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Incendios en Doñana Incendios en Doñana: un mal endémico que nadie ataja

Ecologistas en Acción denuncia esta semana ante la Fiscalía unos siniestros que se repiten cada verano y reducen la biodiversidad en un espacio natural de enorme importancia.

Incendios en Doñana. Ecologistas en acción

Santiago F. Reviejo

¿Quién quema el campo en los límites de Doñana? ¿Y por qué? Nadie lo sabe, aunque los incendios se suceden cada año por estas fechas a pequeña escala, pero perseverantes como una gota malaya que va minando un ecosistema de extraordinaria importancia. El último se declaró el pasado jueves en la zona conocida como Vado de los Vaqueros, en Entremuros, en terrenos de la provincia de Sevilla que forman parte del Espacio Natural de Doñana en su extremo occidental. Y la organización Ecologistas en Acción ha decidido poner esta extraña sucesión de fuegos en conocimiento de la fiscalía para que investigue y aclare su origen.

El último incendio cogió a integrantes de esta organización ecologista en la zona, que vieron cómo las llamas arrasaban fresnos, tarajes y carrizos en los márgenes del encauzamiento del río Guadiamar, vegetación de ribera donde anidan y se refugian muchas aves que pueblan y se alimentan en esa parte del Espacio Natural de Doñana, en lo que antes se conocía como parque natural, en las estribaciones del parque nacional. No fue más que un conato –ardió menos de una hectárea-, pero ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los conservacionistas, que han decidido poner este asunto en manos de la Fiscalía de Sevilla.

Este verano se han registrado al menos cuatro incendios en esa misma zona, según el representante de Ecologistas en Acción en el Consejo de Participación de Doñana, Juan Romero, una sucesión de siniestros que se repite todos los años por estas mismas fechas sin que nadie le haya puesto coto ni haya determinado el origen de tantos fuegos coincidentes en época y lugar. Y el caso es que ya son muchos los damnificados: una colonia de más de un centenar de garcillas a las que se ha perdido el rastro desde hace un tiempo, el hábitat en el que nidifican y se alimentan espátulas, calamones, fochas, pollas de agua o carriceros, y muchos anfibios, reptiles e insectos calcinados por las llamas.

Esta organización ecologista asegura desconocer el origen de tanto incendio ni sus posibles causantes, si el motivo está más en la negligencia o en la intención, por eso quiere que sea la justicia la que intervenga e investigue qué está pasando en los límites de Doñana, donde se halla en juego un espacio natural de altísimo valor y que podría correr grave peligro si uno de los fuegos se extendiese más de la cuenta. Además, muy cerca de donde se suceden estos siniestros verano tras verano se encuentran, advierte Juan Romero, los pinares de Aznalcázar, cuya vasta masa forestal podría ser alcanzada por alguno de estos conatos que sacuden la zona de Entremuros y convertirse en un incendio de enormes proporciones.

Pérdida de biodiversidad

La organización WWF España lleva también años denunciando estos incendios en los límites de Doñana, que están provocando, subraya, una "importante pérdida de la biodiversidad" en esa parte del Espacio Natural, sobre todo en lo que respecta a anfibios, reptiles e insectos. "Es un problema menos grave que otros que afectan a Doñana, pero que con su recurrencia, año tras año, está causando un importante impacto en la zona", advierte Juanjo Carmona, representante de WWF en el Espacio Natural.

Esta organización ya advertía hace más de una década de la reiteración de los incendios sin que nadie tomase medidas para atajarlos. En los informes anuales que elaboraba de los incendios en la comarca de Doñana, el último de ellos el de 2009, registraba la calcinación de 111 hectáreas entre arbolado, matorral y pasto, "cifras inadmisibles dentro de un Espacio Natural, que cuenta con vigilancia propia y conocimiento más que suficiente para conocer las zonas más sensibles y tomar medidas preventivas", recalcaba entonces.

Casi el 44% de los incendios registrados en el territorio de Doñana ese año habían sido intencionados

Según ese mismo informe, casi el 44% de los incendios registrados en el territorio de Doñana ese año habían sido intencionados. "Este año –se añadía en el dossier-, el número de incendios sin esclarecer es bastante alto, el 46%. WWF considera importante que continúen las investigaciones hasta que se aclaren, ya que es la única manera de conseguir que los culpables, en especial de los incendios intencionados, paguen por sus actos". Nueve años después, todo parece seguir más o menos igual en el territorio que ocupa uno de los espacios protegidos más importantes de toda Europa.

Juanjo Carmona no se atreve a apuntar posibles culpables de estos incendios, pero por la forma y los lugares en los que se producen tiene claro que la mano del ser humano está detrás de muchos de ellos, ya sea por negligencia o por intencionalidad. "Parece evidente que las autoridades no han dado suficiente importancia a este tema, por eso se repite el mismo problema cada año", reflexiona el representante de WWF.

La Junta está investigando los incendios

La Junta de Andalucía, administración a quien compete la conservación de Doñana y la lucha contra los incendios forestales, ha asegurado a este periódico que en la zona de Entremuros, en el término de Aznalcázar (Sevilla), se han registrado tres fuegos durante este mes de agosto, que, al haber afectado fundamentalmente a pastos, no se consideran como incendios forestales.

Además, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible del Gobierno andaluz ha señalado que los efectivos del Plan Infoca (dispositivo para la prevención y extinción de incendios forestales en Andalucía) intervinieron para sofocar los tres fuegos en la zona de Entremuros, cuyas causas se encuentran actualmente en investigación.

La Administración andaluza señala que no ha habido ninguna suspensión, sino un "aplazamiento" de las reuniones

Ecologistas en Acción también va a llevar el asunto de los incendios al Consejo de Participación del Espacio Natural de Doñana para que se tomen medidas al respecto, aunque su representante en ese órgano, Juan Romero, critica que la Junta no haya convocado ninguna reunión desde el pasado mes de diciembre, a pesar de que su plenario debe tener al menos dos sesiones al año. Al respecto, la Administración andaluza señala que no ha habido ninguna suspensión, sino un "aplazamiento" de las reuniones.

"Generalmente, las dos reuniones anuales del Consejo de Participación de Doñana y Sierra Nevada se suelen celebrar antes del verano y a final de año. En esta ocasión, dada la cercanía de los diversos procesos electorales con la primera de estas citas del año, la Junta de Andalucía y los presidentes de los Consejos acordaron que la reunión tendría lugar tras el verano con el fin de que pudieran participar en ella los nuevos miembros de estas entidades formadas por representantes de diferentes administraciones. Esta renovación de los miembros de forma previa a la celebración de la reunión es un trámite obligado a fin de evitar que la sesión del Consejo pudiera ser inoperativa", alega la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, que asegura que no ha habido "ningún reparo" de los integrantes.

Según la Junta, la labor que desempeña el Consejo de Participación ha continuado a través de las comisiones técnicas encargadas de los diferentes ámbitos, aunque Juan Romero asegura que tampoco se han reunido los grupos de trabajo en los que también se podría analizar el problema de los incendios en el Espacio Natural.

La zona de Entremuros fue una de las principales afectadas por la rotura de la balsa de lodos tóxicos de la mina de Aznalcóllar ocurrida en 1998 y causante de la mayor catástrofe ambiental registrada hasta la fecha en Andalucía. Hoy, toda la zona está recuperada y, según recuerda Ecologistas en Acción, ha generado, además, una importante actividad económica en el campo del turismo ornitológico con enclaves como la Dehesa de Abajo o la Cañada de los Pájaros.