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Una investigación revela que Uber incumplió leyes, espió y presionó para penetrar en 40 países, incluido España

La empresa aprovechó conscientemente el conflicto con los taxistas para arrancar concesiones a las autoridades. Además, se sirvió de la tensión política entre Madrid y Barcelona para presionar e imponer sus condiciones en España.

Protesta de taxistas contra Uber y Cabify en Madrid. / FOTOS: NOELIA TABANERA
Protesta de taxistas contra Uber y Cabify en Madrid. / FOTOS: NOELIA TABANERA.

La empresa estadounidense Uber logró penetrar en las principales ciudades de todo el mundo gracias a una estrategia que pasaba por incumplir leyes, engañar y hacer lobby en las más altas esferas, según una filtración del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

Hay 40 países afectados por los documentos reunidos por el diario británico The Guardian. En respuesta, desde Uber han pedido "que nos juzguen por lo que hemos hecho en los últimos cinco años y por lo que haremos en los próximos años", reconociendo las evidencias de la investigación.

En los documentos, los directivos de Uber reconocen que sus prácticas son "jodidamente ilegales"

Los más de 124.000 documentos que componen los Uber Files dejan al descubierto las prácticas éticamente cuestionables de la compañía que dirigía entonces Travis Kalanick y que pasaban por cortejar a primeros ministros, presidentes, milmillonarios, oligarcas y magnates de los medios de comunicación para facilitar la proliferación de la empresa.

Los documentos filtrados están datados entre 2013 y 2017 e incluyen conversaciones del propio Kalanick con sus directivos. Uno de ellos reconoce que se comportan como "piratas" y en otro documento filtrado dice que "simplemente somos jodidamente ilegales".

"La violencia garantiza el éxito"

En los documentos se puede observar la actitud del propio Kalanick, quien no duda en mandar a conductores a manifestaciones de taxistas, pese al clima de tensión y la violencia que eso puede generar: "Creo que vale la pena. La violencia garantiza el éxito", dijo.

El modelo de empresa de Uber pasaba por presionar a las autoridades para que se pudiera utilizar su aplicación

Entre algunas de las acciones ilegales, Uber espió a los taxistas y buscó usar en su favor las protestas: "Sería muy potente tener fotos de la violencia en Barcelona", según desvela El País. De igual forma, también se ha tenido acceso a frases de Uber, tras su cese en España, en las que aspiraba a presionar a autoridades judiciales: "Sería útil tener información sobre el juez, encontrar sus debilidades y aprovecharlas".

En los documentos hay conversaciones entre Kalanick y políticos de la alta esfera, como Emmanuel Macron, que revelan la connivencia de algunos altos cargos con la empresa. Otros dirigentes que no eran tan receptivos eran claramente despreciados por los ejecutivos de Uber. "Es un auténtico payaso", comentaron los dirigentes de la empresa sobre el canciller alemán, Olaf Scholz, después de que este exigiera un aumento de los salarios de los conductores cuando era alcalde de Hamburgo.

Uber planteaba "utilizar como un arma" a los conductores y aprovechar la violencia "para alimentar la polémica"

El modelo de empresa de Uber pasaba por presionar a las autoridades para que se pudiera utilizar su aplicación. En muchas ciudades tuvieron éxito, pero en otras su penetración no fue tan amplia y se redoblaba la ofensiva. En países como Bélgica, España, Italia o Francia el conflicto llegaba a las calles con graves protestas de taxistas. En París la empresa animó a los conductores de Uber a participar en contramanifestaciones y acciones de desobediencia civil.

Cuando advirtieron a Kalanick de que estaba "alimentando una pelea", éste dijo que "vale la pena". Esta estrategia es acorde a la propuesta de otro documento en el que se plantea "utilizar como un arma" a los conductores y aprovechar la violencia que sufrirían "para alimentar el fuego de la polémica".

Uber aprovechó el conflicto en Catalunya para sacar rédito

Todo ello respondía así a un guion que se aplicó en Italia, Bélgica, España o Suiza, según los correos electrónicos filtrados. Cuando encapuchados, supuestamente taxistas, atacaron a los conductores de Uber con martillos en Ámsterdam en 2015, la empresa logró concesiones de las autoridades.

En España, la compañía se centró en presionar concretamente a Barcelona y Madrid y aprovechó la rivalidad entre el Gobierno central y el Govern para forzar un pronunciamiento en favor de la liberalización del sector o provocar que alguna de las partes decidiese antes sobre la regulación de los VTC.

Los directivos de la firma buscaron complicidades con el PP de Madrid para presionar al Ayuntamiento de la Ciudad Condal y que este aceptara sus condiciones. "Debemos crear un desafío para hacerles competir por ver quién adopta primero una regulación del ridesharing", decían. Incluso hablan de convencer a los Mossos para que no multen a los conductores y se centren en los taxistas "violentos".

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