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La historia de Ozzy, el perro semiciego que busca quien le adopte

Un grupo de mascotistas de Zaragoza busca una familia de adopción para un podenco de diez años rescatado cuando deambulaba desnutrido y enfermo por una carretera leridana y cuya figura se ha convertido en viral en Internet.

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A Ozzy, que ha perdido un ojo por la diabetes que padece y tiene reducida la visión del otro, le quedan al menos cuatro años de vida. Fotos cedidas por Ana Lidia Pinilla

"Iba dando tumbos de madrugada por una carretera, deambulaba sin rumbo y estuvo a punto de morir atropellado", recuerda Sheila de la Vara, la joven zaragozana que esta primavera rescató a Ozzy en una carretera del Baix Segre leridano cuando regresaba de la playa con un amigo. "Se tambaleaba, estaba muy flojo y desnutrido, esquelético, y vi que le faltaba un ojo. Cuando me acerqué hizo ademán de morderme, pero enseguida se calmó", explica. Lo arroparon con una toalla y lo metieron en el maletero, donde se quedó dormido. Despertó en Zaragoza al día siguiente.

Sheila y el grupo de mascotistas que están apadrinando a Ozzy a través de AMAR (Asociación de Madrinas Animalistas al Rescate) llevan tiempo buscando a alguien que quiera adoptarlo. Sin éxito hasta ahora, aunque el video que han difundido a través de Facebook lleva más de 12.000 visualizaciones en apenas dos semanas y ha sido compartido más de 600 veces.

Ozzy es un podenco de diez años que hasta la pasada primavera fue propiedad de un cazador leridano. "A veces sale del coche solo cuando estoy por el monte y esta vez no regresó", fue toda la explicación que el dueño les dio cuando lo localizaron gracias al chip de identificación, explica Ana Lidia Pinilla, otra de las jóvenes que desde entonces participa en su cuidado. Era un perro abandonado con una deteriorada salud que poco a poco ha ido recuperando. "Tenía una pinta de abandono total", apunta.

Cuando fue rescatado tenía un ojo ulcerado que le fue extirpado en una clínica veterinaria donde le cerraron los párpados para evitar infecciones. Este miércoles volvía al veterinario para que le tratara porque se le ha vuelto a abrir, al parecer por una subida de azúcar como consecuencia de la diabetes que padece, y que, además de haberle dañado el hígado, obliga a controlarle la comida y el agua y a pincharle insulina dos veces al día. La patología hepática, también de origen diabético, hace que tenga que tomar dos pastillas diarias.

A pesar de esas dolencias, a las que se añade una pérdida parcial de visión en el ojo que conserva, mantiene una fuerte vitalidad. "Es movido, pero se maneja muy bien. Es mayor y tiene una serie de necesidades, pero se maneja muy bien. Cuando se le pincha, ni lo nota, y no tiene problemas para convivir con otros perros ni con gatos", explica Sheila, en cuya casa ha vuelto a vivir Ozzy, a quien, por su raza y edad, le quedan entre cuatro y cinco años de vida como mínimo.

Un grupo de madrinas

En cuanto se lo pidió, el cazador leridano le cedió la titularidad del perro a Sheila, que se hizo cargo de los primeros gastos de desparasitación y de vacunación, además de asumir el coste de la operación del ojo.

Pasado un tiempo, y por motivos laborales, no podía atenderlo correctamente. Pidió apoyo a través de las redes sociales y contactó con Ana Lidia, a través de la cual llegaron a AMAR, a cuyo nombre están ahora sus ‘papeles’.

"Siempre he estado recogiendo animales, pero no soy una protectora al uso. Cada perro tiene un grupo de madrinas que se organiza por wathsapp y que cubre sus gastos hasta que sale en adopción", explica Marisa Maturana, que se hizo cargo de la entidad hace algo menos de un año. En ese tiempo ha gestionado la adopción de 31 canes, cuyos adoptantes asumen los gastos sanitarios y alimentarios que ha generado el animal, y la acogida de otra docena, además de colaborar con otros grupos mascotistas.

A Ozzy, que ha perdido un ojo por la diabetes que padece y tiene reducida la visión del otro, le quedan al menos cuatro años de vida. | Ana Lidia Pinilla

"Buscamos una casa de adopción"

Ozzy tiene una veintena de madrinas y padrinos, aunque el grueso del cuidado, que incluye el pago de una guardería cuando Sheila viaja por motivos laborales, lo asumen entre seis de ellos.

Para el próximo 9 de febrero han organizado un tapeo y un mercadillo solidarios en La Bóveda del Albergue, una céntrica sala de conciertos zaragozana en la que esa tarde-noche actuará Inmigrants, la banda de blues-rock en la que toca el joven con el que viajaba Sheila cuando encontraron al perro deambulando perdido.

No es el primer acto de este tipo que organizan para costear el cuidado de Ozzy, algo que ya les ha ocasionado algún mal rato. Sheila fue denunciada ante el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) por utilizarlo como perro-hucha, es decir, para recaudar fondos de manera fraudulenta. "Fue un poco desagradable, pero me trataron muy bien", recuerda.

La cosa se quedó en nada: los agentes constataron que estaban haciéndose cargo de un perro al que habían rescatado, y asumiendo sus gastos, pero no lucrándose a su costa.

Ahora, "lo que buscamos es una casa de adopción, y si no es posible una de acogida", explica Ana Lidia. Han tenido algún contacto con personas de Madrid y han llegado a interesarse por Ozzy desde Alemania, pero no se ha concretado nada. "Da igual el sitio, se trata de que esté bien", anota Sheila.

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