado para poder demostrar lo que había pasado. Gracias a esto, descubrió que se trata de una posible estafa multimillonaria internacional. Público se ha puesto en contacto con Aldisyn sin obtener respuesta.
Aprovechando la trazabilidad de la moneda digital, averiguó dónde están sus fondos -en los exchange digitales Crypto.com Binance y Coinbase-, aunque no lo puede tocar sin una orden judicial.
Timadores escurridizos
"La ciberdelincuencia es muy difícil de investigar, son delitos muy complejos. Es fácil el anonimato y borrar las huellas. El ciberespacio es un lugar sin ley, sin banderas, sin impuestos", señala a Público el abogado Carlos Aránguez, coordinador del aula de Derecho Judicial de la Universidad de Granada y presidente de la Asociación de Usuarios de Criptomonedas.
En nuestro país, existen cuerpos de seguridad especializados, como la brigada Arroba y la Unidad Central Operativa (UCO) en la Guardia Civil, o la Brigada de Investigación Tecnológica en la Policía Nacional. Al mismo tiempo, "la Audiencia Nacional está cobrando un papel muy interesante para juzgar esta clase de ciberdelitos", observa Aránguez.
Y es que el caso de Almu no es algo aislado. Como Aldisyn, las falsas empresas de timadores proliferan en los grupos de mensajería privada. "Van cambiando de nombre continuamente. Aguantan entre dos o tres meses y luego cambian de nombre y de dominio web", explica este experto.
Proceso de cebado y matanza
"Siempre generan confianza de la misma manera, con pequeñas inversiones que obtienen un rendimiento y te permiten sacar el dinero luego", apunta este experto. A veces, hay un segundo gancho, como le ocurrió a Almu. Es lo que se conoce, en el argot de los entendidos, como "matanza de cerdos", porque hay un proceso de cebo para engordar a la víctima antes de desplumarla.
¿Y cómo encuentran estos timadores a sus víctimas? "La información que se cuelga de forma pública en las redes sociales les beneficia. Hay personas que exhiben su casa, su coche, su yate, una foto cenando en un restaurante caro... Los estafadores rastrean las redes buscando gente con alta capacidad adquisitiva a quien lanzar el anzuelo", explica.
Lo peor, la cifra negra
"La cibercriminalidad en España sigue en aumento, impulsada por las estafas informáticas, que representan la mayor parte de los delitos digitales", afirma el último informe sobre la cibercriminalidad en España del Ministerio del Interior (2023). Las cifras se han triplicado en cinco años. Entre enero y junio de 2025, se denunciaron 211.861 ciberestafas.
Sin embargo, la cifra negra -la que escapa a las estadísticas- es mucho mayor. Mucha gente no denuncia, porque ve que no merece la pena pagar a un abogado, pues le saldría más caro que lo que perdió -una media de 8.000 euros para una ciberestafa compleja como la de Almu-. Otros callan porque se sienten culpables o se avergüenzan por haber caído en el timo".
Aldisyn no responde
Público envío hace una semana a Aldisyn una serie de preguntas sobre los hechos que se denuncian en este artículo. En el momento de su publicación no ha contestado. En concreto, Público se interesó por conocer:
-¿Cuáles son los servicios que ofrece Aldisyn?
-¿Cuál es la fiabilidad de realizar inversiones con Aldisyn?
-¿En qué consiste su sistema Aurix de inversiones con inteligencia artificial?
-¿A qué se comprometen sus clientes cuando invierten a través de Aldisyn?
-¿Qué garantías tienen para recuperar su dinero?


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