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Juegos de mesa Los juegos de mesa viven su mejor partida

El confinamiento por la pandemia, el toque de queda y el fenómeno televisivo Gambito de dama han disparado las ventas de entretenimiento para pasar el tiempo en casa. Algunos juegos, como el Catán, han llegado a agotar las existencias.

Kaburi.
Kaburi. Joanna Chichelnitzky

En tiempos de confinamiento y toque de queda, no todo son malas noticias, al menos para algunos sectores que han registrado un resurgir inesperado. Es lo que ha sucedido con los juegos de mesa, a los que familias y parejas han vuelto sin concesiones.

Puzles, juegos de cartas, tableros de ajedrez, juegos clásicos, partidas modernas y todo tipo de desafíos han servido para matar un tiempo que se hace ya demasiado largo. Estas opciones de entretenimiento vivieron un auge con el confinamiento de marzo, el verano casero de 2020 y un otoño-invierno de toque queda, y se han acrecentado con los regalos de Navidad. También se han multiplicado por el fenómeno cinematográfico Gambito de dama, que en Netflix ha devuelto las ganas de jugar a miles de espectadores.

Agotados por momentos

Esta es la tendencia que se ha registrado en establecimientos especializados en juegos de mesa, como Kaburi, en Barcelona. Su propietario, Juanjo Peña, explica que desde el confinamiento "todo lo que se pueda jugar en casa ha subido en ventas", desde maquetas y miniaturas hasta actividades para pintar y jugar en familia. De hecho, el popular Catán se agotó durante el confinamiento. Según explica, la tendencia de comprar más y más juegos de mesa siguió en verano ante el aprovisionamiento de las familias para sus estancias en casas rurales, segundas residencias o en sus hogares. En Navidad, los juegos de mesa seguían buscados, y en esta ocasión lo fueron especialmente los puzles, en concreto los de adultos, que se agotaron, y en fiestas eran regalos muy demandados, así como el Catán y el Carcassonne. "El de adulto de 1.000 piezas estuvo agotado", dice sobre los rompecabezas.

Acostumbrado a clientes expertos, Peña explica que ahora entran más personas a informarse, lo que ha dado como resultado que las propuestas tipo Party hayan aumentado. Peña afirma que a finales de año también ha sido decisivo el fenómeno Gambito de dama, que ha "animado a mucha gente a volver a jugar". En el caso de Kaburi, su proveedor alemán tuvo que dejar de servirles tableros de ajedrez en la campaña de Navidad al tenerlos agotados. "Este año la previsión ha sido un verdadero desastre respecto a la de otros años", dice, ya que cada semana tenía que ampliar sus pedidos. Según sus datos, en su local la demanda ha aumentado un 30% respecto a 2019 en juegos de ajedrez, Rummikup, Jenga y Master Mind, proveídos por el mayorista Cayro. Asimismo, una de las mayores tendencias es Virus, un juego de cartas “portátil y barato” que ha desbancado al famoso Uno, mientras que el Parchís y la Oca también se venden más.

Las grandes superficies también corroboran el boom de los juegos de mesa. La responsable de compras de El Corte Inglés, Guadalupe Corzo, asegura que desde el inicio del confinamiento la categoría de juegos, así como manualidades, puzles en especial, construcciones y todo el juguete destinado a pasar tiempo en familia, ha estado creciendo “por encima de sus niveles habituales". La Navidad prolongó esta tendencia al haber variado las rutinas de los consumidores. “Pasamos más tiempo en casa y eso se traduce en un mayor consumo de juegos y otros entretenimientos”, asegura Corzo. Ahora se venden más tanto los grandes clásicos como juegos basados en programas de televisión más actuales, de acción para niños o juegos de cartas, en todas sus versiones, sin olvidar los típicos puzles de más de 3.000 piezas.

Oriol Ripoll, especialista en juegos de la consultora Jocs, constata que los juegos de mesa pasan por un “muy buen momento”. Considera que en los últimos años estos han hecho el esfuerzo de actualizarse y de no cerrarse en algo especializado. “Ahora hay juegos muy simples, que, explicados de forma fácil, se pueden empezar a jugar”, dice, aunque considera que todavía queda “mucho camino por recorrer”.

A su juicio, los juegos son buenos para el desarrollo cognitivo del individuo. Estos constituyen “un reto” que pide una respuesta a partir de las herramientas personales. Y refuerzan el vínculo familiar, porque son esencialmente “comunicación”. Ahora bien, defiende que es importante “hacer un esfuerzo” para ver cómo transferir el aprendizaje a otro tipo de aprendizaje” de la vida real. “Un juego por sí solo aporta muchas cosas, pero, si no hay una reflexión posterior, se pierden”, argumenta el experto, que lo compara con el visionado de una buena película, ya que este aprendizaje es un proceso que necesita “ser consciente”. Para él, un buen juego de mesa debe tener un reto interesante y una propuesta apetecible como “puerta de entrada”, que sus mecánicas permitan adoptar decisiones, y que el juego no se rompa; es decir, que permita aplicar estrategias y no se gane por error, despiste o al equivocarse, como por ejemplo el Tres en Raya.

Para conocerse mejor

Por su parte, la asesora familiar a través de la educación consciente Sílvia Penón señala el aumento de tiendas dedicadas únicamente a los juegos de mesa y los festivales de juego, lo que evidencia un cierto rescate de la “necesidad biológica” de estar con otras personas, reír y compartir tiempo. “Los juegos de mesa son económicos, sus mecánicas y diseños cada vez son mejores y además permiten el intercambio”, afirma. La escritora y conferenciante asegura que los juegos “son la mejor herramienta para el desarrollo cognitivo”, y que son numerosos los estudios que, desde la psicología, la pedagogía y la neuroeducación, demuestran que el juego aporta, de entrada, reto y novedad, lo que estimula la búsqueda de soluciones y dota a la acción de un propósito, que es ganar.

“Hay otros dos elementos fundamentales, como son la curiosidad y la emoción”, dice Penón, y gracias a ellas se activa la secreción de dopamina, una sustancia que potencia la atención y, por tanto, el aprendizaje. A su juicio, el juego de mesa nos permite ser “nosotros mismos” y conocernos mejor, y es una herramienta “fundamental” a nivel emocional para entender y superar la frustración, desarrollar la autoestima y aprender a relacionarse con los demás. Según Penón, los juegos de mesa “son perfectos” para estimular la atención, la observación, la deducción, la memoria y la orientación, las habilidades verbales, las habilidades matemáticas como las clasificaciones, manejar datos o realizar operaciones, el racionamiento lógico y espacial, la búsqueda de estrategias creativas y el conocimiento del otro.

Para que un juego sea bueno, la experta considera que cualquier propuesta debe tener un reto atractivo, pero sobre todo debe divertir y que su puesta en escena sea relativamente fácil. Según señala, pasan por un momento de auge, como juegos más vendidos, los clásicos entre adultos Monopoly, Trivial Pursuit y Risk, que generan partidas largas y de dinámicas fáciles. También los juegos de autor, como el Catán o Dixit, para partidas más largas; y el “acertado” Virus también han visto incrementadas sus ventas. “En este mercado las recomendaciones de las amistades y los blogs especializados han sido la clave”, destaca.

Un ‘boom’ que viene de lejos

El experto en juegos de mesa y director del festival Dau Barcelona, Oriol Comas, detalla que el sector registra dos auges: uno “sostenido” en el tiempo, vinculado a los nuevos y mejores lanzamientos en las últimas décadas, y otro asociado a los episodios del último año, haciendo en conjunto que el sector “haya pasado de ser algo freaky a una actividad social y familiar”. El festival que dirige ha pasado en ocho años de interesar a 3.000 personas a 31.000. En marzo “mucha gente descubrió el juego”, y otra volvió a él, generando grandes ventas que han dejado al sector en mejor posición que otras industrias.

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