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Lobo Ibérico El Gobierno elude indultar al lobo ibérico: aplaza su protección pese al aval de los expertos

El Ministerio de Transición Ecológica aborta su inclusión en el listado de especies vulnerables, que cuenta con el aval del Comité Científico, a la espera de cerrar una estrategia de ámbito estatal con medidas para su convivencia con la ganadería extensiva, con lo que podrá seguir siendo cazado en Asturias, Cantabria, Castilla y León, Galicia y La Rioja.

El lobo podrá seguir siendo cazado en Asturias, Cantabria, Castilla y León, Galicia y La Rioja / PXHERE
El lobo podrá seguir siendo cazado en Asturias, Cantabria, Castilla y León, Galicia y La Rioja / PXHERE

El lobo ibérico podrá seguir siendo abatido en Asturias, Galicia, La rioja, Cantabria y Castilla y León después de que el Ministerio de Transición Ecológica (Miteco) haya decidido paralizar los trámites para incluirlo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial con ámbito estatal, una decisión que desde mediados de mayo contaba con el aval del Comité Científico del propio departamento que dirige la vicepresidenta Teresa Ribera.

La decisión fue tomada hace unas semanas y comunicada a la Comisión Estatal de Patrimonio Natural y la Biodiversidad, que, en teoría, debía continuar con esos trámites para incluir al lobo ibérico en el listado.

La paralización de ese procedimiento equivale en la práctica a que el lobo podrá seguir siendo cazado en Galicia, Cantabria, La Rioja y el norte de Castilla y León, donde está considerado como una especie cinegética, así como en Asturias, donde se le considera una especie gestionable.

Y, paralelamente, mantendrá el vacío legal que rige en el tercio oriental del país, en los territorios que no se encuentran ni al norte ni al sur del Duero, ya que el actual listado declara protegidas a las manadas y ejemplares de este animal que vivan "al sur" de ese río, sin más especificaciones.

"Garantizar la protección y una mejor convivencia con la ganadería”

La normativa española se deriva de la Directiva de Hábitats de la UE, que incluye a las "poblaciones españolas del norte del Duero" entre aquellas "cuya recogida en la naturaleza y cuya explotación puede ser objeto de medidas de gestión" y que limita "solamente" a las situadas por debajo del mismo la calificación "de interés comunitario" y para las que, por requerir "una conservación estricta", considera "necesario designar zonas especiales de conservación".

"El hecho de si puede o no ser considerado una especie cinegética, y por tanto objeto de caza, es un tema controvertido, aunque nosotros entendemos que en aplicación de la Directiva de Hábitats no debería serlo en ninguna comunidad", señalan fuentes del ámbito conservacionista, que, al igual que otras como Ecologistas en Acción, tiene en marcha programas de convivencia entre la ganadería extensiva y el lobo ibérico en varias zonas de España.

La búsqueda de fórmulas para garantizar esa convivencia es el argumento en el que se ampara para justificar el cambio de postura el Miteco, que hace unas semanas emplazó a las comunidades autónomas a "una futura reunión" para perfilar la estrategia nacional del lobo en la que está trabajando, explicaron fuentes del ministerio.

La actual data de 2012 y no contempla ni la expansión de la especie en los últimos años, en los que ha reaparecido en comunidades como Madrid y como Aragón, ni tampoco su situación crítica en otras como Andalucía.

Las mismas fuentes añadieron que el objetivo de la estrategia, en la que "se integrarán todas las cuestiones que afectan a la especie", consiste en "garantizar la protección" de esta y en asegurar "una mejor convivencia en las zonas de ganadería extensiva de las áreas donde habita el lobo".

Una “parte fundamental del funcionamiento de los ecosistemas”

La inclusión del lobo en el Catálogo Español de Especies Amenazadas o en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, una iniciativa que cuenta con apoyo social, había sido impulsado por Ascel, la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico, que a primeros de mayo vio cómo el Comité Científico avalaba la entrada de la especie en el segundo de esos documentos, de menor rango que el primero, pero que iba a garantizar que dejara de ser uno de los animales silvestres cuya muerte a manos de cazadores ampara la ley, aunque con sus limitaciones en función de cada territorio.

El dictamen destaca el "indudable" valor cultural de este animal en España y su "importante valor ecológico" como "parte fundamental del funcionamiento de los ecosistemas" por sus efectos de control de otras especies, como jabalíes o corzos, por su preeminencia en la cadena trófica.

"Tampoco es ajeno el comité a los conflictos que el lobo plantea en determinadas áreas de España por su coexistencia con la ganadería y la necesidad de compaginar su conservación y la rentabilidad del campo", añade el informe, que destaca que ese conflicto "debe ser abordado por el apoyo decidido de las administraciones a sistemas de explotación acordes con la conservación del medio natural".

Los conflictos, no obstante, se ven en ocasiones magnificados por la confusión que generan los ataque al ganado por parte de animales domésticos que se han asilvestrado, algo relativamente común en el caso de los perros.

"Catalogar a la brava puede generar un conflicto social, es recomendable trabajar con medidas preventivas", sostienen fuentes del ámbito conservacionista, que consideran que "puede ser mejor trabajar primero sobre el conflicto social". "Lo importante es trabajar en una estrategia de conservación que se centre en la coexistencia del lobo y de la ganadería extensiva, y no en si debe o no ser considerado una especie cinegética. Se trata de que no haya daños", añaden.

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